En los años noventa, llegaba un colega y te pasaba una remesa de compacts. Los escuchabas enteros en tu reproductor, de pé a pá. Varias veces. Concluías que de esos 8 u 10, con 4 o 5 ibas a cometer un delito premeditado y alevoso, sexual. Te los ibas a follar indiscriminadamente pasándolos de CD a cassette, aunque semejante tarea te llevara horas. Para la batalla utilizarías las TDK, como depósito de aquello que molaría pero, ay amigo, rápidamente identificabas cuál de los discos tenían reservado metraje en la puta cinta de cromo de 90 minutos.

Las cintas de cromo de 90 eran la hostia. Eran las mejores, las más duras. Recuerdo una que acabó reventada.

Era el año 1998 y todavía me estremezco al recordar cómo flipamos mi hermano Antonio y yo con The Things We Make (Mantra Recordings), debut de una banda (aparentemente) menor de Nottingham, Six by Seven. El gigante de Chris Olley y los suyos devendrían imprescindibles en el inolvidable reproductor Stereo HIFI Pioneer que nuestro padre, consciente de su enfermedad, nos acababa de regalar.

Era el año 1998 y todavía me estremezco al recordar cómo flipamos con The Things We Make.

Con ese disco alucinamos antes de que Radiohead nos estallaran en las narices con Kid A. Porque eran una mezcla imposible de todo lo que nos gustaba. Jesus & Mary Chain, Joy Division, Mogwai… Para que os hagáis una idea, eran como los Black Rebel Motorcycle Club pero sabiendo lo que se traían entre manos.

Sonaban densos y electrocutados, oscuros y melancólicos, siempre magnéticos y amenazantes. Por ello y durante varios cursos fue nuestro grupo favorito. Ese oscuro objeto de deseo que no compartes ni con tu mejor amigo.

“European Me”, con ese mantra cósmico, te adormecía para luego sacudirte con un espasmódico estribillo. “Candlelight” era adrenalina pura inyectada en vena. “For You” era la declaración de AMOR perfecta para unos adolescentes estúpidos como nosotros. “Spy Song” era una trepidante persecución nocturna donde el saxo tenor de James Flower presionaba en el cogote dejando apenas aliento para unos escuetos “Baby I Love You / Baby I Love You”. ¿Y qué decir de “Oh Dear”? Tan bella y dolorosa que todavía escuece.

For You

Con su continuación, el explosivo The Closer You Get (2000, Mantra) se multiplicaron por sí mismos, continuando la senda del calambre en nuestros sistemas nerviosos. Joder, ¡si hasta versionamos “Sawn Off Metallica T-shirt” con nuestra primera banda! Eso sí con más empeño que destreza. ¿Que las revistas musicales y las listas de éxitos les daban la espalda? Pues más nos entregábamos nosotros a su causa.  En cuerpo y alma. Seguían las canciones cojonudas: “One Easy Ship”, “Ten Places to die”, “Another Love Song”, “England and a broken radio”

¿Que las revistas musicales y las listas de éxitos les daban la espalda? Pues más nos entregábamos nosotros a su causa. 

The Way I Feel Today (2002, Mantra) los traía de vuelta, personales como siempre, con una colección donde destacaban “So Close” y “IOU Love”. Con esas progresiones de acordes tan deliciosas. Eso sí la banda, desencantada ante la ignorancia a la que les sometía la prensa (a excepción de un atento y entregado John Peel), se empezaba a deshojar con la marcha del guitarra Sam Hepton en lo que parecía una inevitable pérdida paulatina de fuelle.

IOU Love

En 2004, casi sin esperarlos ya, llegaba 04 (Saturday Nigth Sunday Morning Rds.) que todavía albergaba animaladas como “Sometimes I Feel Like” (intenten escucharla con auriculares sin moverse del sitio) o la enigmática “There’s a ghost”. El ahora trío (Paul Douglas es ahora el que suelta su bajo) tensa la cuerda con composiciones más experimentales y claustrofóbicas, cercanas a la repetición matemática del kraut-rock.

En adelante todavía les seguiremos la pista con los recopilatorios de descartes Left Luggage at the Peveril Hotel (2004, SNSM Rds.) y Club Sandwich at the Peveril Hotel (2006, SNSM Rds.). No tanto con los 3 siguientes álbumes oficiales que publicarían desde entonces: Artists Cannibals Poets Thieves (2005, SNSM Rds.), If Symptoms Persist, Kill Your Doctor (2007, Saturday Nigth Sunday Morning Rds.) y Love and Peace and Sympathy (2013, SNSM Rds.) donde el fiel batería Chris Davis es relevado por Steve Hewitt, a quien recordaréis tocando el drumset para zurdos en Placebo.

Una buena forma de acercarte en 2017 a la obra de Six by Seven es adquirir este Best Of que acaban de publicar y donde, en esencia, repasan su carrera con una (algo discutible) selección basada en sus primeros y mejores discos. Descubrirás a una banda que sonó intimidante y valiente, al menos hasta que la falta de éxito nos alejó de ellos.

Six. by Seven - Greatest Hits (2017, Beggars Banquet)
4.0Nota Final
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