En 2003 se encontraron unas cintas olvidadas en la legendaria casa Ardent, estudio recientemente reivindicado en la publicación Ruta 66 por el que pasaron ilustres de la talla de Led Zeppelin, Isaac Haayes, Staple Singers, R.E.M. o The Replacements, por citar un puñado.

Alejados de su etapa gloriosa pero sin cese en sus actividades, en Ardent Records siempre recuerdan con especial cariño a Big Star. A inicios de los 70, un rebelde recuperado de los éxitos enlatados de los Box Tops como era Alex Chilton se une a los experimentados Chris Bell, Jody Stephens y Andy Hummel para formar Big Star, factoría del mejor pop de los 70 y punta de lanza de toda una generación norteamericana, con Memphis como principal foco de acción, fascinada por la invasión británica producida al otro lado del atlántico 5 años antes, representada por los inevitables The Beatles o The Kinks y The Who a la cabeza. Lo que no sospechaban en Ardent era toparse con una caja, en cuya carátula figura como artista Rock City, fechada en 1970 y que supone el germen previo a la banda que años más tarde lideraría el señor Chilton.

ROCK CITY (2003, Lucky Seven Records)

Estas 14 canciones contrarrestarían holgadamente en una supuesta balanza cuyo otro brazo sostuviera el Lp, reeditado hace un par de cursos, Free Again Sessions, anteriormente conocido como 1970, de Alex Chilton.

No sería fácil efectivamente medir cuánto más de Big Star proviene de Chilton o de Chris Bell. Si bien el primero arrastra maneras del soul blanco que dominó durante un lustro y viene escarceando últimamente con el pop angelino más luminoso, hemos de ser justos a la hora de asignar gran parte de su peso en Big Star al trabajo previo que realizaron bajo el pseudónimo Rock City los citados Chris Bell y Jody Septhens, a los que se uniría el ubicuo Terry Manning (verdadero responsable de poner a todos en contacto con Alex). Escuchadas estas canciones es impensable opinar de otra manera.

En Rock City se suceden intentos esporádicos, canciones en bruto sacudidas con el pulso del glam que posteriormente heredarían y filtrarían con naturalidad («Think It’s time to say goodbye», «Oh Babe«), medios tiempos zeppelianos semiacústicos que sin rematar ya muestran algunos de los argumentos rítmicos que les caracterizan («I lost your Love«). Las líneas de bajo deudoras de los Who corresponden a Thomas Dean Eubanks, otro talento local que aparece como autor de 8 de las canciones. «My Life is right«, «Try again» y Feel» compuestas por Bell, a medias con Eubanks la primera y con Chilton las dos segundas, pasarían a formar parte del primer disco de Big Star. Las mezclas son diferentes pero mantienen tanto arreglos como voz y letra en ambos casos. Por lo tanto el inicio del nuevo proyecto seguro que irrumpió, podemos suponer, a final de estas sesiones. Puede que incluso Chilton las escuchara y decidiese llevarse varias para Big Star.

Debemos pensar que estas canciones corresponden a una banda en experimentación, en plena búsqueda de sí misma («Answer«, «Sunday Organ», «Introduction«) de cuyo potencial se desprende algo especial, es indudable que Bell tiene una sensibilidad única para la melodía como también talento a la guitarra (asignatura troncal para el blanquito medio de Memphis), eso unido al olfato de Eubanks no estaba sino tomando forma aún, pero de qué manera. Escuchen si no «Shine On Me» o «The Preacher» y digánme cuántas bandas son capaces de empezar con algo tan brillante. Si hasta el propio Chilton se apunta a la fiesta en la negroide y sexual «Try a little harder«, excelente. Si Big Star nació en sesiones como esta no es difícil de imaginar el ambiente artístico y creativo del que disfrutaban estos músicos, en plenitud de su poderío.

VAN DUREN

La primera vez que Van Duren aparece en órbita es en 1974. Se presenta a una sesión de casting para sustituir a Chris Bell en Big Star, con el que precisamente viene tocando en directo desde hace tiempo. Pero por desgracia no convence a Chilton y sigue buscándose la vida tocando en vivo. Sin embargo, en 1977 John Tiven, fanático de la escena powerpop de la ciudad de Tennessee, le consigue un contrato con la discográfica Big Sound, y graba en Connecticat la mayoría de instrumentos de lo que será su debut, Are You Serious?.

Es curioso la de casualidades que tiene la vida, hace poco más de un año descubrí a este artista y este disco me dejó verdaderamente atrapado. Comparte con Big Star una destreza absoluta a la guitarra tal que se defiende sin aparente esfuerzo tanto en solos como en delicadezas acústicas, y por otro lado posee una garganta versátil, poderosa y sensible, a la manera de un Lennon menos intelectual. Pues resulta que a las pocas semanas de descubrirlo, en una visita a Barcelona para ver a mi buen amigo Ignacio, también redactor de Más Truenos aunque no lo creáis queridos lectores, salpico por las tiendas de segunda mano y me da por preguntar por Are You Serious?.

Se pueden imaginar la cara que se me quedó al ver cómo asentía el dueño de tal negocio mientras buscaba en un pequeño almacen en un cuarto adyacente. Las casualidades existen. Están ahí, solo hay que lanzarse a por ellas.

ARE YOU SERIOUS? (1977, Big Sound)

El disco abre de manera espectacular, «Chemical Fire» es un desesperado rock con groove funky en el que ya muestra su solvencia a la guitarra y hace rasgar por primera vez su espléndida voz sacando el mojo que lleva dentro. En «This Love Inside» lo que hay es puro pop, amor al más auténtico estilo powerpop, perfecta comunión entre base rítmica, guitarra incluída y armonías vocales de ensueño. En la misma senda avanza «Oh Babe«, digna de los mejores Beatles y un par de soletes de guitarra de regalo. Sencillamente arrebatador.

La primera parada en el camino nos sobreviene con «Waiting«, una balada a piano en toda regla, en la mejor tradición Bowie, Warren Zevon, Todd RundgrenElton John. «Grow Yourself Up» retoma el pulso sin más, aunque líricamente vuelve a sugerir que algo no va bien. En «Guaranteed» parece transportarnos hacia al lamento del amor incondicional, que se mantiene absurdamente pese a haberse perdido. Con «Positive» Van Duren intenta levantar el ánimo, también el vuelo utilizando las lecturas Bellchiltonianas, al igual que en «New Year’s Eve«, donde las formas de su admirada banda no sirve sino para catalizar su talento enfocando en su misma dirección.

«Good To Me» es otra pausada declaración de intenciones, ligeramente épica, luminosa a la par que melancólica, un remanso de paz entre tanta desesperación. Y nos dirigimos al final del álbum. Vuelta a la cadencia negroide, la escena new wave tiene también sus adeptos en la ciudad del Rock and Roll. «Yellow Light» y «For A While» son pegajosamente adictivas. Van Duren también jugueteó con los sintes de manera inteligente, haciendo dobles voces a las guitarras o usándolo como teclado de acompañamiento. Como en la genial «Stupid Enough«, canción definitiva del lote y perfecto colofón a todo un derroche de talento. Talento nunca reconocido, una vez más. Para cerrar el disco se ayuda de Jody Stephens en la delicada y preciosa «The Love that I Love«, prima no muy lejana de «Thirteen«.

Van Duren editaría un disco en la gira posterior a Are You Serious? pero resulta actualmente imposible encontrar rastro alguno de dicho material, sólo sabemos que corresponde a 1978 y es conocido como Chemical Fire Live.

Sin embargo, gracias de nuevo al sello Lucky Seven en 1999 se hizo disponible un segundo Lp, presumiblemente registrado a lo largo de 1978 y 1979, y titulado acertadamente Idiot Optimism ya que parece aspirar a mucho más de lo que en realidad hubiera merecido. En él podemos encontrar nuevas muestras de su calidad: «Be with me all the way«, la entrañable «Tennessee, I’m trying«, maravillosa «That«, «Woman needs man needs woman» , «What’s keeping you«. Coescribe de nuevo con Stephens «Andy, please» y recupera «Make a Scene» de su amigo Chris Bell.

Van Duren retomó a principios de siglo su carrera en solitario y ha editado un par de albumes cuanto menos respetables.

CHRIS BELL – I AM THE COSMOS (1992, Rykodisc)

La historia de Christopher Branford Bell quizás sea la más maldita de todas las de esta maltrecha generación musical. Después de unas más que generosas críticas a sus méritos en el binomio al frente de Big Star, es ninguneado y finalmente expulsado por diferencias con Chilton, más personales que artísticas. Pese a colaborar en  el segundo disco de la banda, Radio City, no aparece en los créditos. Desalentado por la nula repercusión y éxito de su banda, cae en una profunda depresión y trabaja en el restaurante de su padre. Tenta un par de veces a la muerte, incluso viaja por Europa con ayuda de su hermano en un intento por animarlo, de manera que entre 1975-1978 graba con ayuda de Manning, Rosebrough, Cunningham y eventualmente Alex Chilton o Jim Dickinson todas y cada una de las canciones de este I Am The Cosmos, editado en 1992 por Rykodisc (también ha sido recientemente reeditado).

Sólo ese mismo y fatídico año 1978 y gracias al sello de Chris Stamey Car Records consiguió editar como single a su nombre «I Am the Cosmos» y «You and your sister» (con Alex Chilton a los coros) como cara b.

«I am The Cosmos» y «You and your sister» por sí mismas justificarían la edición de cualquier Lp. La primera es sencillamente una de las mejores canciones de pérdida de la historia, una vez escuchados los reconocibles acordes de entrada la frase inicial «Every night I talk myself I am the cosmos, I am the wind, but that won’t take you back again» jamás podrá borrarse de tu memoria. La carga dramática de la canción es densa, pesada, como la canción misma. Como la propia sensación de rechazo y desamor. Lenta, perezosa y desesperanzada. Se reconoce el dolor en cada surco, en cada frase, «I really want to see you again, I never want to see you again». «You and your sister» es una de esas gloriosas asociaciones de pop inmaculado en su máxima pureza, con un Alex Chilton excelente al coro, en última petición de amor virginal tipo «Thirteen«.

Por suerte para el público en general y el morboso en particular podeamos regodearnos con más canciones, o lo que es lo mismo más dosis de una psique destrozada por el alcohol y los antidepresivos. Hasta un total de 12. Ampliado por la reedición antes citada (que amplía su obra con joyas como «The darkest hour» o «Stay with me«).

A las dos canciones mencionadas en el párrafo anterior se suman otras menores como «Get Away«, «Make a scene«, «I Got kinda love«, que se debaten entre el optimismo y la desesperación. Sólo cuando mira al pasado («There was a light«) brilla con una traumática melancolía. Cuesta imaginar a alguien grabando esos versos sin derrumbarse. O con «Better Save Yourself», ofreciendo a Jesús como única salida, única vía de escape. Si no me quieres a mí ama a Jesús parece querer decir y las guitarras casi queman, rugientes. «Speed of sound» es otra delicada pieza de esas que crean leyenda, irresistiblemente bella y triste. Preciosa, y desesperada también. En el filo del drama es donde Chris Bell aporta algo dulcemente único. Un matiz melódico que es inherente al sonido Big Star y que no tiene origen en el excéntrico Alex Chilton, una seña de identidad que le pertenece. El sintetizador y el xilófono casi parece que se vayan a poner a llorar.

Para terminar, «Though a know she lies» funciona maravillosamente como despedida acústica. Es un último reproche, ya no hay nada que pueda hacer y duele, pero sé que ella mentía. Preciosa canción y doloroso final a una carrera marcada por la tragedia. El 27 de diciembre de 1978 murió como consecuencia de un accidente con su propio coche cuando se dirigía a casa de vuelta del trabajo del restaurante de su padre.

Fue enterrado al día siguiente, 28, cumpleaños de Chilton. Casi parece una broma macabra. No entro en los juicios sobre si era gay o si le gustaba Alex, para mí es solo rumorología. Solo lamento la pérdida de un artista, otro más, muerto joven que deja un enorme talento por explorar.

No digo que estuviera predeterminado a acabar así, pero es cierto que el disco tampoco deja lugar a mucha esperanza. Chris Bell era capaz de brillar al margen de Big Star pero su propia situación emocional, esa misma que le puso al límite como compositor fue la que lo llevó perder la vida. A la tercera va la vencida, aunque se tratase de un accidente traicionero.

Texto e ilustración por Zorro de la dehesa

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error: Content is protected !!