Con “I Want to Tell You About What I Want” se abre ante nosotros otra colección caleidoscópica con la que Robyn Hitchcock se reivindica una vez más a sí mismo corroborando un inefable don para crear música irracional.

Desde “Underwater Moonlight”, en tiempos de los Soft Boys, pocos han sabido acercarse como él a terrenos ácidos sin sonar a aburrido parque temático.

Y es que desde Underwater Moonlight, descomunal conclusión a la breve e intensa historia de los Soft Boys, pocos han sabido acercarse como él a terrenos ácidos ejerciendo de bisagra entre generaciones (acaso Robert Wyatt y alguno más), aviniendo la influencia west-coast y la psicodelia de la campiña británica sin sonar a aburrido parque temático. Desplegando los más surrealistas estampados, y no nos referimos solo a sus camisas imposibles.

Robyn Hitchcock es un disco gestado en la cabeza del canoso gentleman pero parido al sur de los states, en Nashville, con Brendan Benson (The Raconteurs) a los controles. Testimonio de la Music City son “I pray when i’m drunk”, donde emula con bastante coña marinera a un outlaw beodo, y “1970 In Aspic” (le secundan en la instrumentación expertos en sonido vaquero como Grant Lee Phillips o Pat Sansone de Wilco, y Emma Swift a los coros).

Virginia Woolf

El londinense retoma en “Virginia Woolf” una obsesión vital por la escritora británica (ya hacía aparición en “We’re gonna live in the trees”) y lo hace en forma de musculosa cápsula espacio-temporal invocando a las mismas fuerzas del “See No Evil” televisivo. Una puta maravilla.

Y las joyas no acaban ahí: “Detective Mindhorn” es una cautivadora pieza de inusitado pop; “Sayonara Judge” es la melancolía del perdedor esbozada con mueca sonriente.

De registro vocal intacto, casi adolescente, en la biográfica “Raymond and The Wires” es el prolífico Robyn quien recuerda a su padre (el escritor Raymond Hitchcock) a la manera de dignos aprendices como lo eran Mercury Rev pre-Deserter Songs.

Raymond and The Wires

“Mad Shelley’s Letterbox”, “Autumn Sunglasses” y “Time Coast” son monumentos a la mejor psicodelia pergeñada en los Abbey Road studios. Nos referimos, como bien habréis adivinado, a “Las Cosas Bonitas”. En perfecto equilibrio, cierra un álbum impecable, probablemente, el mejor de Robyn en años y eso es muchísimo.

Robyn Hitchcock - Robyn Hitchcock (2017, Yep Roc)
4.3Nota Final

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