Patrick Watson es una banda canadiense que toma el nombre de su cantante y pianista. Adventures In Your Own Backyard es ya su cuarto disco, un trabajo delicioso y muy relajante que podríamos situar en ese espectro llamado «pop de cámara».

Interesantísima propuesta, delicada y luminosa de una atrevida y sincera languidez terriblemente adictiva. ¿Las principales armas de estos muchachos? Una voz fresca, etérea, de presencia frágil , suave, angustiada y empleada como un instrumento más, tal y como hacía el bueno de Jeff Buckley, aunque sin llegar a sus estratosféricos e inimitables resultados. Una voz que percibiéndose muy diferente puede recordar a Anthony Hegarty, un envoltorio musical que podría evocar a Philip Glass, pasajes en los que sin duda la marca Radiohead ha dejado su estela, canciones que no serían posibles sin la obra de Nick Drake o el primer Scott Walker. Influencias todas que enriquecen más que pesan en la personalidad de un grupo ideal para escuchar en tardes de domingo de otoño-invierno así como frescas mañanas de primavera.

El corte inicial «Lighthouse» es pura hermosura. La singular voz y el piano de Patrick advierten que si bien el cristal de la bombilla puede parecer frágil su luz es de una intensidad brutal. La canción rompe en una ensoñación bellísima y distante, aparecerá una trompeta que fácil nos transportará a paisajes del lejano oeste que encajarían a la perfección en un film de Tarantino previo paso por el universo Morricone, aunque esta ténue atmósfera de western no trastocará el resplandeciente y fresco azul que brota de cada nota de esta copla y las siguientes. Una dulce y contagiosa serenidad empapa cada tema que forma Adventures In Your Own Backyard  ¿por qué no simplemente dejarse contagiar y pasar un rato distendido y agradable?  Historias de patios, trancos, aceras, del tiempo y de la gente más cercana que nos rodea observa y observamos, de aparente ingenuidad pero que encierran algo más, bastante más, como los vecinos, como nosotros mismos.

Gemas de una exquisita elegancia envueltas en una instrumentación austera, reposada y clásica. El disco fue grabado en su totalidad entre el patio y la sala de estar del propio Watson en Montreal, detalle muy a tener en cuenta ya que el sonido que consiguen es de una preciosidad y dulzura espléndidos y al mismo tiempo le otorga cierta cercanía y naturalidad. Si te dejas seducir y decides perderte en estas aventuras de patio se puede apreciar el sonido de alguna puerta, de alguna silla inquieta, matices que no hacen más que apuntalar esa temática tan casera y familiar que impregna la obra.

Por citar un puñado de estas joyitas cargadas en melancolía y afilados sentimientos destacaría además del tremendo inicio de disco, «Step Out For A While«, «The Quiet Crowd«, «Into Giants» corte con unas luminosas pinceladas folkies que fue el primer single, «Words In The Fire«, o la propia «Adventures In Your Own Backyard» con ese arrebato mariachi. Mucha tela por cortar, muchas aventuras que vivir aunque sea en el propio patio, en el mismísimo tranco de nuestra puerta.

Un disco bien especial, un disco para querer perderse apreciando la belleza de lo cotidiano, como la dulce sonrisa de una amiga, el cálido abrazo de un hermano o incluso acariciar el suave cabello de una adorable mascota que ha elegido quererte, porque ellas son las que eligen y ante eso nada se puede hacer…

«Lighthouse» Pura hermosura.

Por Med Vega (a backyard, un tranco et une étoile filante…)

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