Tras su provechoso período recorriendo la slide guitar con los Black Crowes y los varios homenajes a la memoria del Sr. Jim Dickinson, jefe absoluto en esto de la producción, era de esperar que Luther y su hermano Cody retomaran sus Allstars dando un puñetazo sobre la mesa. Pues bien, eso es exactamente lo que nos ofrecen los de Tennessee en su nuevo Lp.

Tradicionales, temas de R.L. Burnside, Bukka White, Willie Dixon y composiciones de los propios hermanos Dickinson conviven en una obra libre y desprejuiciada, afinada y (aparentemente) anacrónica, colección de cantares traídos de nuevo a primer plano por unas de las pocas manos blancas (junto a Jimbo Mathus y Justin Townes Earle) capaces de dignificar y engrandencer la tradición con talento y alma.
Además, Luther y Cody le quitan el polvo al repertorio añejo pasándose blueses y boogies por su glorioso tamiz, bastardo, moderno, único.
El que sospeche de esta pareja solo deberá echar un vistazo al video a continuación para convencerse, esto es auténtico, esto es rock and roll.

A la excitante concatenación de «Rumblin ‘n Tumblin«, «My babe» y boogies de todos los colores, se van añadiendo blueses y rocanroles cargados de groove, («Goin’ to Brownsville«, «JR«, «I’m leaving«) experimentos varios, comentarios entre coplas y una producción juguetona nada revivalista. Pero sobre todo, el denominador común en todo el metraje es el mojo, esa cosa, esa salsa, ese salpimentado y crujiente acabado derivado de unas formas heredadas genéticamente (no basta sólo con tener las guitarras de papá…), imposibles de suplantar.

«Meet me in the city«, «Shimmy» o «Granny, does your dog bite» le dan empaque y color al lote convirtiéndolo en un gozoso recorrido por las orillas del Mississippi en busca de fantasmas, espíritus y secretos de otro tiempo. Porque escuchar este World Boogie is Coming es como pasar una tarde en el porche de los Dickinson, nadie como ellos para narrar la historia del blues, nadie más arraigado a la tierra para hacer despegar estos clásicos acordes hacia el futuro.

El oyente, si no queda subyugado entre tan misteriosa, sencilla y compleja música, o arrodillado y vendido al demonio del boogie, deberá abandonar esta web de inmediato. En caso de que lo primero o segundo ocurra, convendrán conmigo que estamos hablando de uno de los discos más interesantes y divertidos del año.

Texto e illustración por Zorro de la dehesa

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