Volvemos con Kill Bill, la que sería su cuarta película aunque se vio en la obligación de estrenarla en dos golpes o volúmenes por su duración. ¿Qué cosas eh? El número de guiños, homenajes y saqueos es tan exagerado como casi imposible de reconocer en su totalidad. El más recurrente sería, quizás, esa indumentaria que usa la bellísima Uma Thurman, idéntica a la que llevaba Bruce Lee en Jugando con la Muerte o el personaje de Gogo Yubari, la niña guardaespaldas con su yo-yo mortal que nos transporta a Battle Royale. En Kill Bill se cuenta la historia de una venganza, tomando como referencias el cine oriental de artes marciales y yakuzas e incluso el spaghetti western. Bill, el despreciable cabecilla de una organización de asesinos a sueldo, un David Carradine convertido en todo un encantador de serpientes en su último gran papel, hace matar y asesina a todos los presentes en un ensayo de boda, donde la novia era su pupila predilecta, su amante y madre de su hija nonata. La novia salvará el pescuezo cuando era dada por muerta y buscará incansable y rabiosa perfecta venganza. Vamos, una de venganzas de toda la vida, como esas de Van Damme, al que le asesinan la mujer y él tras gritar un profundo e intenso ¡NOOOOOOOOOOOOOO! se reconfortaba cargándose a dios y a la madre, claro que con Tarantino y sus amigos, la cosa cambia más que si te digo que soy el Cigala.

Los consumados y delirantes diálogos de sus primeras películas dejan paso a litros de sangre y desmembramientos, artes marciales imposibles y una acción desmedida donde sobresale, como no podía ser de otra manera, la tremenda Uma Thurman, toda una musa para el señor de la frente que nunca descansa, QT.

La película incluye, además de la siempre sobresaliente banda sonora, una retrospectiva manga sobre el personaje de O-Ren Ishii que es una auténtico e inesperado tesoro.

El desenlace de tan sangrienta venganza, Kill Bill Vol.2, no era tan adrenalítico como el Vol.1 en lo que a violencia se refiere, aunque siendo una película de Tarantino violencia hay, claro, pero aquí da paso a una mayor ironía y presencia de los personajes y más y mejores diálogos. Insuperables por ejemplo las reflexiones de Bill sobre la personalidad de Superman, comparándola con la idiosincracia propia de la Novia o Mamba Negra, que podía ser perfectamente el porqué de esta película, o la más maravillosa declaración de amor que he visto en el cine en bastantes años. La presencia de Madsen también se agradece y confirma que este actor a las ordenes de Tarantino hace cosas memorables, escuetas, pero no por ello menos intensas y divertidas. En fin, el volumen 2 es elegante, inteligente, emocionante y sorprendente. Un bombardeo visual relleno de toques filosóficos, de amor por los cómics, el kung fu samurái, y el spaghetti-western.

Tras la agotadora Kill Bill y un par de colaboraciones breves, dirigiendo un episodio de CSI Las Vegas y como director invitado en una escena de Sin City de su colega y amigo Robert Rodríguez, iba a perpetrar con el mencionado Rodríguez otro homenaje al cine pretérito de categoría más casposa y simpático. Grindhouse. Un programa doble que constaba de medio-metrajes. Uno dirigido por Rodríquez: Planet Terror que iba de zombies y mujeres de armas tomar y Death Proof, donde Tarantino rendiría pleitesía en esta ocasión a las películas de persecuciones y coches setenteras en plan Vanishing PointFaster Pussycat Kill Kill o 60 segundos, la de verdad, no esa mierda con Angelina Jolie. Si esto hubiera llegado a nuestras fronteras tal y como fue parido quizás el resultado hubiera sido mucho más atractivo. Finalmente se decidió por alargar las cintas lo justo para poder estrenarlas por separado. Incluía, en su idea original, una serie de trailers de pelis de serie B ficticias llevados a cabo por directores como Rob Zombie, Eli Roth o Edgar Wright. Por si fuera poco para mancillar por completo el pensamiento originario, uno de estos trailers sirvió para luego realizar la película Machete, que también se convertiría en saga…

Centrándonos en el “segmento” dirigido por Tarantino. Death Proof cuenta con el grandísimo Kurt Russell como Stuntman Mike y una multitud de bellas señoritas con Rosario Dawson y Mary Elizabeth Winstead entre ellas. Peca precisamente de un exceso de minutaje innecesario. Lo que podía haber sido una divertida polladita sin más acaba convertido en un puñado de alargadas y farragosas conversaciones que no van a ningún sitio, aderezadas con un par de escenas de acción muy logradas y poco más. Totalmente prescindible aunque puedes pasar un rato divertido encontrando el gran número de autoreferencias de su particular universo. Pies y sus masajes, politonos de móvil que ya fueran silbados por Elle Driver (Crótalo de California), incluso se menciona a Daryl Hannah. Planos calcados, el ya mítico desde dentro del maletero, el del desayuno de Reservoir Dogs, en fin un puñao de autohomenajes muy considerable.

Con Inglorious Basterds, Malditos Bastardos, Tarantino, iba a hacer ahora su particular homenaje al cine bélico. Significante mejoría con respecto a lo que venía haciendo, vuelve ese sentido del humor negro aplicado a la violencia, ¿clases de historia en el cine? Para qué si puedes alucinarla con cuarto y mitad de delirios. Estos bastardos sin gloria encabezados por Aldo Raine (Brad Pitt) forman un comando de judíos matanazis que se encargan de objetivos muy, ejem, particulares.

Sirvió además para poner donde merece al tremendo Christoph Waltz, personalmente estaba harto de verlo arrastrarse en los telefilmes de factura alemana que emiten en Antena 3 los fines de semana. También destacaba entre el elenco de intérpretes Michael Fassbender. ¿Recuerdan los días que prácticamente entre Matt Damon y/o Jude Law se hacían todas las películas? Ahora parece ser el momento de Fassbender y Ryan Gosling

La lógica, si es que cabe alguna hablando de Tarantino, apuntaba a que el siguiente paso debía ser un western, el inicio de Inglorious Basterds es purito Leone  y la realidad apuntalaría este hecho. Así durante las próximas navidades llegará a las pantallas Django Unchained. El western de QT que cuenta con un reparto de lujo encabezado por Leonardo Di Caprio, Jamie Foxx, Christoph Waltz, Samuel L. Jackson y donde seguro habrá grandes sorpresas (Don Johnson ¿?). Gran pena las bajas de última hora de Kevin Costner, Kurt Russell o Sacha Baron Cohen.

He aquí el teaser trailer de lo que será sin duda un nuevo incentivo para que todo frikazo que se precie se empape de spaghetti-westerns y películas de serie B ambientadas en el lejano oeste:

Será mejor o peor, tendrá gracia detalle o carecerá por completo de la frescura que acostumbraba, pero, sin duda, se hablará de ella y  las opiniones que produzca se dispararan en todas las direcciones, la crítica y/o el público se posicionará como si fueran las aguas del mar Rojo encontrándose al paso con Moisés (…)

Como le pasa a otros tremendos monstruos de los 90, se me ocurren Pearl Jam o Nine Inch Nails, incluso Chris Cornell, el peso y magnitud de sus 2-3 primeras obras es tal que da la sensación que sus trabajos actuales no se valoran de forma justa y al mismo tiempo reciben una atención probablemente desmedida. En todo caso, por lo que fuimos, por lo que somos, allí estaremos.

Curiosa forma de promoción para Django Unchained, péguenle un vistazo a esto.

Texto y foto por Med Vega (desde dentro del maletero del coche de Ever Banega). En la foto Bill (aka Negrito) interpreta, representando de forma completamente ficticia, el resultado de recibir el golpe de los 5 puntos que revienta un corazón de Pai Mei.

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