El cordobés Álvaro Muñoz es uno de mis músicos favoritos en España. A mi juicio, es uno de los pocos que cuando hace uso del castellano bajo el nombre de Tarik y la Fábrica de Colores lo hace eludiendo el tópico y el lugar común describiendo historias que se mueven entre lo visceral y lo misterioso, entre la insinuación y el cripticismo (cuando no es en español lo hace, como casi nadie aquí, en perfecto inglés). En lo musical se caracteriza como pocos por disponer los arreglos adecuados con exquisito gusto, siempre construyendo estructuras compositivas coherentes y bien armadas.

Con los años ha ido trazando una inusual carrera, caracterizada por idas y venidas, cambios de idioma, sello, denominación… Una serie de factores que han llevado a contribuir a su imagen de artista maldito y huidizo (que no torturado). Revisitar su trayectoria no solo se convierte en un ejercicio de arqueología dado lo disperso de su discografía (sus dos primeros álbumes descatalogados son difíciles de localizar), sino también en una tarea arriesgada y aventurada. Ya que el de Peñarroya no es dado a la autocomplacencia seremos nosotros quienes, aprovechando el 25 aniversario de la publicación de su primer elepé, imaginemos una hipotética edición de sus grandes éxitos, ya puestos, en doble vinilo (disco 1 para temas en castellano y 2 en inglés). Su título:

I was about to became a R&R Star

LP 1

CARA A CARA B
01 Entonces ¿por qué? 01 Luz errante
02 Tiene que pasar 02 Agosto, por ejemplo
03 Porque es domingo 03 Velvet Suicide
04 Di a tus padres 04 Esa extraña emoción

 LP 2

CARA C CARA D
01 I see a UFO 01 Mandy
02 Cinnamon girl 02 Andalusians
03 On the radio 03 Don’t worry baby
04 I forgot the lyrics 04 Beggar in the street

 

LP 1

CARA A

Para empezar esta colección «Entonces ¿por qué?». Su primer single y la canción más representativa de la primera época de un Álvaro que opta por su propio proyecto al margen de Yacentes, huyendo de la oscuridad de estos e inaugurando un estilo más melódico, pero igualmente afilado, eléctrico, enigmático y peligroso. Este single y el disco que lo contiene son una rara avis en el panorama pop español de 1989. Canciones como la axfisiante «Un pequeño agujero en la pared» (su «Overload» -Talking Heads- particular), los calambrazos post-punk en el country marciano de «Buscando esos ojos oblicuos» o esos espectaculares minutos de «Club Lento» solo al alcance de la inventiva de los primeros Radio Futura, completan un debut que se proyecta más allá de su tiempo para ser redescubierto con incredulidad aún hoy, 25 años después de su concepción. «Tiene que pasar»la canción que abre El Hueso y la Carne (2007, Mushroom Pillow), disco que grabó en casa de Los Planetas de Erik Jiménez (batería de La Fábrica de Colores desde Sequentialee) es una feliz celebración de vigor y melodía. No solo maravilla la clase con que homenajea a su -nuestro- amado Neil Young con una entrada similar al «Over and over» del Ragged Glory sino por un delicioso estribillo que no podía haber firmado otro que él «La del pan con mermelada / la de el abrigo de Zara /la que se queda dormida / con mis películas favoritas«.

Cuenta el propio Tarik que su regreso en 2005 con Sequentialee (grabado en los estudios de igual nombre por culpa del debut de Limousine) iba a acreditarse a Rufus T, pero ante la insistencia del sello y el empujón de J Planetas declinó en favor del ya reconocible Tarik y la Fábrica de Colores, obligándolo tal vez a reconciliarse así con algunos de sus propios fantasmas. Este pluscuamperfecto himno llamado «Porque es domingo» sirvió de incuestionable carta de presentación y aleccionador ejemplo de talento y elegancia, rematando además con un estribillo más redondo que el propio cd que lo contenía («Y ya que sigo vivo / me lo demuestro dando al cuerpo / un buen surtido de mis excesos«). Álvaro vuelve en plena forma y entrega su mejor colección.

Publicada exclusivamente a través de Youtube, «Di a tus padres» da pistas de las sonoridades que podrían tener sus siguientes pasos, o no. Damos finiquito a la primera cara con un toque de ingrávida baja fidelidad muy en la línea de nuevos ídolos como Ariel Pink Mac deMarco pero con un estribillo tan desarmante que ruborizaría a cualquier luminaria pop de esas que acaparan los mejores adjetivos de la prensa modenna y cool.

CARA B

Siempre he pensado que Tarik tiene en su faceta ye-ye (entiéndase bien) una de sus armas melódicas más poderosas. «A balón parado«, «Vengan los amantes» o «Vuelta a los colores» se benefician de un estiloso brillo pop en la línea de la mejor tradición sixties, ya sea foránea o de aquí. Un perfecto ejemplo de este tipo de bandas, Los Módulos, son revisionados por nuestro hombre en el reciente homenaje Unidad y Armonía. En «Luz errante» Álvaro nos obsequia, desparpajo y respeto en iguales proporciones, con una interpretación de quitarse el sombrero. Por su arrollador inicio con ese acorde inicial, se me antoja perfecta para comenzar la cara B.

El Hueso y la Carne es probablemente el disco más crudo y directo de Tarik y «Agosto, por ejemplo» lo más parecido a un texto autobiográfico que ha dejado caer el compositor. En sus versos, el malditismo y ambigüedad de su Yo artista parecen asomar en reflexiones donde no obstante el cripticismo se interpone como un velo de incertidumbre para el oyente («Llevo la T de Tarik / siempre muy cerca de mí / por si acaso preparada / es mi camino y es mi luz / es la hoja que se clava / porque a veces es una cruz / y a veces una espada» o «Esta es la historia de un amigo / que no viene a mis conciertos / porque él está en el mundo de los vivos / y yo en el de los muertos»). La música, transparente y deliciosa como siempre, remite a los brillantes y exquisitos acordes northern soul tan de su gusto.

«Velvet Suicide» es uno de los clásicos de Álvaro Muñoz ya desde el momento de su publicación. Su alter ego Rufus T, humanoide que quiere contribuir a salvar al género humano, ya aparecía en esta hermosa canción de Sequentialee sobre una ciudad oculta. Su inicio con un delicado arpegio no hará sino ganar intensidad y fuerza conforme pasan los primeros puente y estribillo, toda una travesía hacia lo sugerente y magnético de ese lugar donde, a pesar de lo que indica su título, desearíamos quedarnos para siempre («Ni el dolor ni lo que te hizo daño / existirán allá en Velvet Suicide»). Y Finalmente, la bestial «Esa extraña emoción» (mi favorita de su debut), pieza de encriptados versos y repetitivo fraseo  idónea para cerrar el primer disco de este recopilatorio imaginado. Además, ejemplifica a la perfección al Tarik más eléctrico y desbocado. La conjugación de guitarras (Charli de la Mata también se luce aquí) llevando las válvulas al rojo vivo, libera la tensión contenida en un apoteósico y desahogado final. Espectacular.

LP 2

CARA A

«I See a UFO». El disco 2 se abre con este trepidante y vitamínico tema de hilarante letra, donde el protagonista insiste en asegurar que sí, que ha avistado un OVNI. Publicado en 1998 como parte del enorme On The Radio, esta pequeña joya, emparentada en estructura con otras como «Tormenta esta noche«, podría pesar menos en el cancionero de no ser por tan adictiva y magnética progresión melódica. Continuando la misma senda eléctrica, le sigue su descomunal versión del «Cinnamon Girl». Se cuenta que Tarik vivió un punto de inflexión cuando presenció por primera vez una actuación en directo de Neil Young. Y es que el armazón melódico de la primera época del canadiense es una fuente inagotable de inspiración para cualquiera que ansíe crear música emocionante a base de vatios. Álvaro aporta nuevos bríos con una poderosa versión cercana al glam.

«On The Radio» es probablemente la canción más pulida de cuantas conforman la historia de Tarik, la que más destaca, lo cual es tremendamente meritorio. En ella se conjuga todo: elegancia, electricidad, armonía, textos, arreglos… Publicada como uno de los dos singles del disco al que da nombre (el otro, «Say Now», contenía en su interior su homóloga «Di ahora», rescatable cara b en castellano), le acarreó halagos desde la prensa escrita (RDL la incluyó entre las mejores canciones de aquella añada) y sirvió para rebautizar al músico como «el Bowie español». Lo cual no es malo, ojo. Mientras en aquellos días, España era experta en importar estilos de músicos contemporáneos y fabricar réplicas exactas (estaban los Sonic Youth españoles, los Pixies castizos, los Husker Dü ibéricos, los Nirvana de la piel de toro…), pocos podrían siquiera atreverse a la gallarda tarea de componer algo a la altura de palabras mayores como «Rock and roll Suicide», «Life on Mars», «Soul Love» o «Starman». Pero amigos, «On The Radio» es lo más cerca que ha estado alguien de aquí a semejante empeño. Y punto.

Para liquidar lo que sin duda sería una cara perfecta, la descarada «I Forgot The Lyrics» ratifica la genialidad de nuestro hombre para componer pequeñas sinfonías contra la mediocridad, canciones que juegan en Liga de Campeones. Y es que Tarik se micciona aquí, con perdón, sobre decenas de indígenas pisapedales de acomplejada mirada, en un arrebato pop de grandes dimensiones que debería obligar a estos a agachar orejas y replantearse sus hobbies.

CARA B

Nos calmamos y damos por última vez la vuelta al LP para empezar con «Mandy», la inolvidable ex-novia de Rufus T que nunca volverá. Eso sí, sirve para devolvernos una vez más al arreglista meticuloso. Clase es la palabra que me viene a la cabeza de inmediato. A la misma colección publicada bajo el nombre de Going Bananas (2010, Happy Place Records) pertenece «Andalusians», un experimento que se antojaría bizarro en manos de cualquier inconsciente de los que abundan en tu ciudad pero que, en las de Rufus, deviene maravilla intemporal. Nada menos que el himno de Andalucía (sí, podríamos decir que hace una colaboración Blas Infante) interpretado del mismo modo en que los Bad Seeds de Nick Cave acometieron el “All Tomorrow’s Parties” Velvetiano en su día.

Llegando al final, y como reverso luminoso al latigazo anterior, qué mejor que un poco de pop con sabor a sal marina del pacífico. «Don’t Worry Baby» fue el subliminal homenaje que Brian Wilson dedicó al «Be my baby» de Phil Spector. Tarik por su parte actualizó semejante maravilla sustituyendo los arreglos orquestales del genio de Hawthorne por guitarras y sintes como declaración de amor a su recién descubierta biblia Beachboysiana.

Para ser lo más equitativos en cuanto a los discos publicados, no meteremos aquí ese tremendo ejercicio Walkeriano que es la temible «Ballerina», aunque deberíamos. Aún así volvemos a Going Bananas, porque para cerrar hemos escogido los que son sus últimos minutos oficiales publicados hasta la fecha: «Beggar in the Street» . De la mano de una melodía que juega con nosotros, recordándonos a «Vengan los amantes», nos estrellamos contra los versos más elocuentes que Álvaro ha escrito jamás:

«Hysterical ambulances will pick up the poor at

their poor homes

and take them to die, air-conditioned

They’ll give them custard

The same system that does away with them

will set up a decent death»

Entonces ¿por qué?

Porque es domingo

Texto e ilustración por Barce.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error: Content is protected !!