Pinchar o reproducir en 2014 el debut homónimo de Neu! (1972) sigue siendo una experiencia artística sin igual, pero, sobre todo, supone un toque de atención para incautos, ignorantes y bocazas (cosas que cualquiera —me incluyo— puede ser en un momento dado): ni Sonic Youth, ni Joy Division, ni los Chemical Brothers, ni Radiohead, ni Spacemen 3, ni Stereolab, ni siquiera el David Bowie de la trilogía de Berlín pasan el filtro de la originalidad una vez cotejados con el extraordinario primer elepé de un dúo que —al igual que otros grupos del trascendental rock que se cuece en Alemania durante aquellos años— no hace ascos a referente alguno porque todos son sometidos a un discurso personalísimo que no se alía con nadie. Klaus Dinger y Michael Rother —que vienen de colaborar con Kraftwerk— abren su mente y su alma para liberar los sonidos que encabeza «Hallogallo», ostinato rítmico (o motorik) incesante interpretado por la batería de Dinger y el bajo y la guitarra de Rother y matizado constantemente a lo largo de los diez minutos que dura por guitarras filtradas por diferentes pedales y acreditables, si no me equivoco, a ambos componentes de la banda. «Sonderangebot» es una pieza de música concreta cuyo futurismo frío y ominoso antecede a «Weissensee«, tema lento de bella melodía y cadencia (hasta cierto punto) grandilocuente que contrasta fuertemente con el resto de la primera cara y lleva a Neu! a terrenos no muy lejanos de los ocupados por King Crimson.

La segunda mitad del plástico (que responde al nombre genérico de «Jahresübersicht«) comienza con un tema —«Im Glück»— que guarda un drone eléctrico entre el sonido del agua que lo abre y lo cierra. «Negativland» anticipa clarísimamente lo que serán los mencionados Joy Division y Sonic Youth (en especial los primeros) mediante la repetitiva base rítmica y las seis cuerdas saturadas y ruidosas; sus más de nueve minutos impresionan décadas después de su grabación por la intensidad sin igual de su carácter espasmódico. «Lieber Honig» es una canción renuente a descripción alguna que añade la desquiciada voz de Linger al acervo instrumental del álbum y vuelve a utilizar el agua como elemento de despedida.

El inconfundible grafiti sobre fondo blanco de la portada —a su vez logotipo del grupo, y repetido con diferentes colores en sus demás trabajos— aporta un aire misteriosamente ingenuo al contenido estrictamente musical de Neu!, aunando con ironía la radicalidad estética de su propuesta con el fetichismo de la cultura pop en la que —inevitablemente— se mueve  la banda. Es en ese punto exacto donde se explica antropológicamente la obra de Neu!, pero la belleza de su primer paso no necesita de más aclaraciones externas. Acérquense a él sin miedo ni complejos si todavía no lo conocen. Los que ya lo han hecho saben bien a qué me refiero.

Neu!

Texto por Gonzalo Aróstegui Lasarte.
Ilustración por Barce.

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