La pasada noche del sábado 7 de Junio pasará a la historia en la ciudad de Granada como la última cita del primer ciclo de Rock que organiza Serpiente Negra (en esta ocasión Loop-Bar & Records también prestaba su colaboración), protagonizada de manera brillante por la singular propuesta de Chain & The Gang, enésima reencarnación del frontman Ian Svenonius, conocido agitador de mentes y cuerpos y cabeza pensante de proyectos como Make Up, Nation of Ulysses o Weird War.

Para quien no sepa de qué estamos hablando, Serpiente Negra es un ejercicio de promoción del Rock and roll como cultura, una valiente y arriesgada empresa que apuesta por defender y recuperar un espacio reservado a esta música, verdaderamente la única alternativa para aquellos que buscamos un aliciente extra. Un rock and roll viejo, discriminado, vilipendiado por la industria y los medios, actualmente aceptado como símbolo anacrónico de rebeldía (pregunten sino a los más peques de la casa…) o cuando no, tratado directamente como un cadáver.

Muerto o no, a nosotros todo eso nos da igual. Poco importa el debate con nombres como Nikki Hill, Lisa & The Lips, Bob Log III, Tav Falco, The Sadies o los mismos Chain & The Gang sobre la mesa. Nada importa lo que digan los medios, qué más da si es Rock & Roll, Blues, Folk, Garage, Soul o Country, el caso es que siguen sucediendo cosas interesantes más allá de nuestras fronteras y si no fuera por este empeño, perpetrado por la persona de Toni Anguiano, nos habríamos quedado casi huérfanos (al margen del incorruptible Matarife y sus Googa Mooga Nights en el Boogaclub) de un buen puñado de sacudidas, auténticas celebraciones de la vida para cuerpo y alma. Gracias mil pues a estos benditos insensatos que se juegan la pasta por y para nuestro disfrute.

La música de Chain & The Gang es inclasificable.
Edificada sobre cadencias sencillas (con ese encanto adictivo propio del espíritu punk), se reviste con riffs y fraseos minimalistas de una Fender Jaguar que sirve de perfecto contrapunto a la calidez del teclado Rhodes. No sabría definir el estilo de la banda ni me apetece intentarlo porque hablar de etiquetas sería un ejercicio de reduccionismo injusto. El caso es que dudo que este proyecto fuera sostenible sin la presencia del incorruptible Ian Svenonious. Absoluto animal escénico, siempre provocador, a medio camino entre un predicador marxista, un chamán exquisitamente trajeado y el clásico entertainer, se convierte en el centro de todas las miradas y acaba convenciendo al  más escéptico.
Nada desestimable, por supuesto, es la presencia arrebatadora de las cuatro chicas de la banda (incluída Fiona Campbell, ex-Vivian Girls), todas perfectamente conjuntadas con su líder, de etiqueta plateada, frías ejecutoras del ataque de rock visceral del combo. Pero nada sería lo mismo sin Svenonius y su personal espectáculo sobre las tablas.

Nada mejor para hacerse una idea de lo que hablo que acercarse a uno de sus conciertos. Para servidor, entre lo bizarro, lo obsceno, lo sexual y lo sublime, rock and roll elevado a la categoría de arte o arte sumergido a las alcantarillas del rock and roll.

Y para los más incrédulos, confirmando ese talento autónomo y auténtico en otros terrenos, pueden buscar su nuevo libro, “Estrategias supernaturales para formar una banda de rock and roll” o echar un vistazo a su desternillante programa de VICE Tv en Youtube, con sugestivas entrevistas a ilustres de la calaña de Henry Rollins, Will Oldham o Kevin Shields. Tan recomendable como cualquiera de sus Lps.

Cartel por Zorro de la dehesa y Barce

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