Recordaba el año pasado, viéndola junto con su banda en directo, que la voz de Patti Smith es un medio tan poderoso de transmisión que se eleva por encima de quienes la acompañan, por mucho que éstos lleven a cabo una labor impecable. De las cuerdas vocales de Smith sale verdad —a veces limitada, a veces simplista, a veces demagógica— expresada con tanta fuerza como dulzura; la verdad de una artista cuyo gesto estético está íntimamente ligado a su humanidad. De ahí surge una entereza —si es que podemos llamarla así— expuesta a incomprensión, en el mejor de los casos, o a pitorreo, en el peor. A aspirar a la integridad muchos le llamarán ingenuidad, pues nadie se libra de pecado y todos somos (o podemos ser) esclavos de nuestras contradicciones. No se puede separar el trabajo de Patti Smith, pues, de su compromiso político, utópico o espiritual, me da igual.

Nazca de donde nazca la inspiración, de todos modos, Patti Smith es una creadora sensibilísima que ya en su primer elepé se destapa como tal. Horses (1975) no solo es uno de lo grandes debuts de todos los tiempos, sino que —confirmado por el tiempo, frente al que se mantiene enhiesto— se ha hecho un hueco entre las obras maestras privilegiadas de las historia del rock. Y repito lo de rock porque, por muy cercana que se halle a la génesis del punk, la música de Smith es más facil de situar entre Born To Run y Rock Bottom —por citar dos elepés contemporáneos tan distantes— que junto al Go Girl Crazy de los Dictators, también su primer disco. La conjunción del Gloria in excelsis Deo cristiano con el «Gloria» profano de Them y Van Morrison puede considerarse punk por su actitud provocadora; incluso las teclas de Richard Sohl, la guitarra de Lenny Kaye, el bajo de Ivan Kral y la batería de Jay Dee Daugherty remiten al high energy de Detroit mientras respaldan contundentemente a Patti Smith. Pero llega «Redondo Beach» y nos topamos con una canción en la que el reggae es el elemento más importante. Le siguen los nueve minutos de «Birdland», en los que escuchamos a una Smith poderosa y a unos músicos libres y sobresalientes —excepto Daugherty, que no interviene— escribiendo una exquisita partitura que se va intensificando hasta que vuelve a relajarse en los momentos finales. «Free Money» es una maravilla más, dura, rápida y adrenalínica como «Gloria». «Kimberly» vuelve a coquetear con el reggae, o el dub, desde perspectivas pop. «Break It Up», escrita por Smith y Tom Verlaine, cuenta con la guitarra de este último y anticipa el estilo tan peculiar de Television, que será conocido, y reconocido, por Marquee Moon. «Land» es un tríptico tan largo como «Birdland» en el que hallamos todas las señas de identidad hasta ahora descritas, y que corrobora las excelencias de una cantante y un grupo que suenan a ellos mismos y han encontrado la luz que les guiará y será musa de miles de artistas. Dos composiciones propias, «Horses» y «La mer (de)», y una versión del «Land Of A Thousand Dancers», de Chris Kenner, a propósito, conforman dicho tríptico. «Elegie», un hermoso tema de Patti Smith y Allen Lanier, pone punto y final, trayéndonos su guitarra ecos de Blue Öyster Cult, su grupo, por supuesto.

Semejante inspiración en el primer paso puede ser capaz de condicionar, o lastrar, cualquier carrera. Y no es que sea mediocre la de Patti Smith —todo lo contrario—, pero justo es reconocer que el nivel de Horses solo lo alcanzará la neoyorquina de adopción en Easter y Gone Again, parte de una discografía largamente interrumpida por su matrimonio con Sonic Smith, culpable de que en diecisiete años solo vea la luz un elepé, Dream Of Life. Sea como fuere, lo importante aquí es que el debut de la Smith y su banda sigue sonando a gloria, la misma que pone título al tema que lo abre (aunque bien se lo podría poner a todos). Y que la voz que yo escuchaba en directo hace bien poco mantiene las esencias de la que, a mediados de los setenta, sorprendía por su belleza y autenticidad capitaneando un álbum insignia de su tiempo. Ya saben su nombre.

Horses (1976)

Texto por Gonzalo Aróstegui Lasarte.
Ilustración por Barce.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error: Content is protected !!