Sin ser la de este año de las más afines al gusto de esta casa (el que firma vió en el mismo recinto en su día a nada menos que Wilco, Jayhawks, Violent Femmes, Echo & The Bunnymen o Mogwai) se presentaba la última edición de Territorios Sevilla. Parece ser la crisis, cómo no, la culpable de la considerable merma presupuestaria. Con todo, dado el esfuerzo de la organización y lo asequible del bono para dos días, no fui capaz de decir que no, al igual que el resto de los 40.000 (cifra récord) asistentes. que allí se dieron cita. He aquí unas breves notas con mis impresiones de lo más destacado.

Empezó mi jornada de viernes junto al escenario 1 para ver con curiosidad en qué consistía Cénit, espectáculo con que se presenta Dentro de la Luz, lo nuevo de Standstill, y la verdad es que el frío de la noche se apoderó de mi cuerpo. A pesar de la habitual intensidad y entrega de Montefusco y los suyos y de una puesta en escena espectacular he de reconocer que su actuación se me hizo rara. Sigo al grupo desde que Memories Collector volara nuestras cabezas hace ya 11 años, y de todos los directos que he visto suyos desde entonces esta vez me han descolocado. No sé si el sitio era el más adecuado (un teatro sería lo ideal imagino) para unas canciones que, no obstante, me dejaron mejor sensación que las de Adelante, Bonaparte (pese a la sorpresa de utilizar mucho teclado). Aún así considero que es pronto para valorarlas, habrá que esperar al disco y darles repetidas escuchas para no caer en juicios precipitados.

A continuación el personal acudía en masa al mismo escenario para adorar a Emir Kusturika & The No Smoking Orchestra. Había oído hablar de la música del director serbio y lo que yo ví allí dista mucho de lo que podía imaginar por música de los balcanes. Llamádme como queráis por lo que voy a decir pero: a mí el directo que perpetraron me pareció de trazo grueso, más próximo a la chabacanería de King Africa (con el consecuente azote de borreguismo) que a una música de profundo carácter mestizo propio de los Balcanes. Con las mismas que entré me salí de allí para dirigirme al escenario 2. Allí empezaban a actuar Pony Bravo que presentaba ante su parroquia De Palmas y Cacería.  Los sevillanos han sabido entender el concepto del directo y componer sus canciones con la vista puesta en él, esto es, haciendo del ritmo su arma más poderosa. La banda ha crecido una barbaridad en los últimos 2 años: Javi toca la batería mejor que nunca, Pablo pone, como siempre, todo el corazón y Darío el alma al servicio de las canciones, Dani, por su parte, suena grandioso con pasmosa facilidad…. La puesta en escena de sus ya clásicos más la adición de nuevos pepinazos: “Guajira de Hawaii“, “Zambra de Guantánamo” e “Ibitza” tuvo que luchar por hacerse oir, apabullados por el bestial volumen que se desprendía del escenario 1 (cuestión esta totalmente reprochable a la organización, pues se repitió a lo largo del festival). Aún así, los Pony salieron victoriosos acometiendo el concierto con gallardía, seguridad y muchas dosis de baile. Antes de marchar a casa arrastrado por el cansancio me asomé tímidamente a la actuación de Fatboy Slim para cerciorarme de que, efectivamente, nos hacemos viejos y lo que hace poco más de un lustro hubiera sido un festín de aúpa hoy apenas puede aspirar a ser para mí un mero entretenimiento.

La jornada del sábado arrancaba con la actuación de los cojonudos Corizonas que demostraron sus tablas y lo bien ensamblados que están en las canciones de ese artefacto llamado The News Today. Divertidos, supieron camelarse al personal descargando su consistente descarga de surf y rock fronterizo. Lástima que la meritoria actuación de playback de Fangoria al otro lado apenas permitiera dar lustre al innegable carisma del gran Javier Vielba.

El escenario 3 acogería (pasó de vacío al principio a verse totalmente lleno) algo después la esperada actuación de DePedro, banda que venía con La increíble Historia de un Hombre Bueno en el zurrón, disco que tiene la difícil tarea de mantener el listón de los enormes DePedro y Nubes de Papel. Si a un repertorio de altísima calidad (se les acumulan los hits), le sumas que se limitan a tocar y punto, pues voilá: una de las mejores bandas españolas de la actualidad. Digo tocar porque lo que hacen DePedro no alberga artificio alguno: Jairo Zavala apenas habla entre canciones, los músicos cogen un instrumento con una mano mientras con la otra sueltan el anterior, concentrados. Se limitan (casi nada) a hacer música. Música que toca el alma y la fibra. Canciones que se te agarran al pecho (“Tu Mediodía”, “Diciembre”, “Te sigo Soñando”, “Ella Sabía”… ) y no te sueltan. Uno de los conciertos más emocionantes y sorprendentes que ha visto un servidor.

Un último momento acompañado por las nuevas y sorprendentes canciones de Hola a Todo el Mundo (habrá que dar un buen orejazo al disco) nos dejaron un magnífico sabor de boca para abandonar el recinto oteando a lo lejos a miles de personas vibrar con los sonidos de 2 Many Djs.

Texto por Barce.

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