Fantástico descubrimiento cae en nuestras zarpas: The Sun Studio Sessions EP es la primera creación de Howlin’ Brothers de la que tenemos constancia en Más Truenos. Efectivamente se trata de una grabación en directo en los míticos estudios de Memphis que alumbraron a los Presley, Cash, Perkins, Lewis y Wolf, una de esas sesiones frecuentadas por tantas bandas actuales y disponibles en Youtube en su propio canal. Este trío eminentemente acústico originario de Nashville venía de publicar el aclamado Howl en mayo de este año (en realidad su 5º álbum ya -producido por Brendan Benson), estaban inmersos en la gira de promo y a su paso por la ciudad de Tennessee no pudieron evitar hacer parada en tan emblemático local al igual que hicieran los peregrinos Jun y Mitsuko en la clásica Mistery Train Jarmuschiana.

La obra nos descubre a un trío fresco y lúcido que arrolla en unas interpretaciones impolutas. 4 temas nuevos en su cancionero, una relectura de “Tennessee Blues” (tema que ya aparecía en su anterior grabación) y una versión. Destapan la lata precisamente con el único tema ajeno, el cual, como no podía ser de otra forma, es el “Dixie Fried” de Carl Perkins y Howard “Curdley” Griffin. De su escucha se extrae el enorme conocimiento de la banda, tremendamente efectiva, de un género que a priori no es el suyo como es el rockabilly. Inevitablemente los acentos de tan dorada época y esos ecos vocales que solo se obtienen en tan sagrada sala, dificultan a los Howlin’ la tarea de sonar a sí mismo, pero hemos de decir en su favor que para nada suena a incursión caprichosa y los chicos pasan con nota el examen.

Le sigue “Till I find You”, fantástico movimiento bluegrass cuyo ritmo trotón proporcionado por el contrabajo sirve de base para una deslumbrante pericia al banjo y una facilidad vocal que te traslada empujado por una ligera brisa matutina a los mismísimos Montes Apalaches o a los pantanos del Sur.

En “Troubled Waltz” el protagonista lamenta comprobar como sus únicos compañero de viaje son precisamente los problemas de los que intenta huir. Una relectura en clave 3 x 4 de la mítica intrahistoria de carreteras secundarias del Sueño Americano.

Además los muchachos le pegan al country que da gusto:“Take Me Down” es un fantástico Honky Tonk de manual espoleado por una interpretación vocal simplemente espectacular, manta de coros incluida, mientras que “Charleston Chew”, cuya seña de identidad es el omnipresente violín, lo hace por la vía rápida patentada por el indiscutible Johnny Cash.

Por último la banda reinterpreta, como hemos dicho, uno de los mejores temas de Howl, la desnuda y romántica balada “Tenessee Blues”. Según cuentan, al llegar a la sala y observar el histórico piano que descansa en un rincón no podían dejar pasar la ocasión de sentarse a él e imaginarse una canción suya al final de una secuencia formada por las cientos de canciones que de sus teclas han salido. La presencia del instrumento aporta un plus de calidez a una canción de por sí preciosa y emocionante.

No sé vosotros pero yo me voy a poner a indagar en el trabajo de estos jóvenes tan bien criados a base de tazones de Grateful Dead y Allman Brothers (Warren Haynes colaboró tocando la guitarra en el mentado Howl) antes de que salga su inminente nuevo EP.

A archivar junto a Jimbo Mathus, Justin Townes Earle o los Felice Brothers.

Tenessee Blues

Texto e ilustración por Barce.

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