The Cult siempre han estado ahí. Unos 33 años en la brecha, si obviamos un par de recesos, donde han hecho lo que han querido y en los que han ido evolucionando como ellos solos. Mudando la piel en cada nueva encarnación pero conservando el veneno, manteniendo sus instintos y reflejos asesinos. Han tocado tantos palos como se les ha antojado pero nunca han dejado de ser ellos mismos. Vengan como vengan, sabes que siempre puedes confiar en el bueno de Billy Duffy cabalgando riffs tormentosos mientras Ian Atsbury escupe azufre con chulería y elegancia. Vengan como vengan, sabes que puedes confiar en este par de viejos diablos.

The Cult. Más sabe el diablo…

Dark Energy abre fuego con poderío y mala baba. La perpétua e incorruptible química de Atsbury & Duffy perfectamente acompañada de los zambombazos a los parches de John Tempesta y los notables bajos a cargo del debutante Grant Fitzpatrick. A los controles un Bob Rock que siempre cumple con ellos. The Cult en estado puro. Energía oscura e infecciosa. No Love Lost son casi 7 minutos más allá del bien y del mal. Un chamán enfurecido que predica que el amor se vuelve odio cuando tu corazón pierde la fe. El elefante blanco de esta Ciudad Oculta. Dance the Night rezuma goticismo, se siente psicodélica, mastica amor.  Empieza In Blood con un Ian que parece poseído por el mismísimo Mark Lanegan. Un Ian que se volverá crooner nocturno en busca de redención en Birds of Paradise. Hinterland y sobre todo G O A T enseñan colmillo, están impregnadas en Sonic Temple, en Electric pero no son un ejercicio de revisionismo, la nostalgia no va con ellos. Deeply Ordered Chaos  parece inspirada en los terribles sucesos del Bataclan. Maldita sea, París aún duele. En Avalanche of Light se dejan cubrir por la sombra de Lou Reed,  en Lillies es Willy de Ville el que parece asomarse y a lo largo de toda la obra se siente la presencia del eterno Bowie. Especialmente en Sound and Fury.

Cult Hidden City

Esta Ciudad Oculta de los Cult cierra por todo lo alto la particular trilogía “espiritual” que completan Born Into This y Choice of Weapon. Qué le ha gustado siempre a Astbury conjurar a los espíritus ancestrales de nativos americanos… ritos sagrados de otro tiempo y otro lugar enmarcados entre ríos, montañas y las llamas de la guitarra de Duffy.  Si querían invocar a la lluvia, han vuelto a desatar una tormenta.

The CultHinterland

Momento confesión. Cómo Beyond Good and Evil entró en mi vida.
Verano de 2001, un joven servidor recién instalado en los 18 añitos se encontraba mirando discos en el Alcampo de Granada que solía tener una sección de cedés cojonuda en aquellos tiempos. Realmente interesante lo que allí se escondía. Palabra. Cogí el Beyond de entre las novedades y lo estuve inspeccionando un buen rato. Atraído por su portada y sus colores. En estas que haciendo gala de mi torpeza habitual se me escurrió de entre las manos y al caer contra el suelo la cajita se hizo trizas. Un motero que se encontraba por allí aunque parecía más escapado de Sons of Anarchy que de aquella zona de Graná lo recogió del suelo y me lo devolvió diciendo “pedazo de disco te llevas, macho, esto es rocanrol“. No pensaba comprarlo, pero una mezcla de obligación y culpa judeocristiana por romper la maldita jewel case y el orgullo que me hizo sentir la aceptación de un tipo tan molante me convenció. Cosas de la juventud y la búsqueda de identidad supongo. Luego el disco me flipó y desde entonces con The Cult.

Med Vega

The Cult - Hidden City
4.1Nota Final

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