Sleater-Kinney son fácil el mejor grupo y más interesante surgido del Pacific Northwest en los noventas de cuantos se hicieron populares, teniendo en cuenta, claro, a todos los tótems del grungismo. Cuidado. Las de Olympia volvían en 2015 con uno de los puñetazos en la mesa más frescos y directos de cuantos retornos recordamos. Bueno, vale, el discarral de los Sonics entregado durante el presente curso también encajaría en esta descripción hasta poniéndonos estupendos.

Gemas punk-rock más adictivas que contagiosas. En tan sólo 32 minutos Tucker, Brownstein y Weiss se despachan un discazo tan brutal como su directo y eso bien lo sabe el que se diera cita con ellas en el pasado Primavera Sound. Aunque costase sacrificar a The Church

Nervio, personalidad y espíritu empapan 10 pildorazos que se alejan lo justo de la épica contenida de The Woods, su anterior y también más que recomendable referencia, obra que sopla ya 10 velitas. Una década de hiato sí, pero que no ha hecho la menor mella en la banda, jóvenes veteranas y con tantísimo que decir y ofrecer. Se han mantenido en la brecha, Brownstein y Weiss con Wild Flag o Corin Tucker colaborando hasta con Eddie Vedder.

Las voces y guitarras de Tucker y Brownstein compenetrándose como siempre, como nunca, como si todo ese tiempo no hubiese pasado y bien respaldadas por la sutil contundencia de Janet Weiss a las baquetas. Sinergias de esas que buscan, sin suerte, en las dinámicas de grupo de grandes almacenes en sus procesos de selección y que aquí parecen tan naturales y espontáneas.

Con John Goodmanson a los mandos como ya ocurriese en el sin par y fenomenal Dig Me Out. Desde el trallazo inicial, Price Tag, donde espetan  cuatro cosillas a la codicia humana y el consumismo, encontramos guitarras secas y cortantes y fraseos la mar de resultones.  Se nos muestran peleonas en Surface Envy (…we win, we lose, only together do we break the rules…) o vibrantes y sentidas ( I’ve grown afraid of everything that I love…) como el caso de No Cities to Love.  Siempre directas y en vena. Enérgicas joyitas como New Wave, Bury of Our Friends o New Darling (I realized that I was meant to be infinitely by your side, distractions always hit but we’re good this time) dan forma a un disco que es una noticia cojonuda para todos los amantes de la rabia, ahora post-adolescente, de las de Washington. Que vuelvan para quedarse. Cojones ya.

Hay quien dice que vivimos la edad de oro de la televisión por la cantidad y calidad de series. Allá cada cual con lo suyo pero lo que sí es un hecho es que Carrie Brownstein ha irrumpido en el mundillo de las series  gracias a Portlandia (IFC) y Transparent (Amazon). Quizás de ahí el simpático fanmade vídeo que le han hecho para la coplilla que da título al disco una buena piara de caras populares de la televisión americana como Andy Samberg, su coleguilla Fred Armisen, el redneck de The Walking Dead y también J. Mascis.

Por mED Vega (Stay Clean).

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