Thomas Cohen debuta en solitario con Bloom Forever una obra inspiradísima y equilibrada, construida en su justa medida a partir de retales de un alma rota. Y es que debe ser muy jodido verte viudo y con dos críos a los 24 años. Fue el joven músico quien, en abril de 2014, encontró sin vida a su también jovencísima mujer, la actriz Peaches (hija de Bob Geldof), víctima de una sobredosis de heroína. El caso es que Cohen entrega una obra insólita, una vez tomada la decisión de no hundirse en su propio infierno, inspirada por, como imaginaréis, no pocas vivencias. Una puta montaña rusa pues el chico se confiesa ahora enamorado.

Jodidamente adictivo, Bloom Forever, atraviesa la bruma de la pereza para devenir una de las sorpresas de la temporada.

Es imposible obviar (¡esa portada!) que estamos ante un producto arty, cuidado y pensado hasta el milímetro, pero el argumentario se alimenta a base de un repertorio compacto donde el barbilampiño hace gala de una seductora languidez, ese mismo magnetismo que desprendía Jules Casablancas cuando lo conocimos. El paquete se abre a modo de fumado vals con “Honeymoon”, donde el muchacho se presenta como crooner oscuro, seductor y enigmático. La desnudez de canciones como la propia «Bloom Forever», con el bajo como hilo conductor principal y los refinados arreglos de saxos, sintes y unos elocuentes y matadores fraseos de guitarra alejan definitivamente a Cohen de un pasado de ruidismo punk en S.C.U.M. del que poco o nada queda ya en esta nueva aventura.

Inspirado según sus palabras por singer-songwriters de culto como Townes Van Zandt, Van Morrison o Jim Sullivan, lo escuchado en este delicioso Bloom Forever quedaría mejor ubicado a medio camino entre la teatralidad contenida de Rufus Wainwright y el ralentí de los Sneaker Pimps época Chris Corner («Morning Fall», «Country Home», «Only Us»). Entendido lo cual como un cumplido.

Destacan como muestras de evidente talento por pulir perlas como ese incontestable hightlight country-pop que es «Hazy Shades» o el brillante estribillo de «Ain’t gonna be no rain», donde el londinense saca pecho con una personalidad de la que no deberíamos descartar buenas noticias en el futuro.

Una de las sorpresas de la temporada.

Hazy Shades

Thomas Cohen - Bloom Forever (2016, Stolen)
4.0Nota Final

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