Me resulta inverosímil enmarcar un grupo como Smash en la Sevilla franquista de finales de los 60’s y principios de los 70’s.

Smash, célula embrionaria de casi todo lo interesante aparecido en Sevilla en las últimas décadas del siglo XX, propugnaban todos los excesos que combatía el antiguo régimen. Ambientes libertarios, pelo largo, uso de drogas y utilización del inglés (para escarnio del idioma oficial), letras contestatarias y toneladas de subversiva locura.

Glorieta de los Lotos, su primer lp dedicado a la glorieta de tal nombre del parque de María Luisa es un documento que traspasa los límites de lo musical para establecerse en lo sociológico. Es el deseo de una sociedad necesitada de recuperar la libertad en todos los ámbitos.

Editado en plena eclosión hippie, el disco respira por los 4 costados semejante filosofía. Como una esponja absorbe todos los estilos de la época: blues, costa oeste, psicodelia, country y homenaje a figuras como CreamDylanLittle Richard, etc… Es posible que no pueda considerarse una obra maestra absoluta por tener algunos altibajos, pero aún así está a años luz técnicamente y en cuanto a planteamientos de sus compañeros de generación españoles.

Con 12 temas que van desde lo sublime a lo anecdótico. Lo que no se les puede negar es la capacidad de experimentación y su admirable eclecticismo. Lo mismo son capaces de plagiar a Dylan (“Nazarin again”) que gritar al mejor estilo Cream (“Sitting in the truth”), abonarse a la costumbre de pasar las cintas al revés (“Ottenos”), realizar alegatos contra la violencia (“Ahimsa”), emular a los Stones circa Robert Johnson (“Light Blood, Dark Bleeding”), convertirse en ejemplares compromisarios de la psicodelia americana (“Forever walking”, “Love and all that”), convertir quejas municipales en cantos corales de 58 segundos (“Glorieta de los Lotos”), autoproclamarse hombrecillos verdes (“Free as the green little man”), remover el blues con tintes psicodélicos (“It’s Only nothing”) y convertirse en una banda de rock potente mientras ensayan el “Long tall Sally” del cabezón Richard.

Una visionaria muestra de genuino talento andaluz.

Pureza y Vanguardia del Flamenco es, por su parte, la consecuencia lógica, el germén espontáneo de esa visión aperturista. Un Lp compartido con Manolo Sanlúcar (acompañado del Agujetas), tras la poderosa confirmación de We Come to Smash this Time, en el que Smash trascenderían por siempre el underground local hacia la primera división rockera de nuestro país. En este disco encontramos la primera comunión real entre flamenco y blues, la primera mezcla sin cortar entre dos estilos tradicionalmente hermanados por su condición de desarraigo y dolor, puestos en solfa bajo un nuevo influjo común, un espíritu contracultural alimentado en parte desde las bases militares de Rota y Morón que, con la fuerza electrificada de sus guitarras, les convertía en seres capaces de romper con toda barrera posible.

El artífice responsable de tal hazaña fue el productor Ricardo Pachón, quien convenció al esquivo Manuel Molina para enrolarse en la nave Smash (a cambio de abandonar el servicio militar).  Los intentos del disco se pueden contar por logros uno tras otro, puras gemas de flamenco-rock con todo lo que posteriormente habrá de desarrollarse en otras formaciones presentado aquí en su estado más bruto, espontáneo y primigenio. La festiva revisión del tradicional «El Garrotín«, la casi jam «Ni recuerdo ni olvido«, o, sobre todo, geniales, el sobrado casamiento entre culturas de «Alameda’s Blues«, la adaptación psicodélica de unos «Tarantos» y el infeccioso groove latino de los «Tangos de Ketama«. Verdaderos hitos en la historia de nuestro rock, casi auténticos milagros de una fusión que en posteriores capítulos de la década de los 70 terminarían por extender todo su potencial (con nombres como Lole y Manuel, Veneno, Gualberto Camarón, entre otros).

Por suerte, en Smash desaparece toda sospecha de impostura o intelectualidad, los elementos convergen con insultante naturalidad en un patio común único, la luz entra con fuerza cegadora, el aire es tan puro como abrasador y la cantidad de talento por metro cuadrado está contrastadamente por encima de la media.  Irrepetible.

Texto por Antonio Groovieland Jimeno y Zorro de la Dehesa.
Ilustración por Zorro de la Dehesa.

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