The Jayhawks nace en Febrero de 1985 de manos de Mark Olson (voz y guitarra acústica), Gary Louris (voz y guitarra eléctrica) y Marc Perlman (bajo). Olson, músico de amplio bagaje en Minneapolis, venía de compaginar actuaciones en solitario con su papel de bajista en la banda rockabilly Stagger Lee. Pronto es invitado a formar otra banda junto al guitarrista Marc Perlman y el batería Norm Rogers. Olson convence a Perlman de que es él quien ha de ocuparse del bajo y reclutan a un segundo guitarrista a tiempo parcial, Steve Retzler, de modo que se completa la formación con la que ofrecen el primer bolo. Entre los pocos asistentes se encuentra Louris, conocido en la ciudad por su papel de guitarrista en bandas como Schnauzer y los también rockabillys Safety Last (con ellos grabaría Struck by love en 1983 para Twin/Tone). Tras la actuación, Olson se le acerca con la intención de que este pueda recomendarle un segundo guitarrista de garantías, Louris se recomienda a sí mismo. Tras los primeros ensayos descubren que la compenetración entre ambos guitarristas es absoluta. El amor mútuo por Replacements, Dylan, Young o Gram Parsons les alimenta en unos inicios excitantes. A finales de año telonean a Alex Chilton en un club local y acaparan la atención de un tal Charlie Pine, que queda sorprendido por su aproximación al country y sus emotivas letras. Pine se convertirá en su primer manager y será con su pasta con la que financiarán la grabación del primer elepé y la creación del pequeño sello que lo alumbrará. Durante un tiempo compaginarán trabajos de día y actuaciones en las noches de Minneapolis.


The Jayhawks (1986, Bunkhouse Rds.)

También conocido como The Bunkhouse LP, la primera referencia de los de Minnessotta es un manifiiesto country con todas las de la ley. Mark lidera al cuarteto compositivamente y da buena cuenta de su pasado rockabilly (“Cherry Pie”). Los temas se suceden al galope mientras Louris dibuja trazos con su steel guitar (instrumento del que es un especialista). Dylan (“Tried & True”), los Flying Burrito Bros (“Let the last night be the Long”) y Johnny Cash (“Falling Star”) les guían desde allá donde estén para demostrar su solvencia en estándares de raigambre. Pero es en cositas como “Let the critics wonder” (pese al deje dylaniano), “(I’m not in) Prison” o en “People in this place on every side” donde se deja entrever el potencial melódico que atesoran. Contenidos.

por Barce.

Let the Critics Wonder


La escasa repercusión obtenida hace que Norm Rogers deje su lugar en la batería a Thad Spencer, y marche en busca de mayor éxito con The Cows. Durante un tiempo los chicos se dedican a grabar demos gracias a dinero procedente de A&M Records, pero finalmente el sello pierde interés por la banda. En Octubre de 1988, Gary Louris sufre un importante accidente de tráfico, motivo por el cual deja la banda y retoma sus estudios de Arquitectura. Pese a estar ya grabando otro disco, se toman un descanso. Perlman encuentra trabajo en una editorial (la cual publicará en 1993 dos libros sobre cine bajo su firma). Tras recuperarse, Louris decide regrabar las pistas correspondientes a lo que en 1989 será su 2º álbum.


Blue Earth (1989, Twin / Tone Records)

Tres años después logran entrar en nómina de la indie Twin/Tone (casa de los primeros Replacements) y el salto se refleja también en el contenido de su 2º elepé. Blue Earth es un paso de gigante. La personalidad de Jayhawks se define en unas canciones con mayor carga melódica. La inicial “Two Angels”, “She’s not alone anymore” o “Ain’t no end” apuntan hacia nuevas direcciones. Mark Olson sigue siendo quien pilota la nave. “Five cups of coffee” es el perfecto ejemplo del método que utilizará en adelante.

Cada canción tiene su peso (y poso) específico. Pese a ser austero en medios, en conjunto es “Blue Earth” un álbum rico en matices, divertido, heterogéneo, pero inevitablemente, con los acontecimientos posteriores ha quedado justamente posicionado como un disco menor. Digamos que es la temporada rookie de los de Minneapolis, la puesta a punto de una banda en plena expansión creativa: Ya se puede hablar de Jayhawks como algo más que un vehículo de expresión de 4 jóvenes tradicionalistas. Como refiere aquél, se puede decir que Jayhawks “aman el pasado sin querer que este sea presente, sino más bien, congratulándose de que ha pasado”, y a la espera de un futuro esplendoroso.

por Barce.

Ain’t No End


Pese a ser recibidos por la crítica como “la única banda de country-rock que realmente importa”, los componentes se muestran defraudados con Twin/Tone por la excasa habilidad de estos para promocionarlos. El capítulo anecdótico que contribuirá a que Jayhawks den el salto a un sello importante tendrá lugar, según la leyenda, durante una conversación entre Dave Ayers de T/T y el productor George Drakoulias. Al parecer “Blue Earth” estaba sonando de fondo y Drakoulias quedó tan impresionado por lo que estaba escuchando que no parará hasta conseguirles un contrato (cosa que ocurre en 1991) con el sello Def American, con el cual andaba trabajando. Mientras tanto el batería Thad Spencer cederá sus baquetas a Ken Callaham, y será con él con quien registren su siguiente trabajo.


Hollywood Town Hall (1992, American Recordings)

Su primera obra maestra. “Waiting for the sun” abre un disco mágico emulando a su (nuestro) querido Neil Young de la mejor manera. Louris pisa la distorsión desde el primer minuto y comparte labores compositivas con Olson (firman en comandita a lo Lennon-McCartney). De hecho la voz de Gary engrandece la de Mark, hasta el punto de parecer una sola. 10 canciones 10 donde nada sobra. Si hay que regrabar “Two Angels” y “Martin’s Song” se hace y tan panchos (ambas superan con creces a las originales contenidas en “Blue Earth”). Singles countrypop a puntapala: “Waiting for…”, “Crowded in the wings”, “Clouds”, “Take me with you (when you go)” o “Wichita” son himnos imperecederos, creaciones al alcance sólo de los más grandes (club selecto del que forman parte, of course). Musicalmente son unos aventajados. Dosis perfectas de acústicas y distorsión, piano y órgano en su justa medida. Los punteos del gafotas de Louris tumban a cualquiera y el que escribe no se cansará nunca de perfeccionar su Air-guitar (a día de hoy lo clavo en “Wichita”). Pero principalmente lo que para mí hace que este disco pase de cojonudo a maravilloso es el corte número siete. “Settled Down Like Rain” es mi favorita de la banda. Una canción como de ciencia ficción, sencillamente tocada por la genialidad (rara es la mañana que no amanezco con ella en el estéreo). Empieza la racha.

por Barce.

Settled Down Like Rain


Para la gira posterior, Mark Olson recluta a una tal Karen Grotberg al teclado, tras haberla visto actuar en un bar con los Ranchtones, banda de Minneapolis. Actúan durante todo 1993, y en la Primavera de 1994 vuelven al estudio, de nuevo con George Drakoulias en los controles. Las nuevas canciones estarán listas para ver la luz en Febrero de 1995.


Tomorrow the Green Grass (1995, American Recordings)

Un disco perfecto, impecable. Una colección de canciones de poco más de tres minutos deliciosa. El tándem Olson/Louris ya había avisado de la calidad que atesoraban y con este Tomorrow The Green Grass el tiro no podía ser más certero, elevando su rock de raíces americanas a cotas inimaginables. Desde la inicial “Blue” capaz de arroparte como si fueses un bebé hasta “Ten Little Kids” que cierra el disco nos encontramos con las armonías más exquisitas de los 90, la artesanía vocal de Olson y Louris y la belleza y calidez de una banda de músicos en su momento más fino, con un Marc Perlman rotundamente eficaz, como siempre. ¿Higlights del LP?, todas las Canciones, “Blue”, “I’d Run Away”, “Miss Williams Guitar”, “Nothing Left to Borrow”, todas vaya, mención especial para la maravillosa revisión del “Bad Time” de los Grand Funk en el ecuador del disco, ¿No conocéis a Grand Funk? ¿las letras descamisadas de Mark Farner? ¿El bajo quebrantahuesos de Mel Schacker? ¿La habilidad a la batería de Don Brewer? (Homer J. dixit) La producción sin florituras de George Drakoulias (responsable del Dust de Screaming Trees o del The Southern Harmony and Musical Companion de los Crowes) es, sencillamente, excelente, adaptándose a la grandeza de las canciones, como debería ser siempre. Una jodida obra maestra.

por Med Vega.

Blue


Para la gira que sigue al álbum, se recluta a un nuevo y definitivo batería, Tim O’reagan, natural de Kansas, que venía de trabajar con Joe Henry. Después del tour es cuando ocurre algo que marcará para siempre el destino de la banda. Mark Olson anuncia su partida para iniciar junto con su esposa Victoria Williams (aquejada de esclerosis múltiple) una carrera como The Original Harmony Ridge Creek Dippers. Juntos se mudan al desierto de Joshua Tree. La noticia supone un jarro de agua fría para unos Jayhawks en su cénit artístico. Sobrevuela la idea de la disolución. Tras un parón a fin de replantear objetivos, los miembros deciden reunirse nada más empezar 1996. En el estudio se unen a Louris, Perlman, Grotberg y O’reagan, dos nuevos componentes: el guitarrista Kraig Jarret Johnson (Golden Smog) y la violinista Jessy Greene. La banda atraviesa una fase de absoluta experimentación y las ideas fluyen a modo de brainstorming. Louris toma el mando y en Abril del 97 estará listo el 5º elepé, el oscuro Sound of Lies.


Sound of Lies (1997, American Recordings)

Gary Louris sigue adelante y todos juntos abrazan el pop y la experimentación en detrimento del sonido puramente country que les hizo enormes. Se trata de un disco de sabor agridulce, con unas letras salpicadas de ironía y desencanto, pero igualmente repleto de belleza. No está la voz de Mark, pero la banda arrima el hombro para mirar hacia delante; todos cantan, se suman nuevos instrumentos (mellotron, mayor presencia de piano…), suben la saturación de sus guitarras y el resultado, conocido el tino de Gary escribiendo canciones, es excelente. Los más ortodoxos fans de la banda deben agachar la cabeza y reconocer la calidad de canciones como “The man who loved life” (inmejorable inicio de la nueva etapa), “Trouble”, la imprescindible “It´s up to you”, “Dying on a vine”, “Stuck in the mud”, “Poor little fish”, “Haywire” o la radiable “Big Star”, de no hacerlo, se estarían perdiendo un capítulo precioso, mucho más que digno sucesor del Tomorrow, en la carrera de los Jayhawks. Además, aparece por primera vez la mano de Tim O’ Reagan aportando una canción estupenda, “Bottomless cup”. La banda, que se creía herida de muerte con la ausencia de Olson, supo no sólo recomponerse con este discazo, sino también ampliar sus coordenadas abriéndose a estilos vetados hasta el momento, marcando el camino a seguir en sus futuros albumes. A la altura, casi casi, de sus anteriores dos obras capitales.

por Zorro.

Big Star


El perseguido éxito se les sigue resistiendo (las ventas no pasan de decentes pese al respaldo unánime de la crítica). Por primera vez publican un disco sombrío, eminentemente triste, y la llamada generación “no depression” (bautizada así como antónimo al pesimismo del imperante grunge) muestra evidentes síntomas de hastío, lo cual, como se comprueba en Sound of Lies no repercute en su olfato compositor. Louris se ha referido a él en más de una ocasión como su disco más personal, y la ausencia de Olson es más que patente en sus textos. Unos renovados y enérgicos Jayhawks pasarán el resto del 97 y gran parte de 1998 en la carretera.

En diciembre, Karen Grotberg deja la banda debido a su maternidad, pero seguirá vinculada al grupo durante las sesiones de grabación del próximo disco. 


Smile (2000, American Recordings)

El garbanzo negro en la discografía de los Jayhawks. En su día me supuso una decepción, y no era por la ausencia de mi adorado Mark Olson ya que tanto antes de Smile (Sound of Lies) como después (Rainy Day Music) han facturado grandes obras. Aún así es un disco digno con buenas composiciones, la inicial «Smile» tiene su gracia, la de «I’m Gonna Make You Love Me» es un bomboncito pop por el que matarían los Nena Daconte (la letra es de un panocho sonrojante), «Better Days«, «A Break In the Clouds» y «Baby, Baby, Baby» no están nada mal. Radia optimismo este Smile, eso es cierto, pero el conjunto se me antoja algo empalagoso frente a la preciosa nostalgia y melancolía de antaño, y el coqueteo electrónico de algunos temas («Somewhere in Ohio«) me resulta inapropiado e indigesto, quizás sea un purista, pero qué diablos, son los Jayhawks por San Dios! Pero claro, como son los Jayhawks, talento y estribillos pegadizos también coexisten en el disco. La adquisición de la perla Jen Gunderman como corista es un acierto, deliciosa respaldando a Louris a las voces y la chica es un primor de guapa. Curiosamente la producción de Bob Ezrin me parece cuidadísima que no acertada. Pese a sus puntos flacos, ese tonteo electrónico en algunos momentos y quizás demasiado minutaje, es un disco digno dentro de la discografía de los Jayhawks y eso es decir mucho.

por Med Vega.

I’m Gonna Make You Love Me


Los Jayhwaks dedican gran parte del bienio 00/01 a promocionar Smile a lo largo de los States, el Reino Unido y, por 1ª vez, España (a su apasionado público español acabarán dedicándole agradecidos «Fools on Parade«, canción incluida en la edición doble con que se lanza su próximo álbum). En Julio de 2001 Kraig Johnson deja la banda y es reemplazado por Stephen McCarthy (este acompañará a la banda como guitarrista de directo toda la gira), y a finales de año es Jen Gunderman quien deja vacante el puesto de organista y corista.

En 2002 la banda gira como trío en formato acústico (Louris, Perlman y O’reagan) a la vez que registran su siguiente disco, producido por Ethan Johns.

Simultáneamente y tras un acercamiento paulatino sorprende la colaboración de Louris en la canción “Say You’ll be Mine”, perteneciente a December’s Child, disco de Mark Olson de 2002. La pareja ofrece una serie de conciertos acústicos que suponen su primer reencuentro en años.


rainy-day-musicRainy Day Music (2003, American Rds/ Lost highway)

Después de probar distintas fórmulas, el ahora trío liderado por Gary Louris acepta su imposibilidad para ascender a la liga de los grandes, eso sí, manteniendo indudablemente el estatus de banda de culto. Aunque las ventas no acompañen, centenares de miles de aficionados recibirán cada nueva entrega de la marca Jayhawks como agua de mayo.

En Rainy Day Music se limitan a hacer lo que mejor saben, aunque esta vez se despojan de todo artificio o distracción. Reducen las canciones a su mínima expresión, y escriben un inspirado puñado de canciones sin más pretensión que la de estremecernos una vez más. La penúltima.

El inicio es arrollador, de manera espontánea y sin ánimo de epatar, como si fuera un ensayo privado, acometen cada canción con mimo. Conscientes aún de su calidad pero sabedores de su derrota (comercial) antes del final de la batalla. “Stumbling through the dark” (coescrita junto al enorme Matthew Sweet), “Tailspin” y “All the right reasons” nos devuelven a los Jayhawks clasicones, a los de los medios tiempos y las melodías vocales de ensueño. Como en la brillante “Save it for a rainy day”, o la majestuosa “The eyes of Sarahjane”, que a mí personalmente me remite a tiempos del Tomorrow (casi parece que cuelan los tímidos coros de Olson).

Pese a bajar el nivel en la segunda mitad del disco, todavía hay espacio para que O’ Reagan se vuelva a reivindicar como el gran compositor que es, emulando a Bowie (“Don´t let the world get in you”) o Dylan (“Tampa to Tulsa”), ahí es nada. Hasta Marc Perlman borda el vals de despedida “Will I see your heaven” a coro con Louris.

por Zorro.

The eyes of Sarahjane


Tras la gira correspondiente, Gary anuncia la disolución de la banda, noticia que supone un jarro de agua fría a sus miles de fans. Es momento de proyectos en solitario y nuevas reapariciones de Louris y Olson en comandita revisitando repertorios pasados.

Tras una serie de deliveraciones tiene lugar la esperada reunión, que se formaliza con la presencia de, además de Olson y Louris, Marc Perlman, Tim O’reagan y Karen Grotberg. Formación que se remonta a la gira del lejano y glorioso Tomorrow The Green Grass. La reaparición se presenta como una ocasión excepcional pero pronto empiezan a cerrar nuevas fechas.

Su actuación del Azkena vitoriano se limita al repertorio de la época Olson, es decir, básicamente Hollywood Town Hall y Tomorrow the Green Grass. ¡Casi Nada! Los asistentes hablan de una actuación inolvidable de una banda emocionante y emocionada.

En Febrero de 2009 aparece Ready For the Flood, firmado por Olson & Louris (del que hablaremos en la 2ª parte de este reportaje) que está de sobra a la altura de las expectativas generadas. Y ese mismo año, para coronar el comeback por todo lo alto, llega Music from North Country (2009, American Rds./Legacy), antología que recoge lo mejor de su carrera y se acompaña de un 2º cedé con material raro.

Tras las exitosas apariciones en directo (inolvidable para esta casa su presencia en Territorios Sevilla), los músicos vuelven a los States para escribir material nuevo. De un lado el apartamento de Louris en Minneapolis y del otro la cabaña de Olson en Joshua Tree, al norte de Minnesotta, sirven de sedes provisionales donde moldear unas canciones que pretenden estar a la altura de su legado.


mockinbird-timeMockingbird Time (2011, American Rds/ Lost highway)

Finalmente no es hasta 2011 cuando se produce la feliz noticia: El quinteto titular alumbra una nueva rodaja. Mockingbird Time es la excusa perfecta con la que ofrecer una nueva gira alimento para los siempre hambrientos fans y, claro está, sus maltrechas cuentas corrientes. La formación entrega una colección irregular, dados los precedentes, pero demuestra cierta ambición al no extralimitarse a su fórmula. En cualquier caso «Hide your colours» y sus deliciosas armonías vocales (con unas cuerdas muy Beatles), el rollo bluesy de la folk «Tiny Arrows» o el deje Rolling en «Hey Mr. Man», son suficientes credenciales para dejarse llevar por el optimismo y cómo no, pasar una buena tarde. Pese a que Louris afirma haber trabajado en busca del mejor álbum de los Hawks se aprecia cierta dispersión compositiva y, donde antes los líderes parecían uno solo, aquí se dejan llevar por ímpetus individuales. Así, «Pouring Rain at Dawn» (Louris) o «Mockingbird Time» (Olson), no pueden reprimir el vicio de quien las firma y resienten el espíritu global del artefacto. No obstante, todavía encontraremos deleite en detalles como el punteo de Gary en «Stand Out in the Rain», o las reconocibles maneras roots de «Guilder Annie».

por Barce.

Hide Your Colors


The Jayhawks se embarcan en una maratoniana gira que acabará desembocando en nuevas desavenencias entre los colíderes. Definitivamente, Olson se baja de la tripulación para continuar con su carrera en solitario y el resto de los chicos retomarán el viaje en 2014 con gasolina nueva. En la furgo: Louris, Perlman, Grotberg, O’Reagan, además de Kraig Johnson y, ocasionalmente, Jessy Greene con su violín. ¿La excusa para una nueva temporada en la carretera? Pues reinterpretar y reivindicar en directo los recientemente remasterizados discos de la primera post-Olson era: los gloriosos Sound of Lies, Smile y Rainy Day Music.

Ilustración por Zorro.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error: Content is protected !!