En Summerteeth, se aprecia una mutación hacia el pop tan grande como la grandeza de la música que en él se facilita, y a riesgo de ser declarado infame por parte de la crítica, sostengo que es la verdadera obra capital de Wilco, su trabajo más certero y el que resume la identidad de sus autores, ya muy lejana de las tesis de Uncle Tupelo.

Aunque contenga ecos conocidos y parezca un tributo a las más grandes bandas de todos los tiempos (Velvet, StonesBig Star, Beatles, Beach Boys, y, ejem, New Order), todo en él encaja a la perfección. Por primera vez en su carrera, el orden de las canciones es consecuente, el feeling y el interés no desaparecen en ningún momento del disco, hay estribillos históricos y, como es norma habitual en los mejores discos, el buen gusto tira de espaldas. Summerteeth es un compendio del mejor pop tamizado por la personalidad Wilco. Criticado por muchos por estar sobreproducido -¡qué tontería!-, por ser más efectista que efectivo -¡vaya disparate!-, es una obra redonda, elaborada y sentida, un gran paso adelante en la trayectoria de una banda que es bastante más que otro facsímil granjero y que coloca a sus autores como compositores destacados de una generación que los ignoró o cuando menos los desdeñó.

Si a alguien no le parece suficiente con lo expuesto con anterioridad puede detenerse en la festividad de «Can’t stand it» -escogida como jingle en un anuncio de Volvo-, en el homenaje -calcando y superponiendo los acordes de Sweet JaneLove vigilantes– a Velvet-New order que es «I’m always in love», el tono melancólico, casi crepuscular en la mejor tradición Sister lovers de «We’re just friends» y «Pieholden suite» con sus arrolladores coros doo-wop, el pop de estribillos contagiosos que, vía Beatles, les hermana con Redd Kross en «Nothing’ severgonnastandinmyway», la calma y el escalofrío a partes alícuotas que generan «How to fight loneliness» y «Vía Chicago«, más Beatles -siempre el doble blanco- de la maravillosa «My Darling», deudas con un pasado feliz, aunque los arreglos intenten despistar («She’s a jar» y «When you wake up feeling old»); y por si todo esto fuera poco y como regalo tres cortes que no aparecen en los créditos (un corte vacío y una nueva versión de «A shot in the arm» son las otras dos) donde destaca un pedazo de popsong de guitarras burbujeantes y coros frugales, «Candyfloss», que bebe por igual de Beach Boys y de la mejor tradición power-pop californiana.

En definitiva, Summerteeth es una delicia que deja en pañales tantas y tantas mediocridades llevadas a los altares de la pretendida genialidad en estos cambiantes últimos años. Desde entonces, llevamos esperando nuevas noticias. Lo mejor de todo, lo mas excitante, es que no sabemos a qué atenernos. Como comentara Tweedy, «el primero fue roots, el segundo rock y el tercero pop. Para el cuarto a lo mejor hacemos uno de electroacústíca«. Lo que tú quieras Jeff, pero hazlo pronto.

I’m Always in Love

Texto por Groovieland. (Artículo publicado en SerieB fanzine, año 2000)
Ilustración por Barce.

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