The Mars Volta llevan prácticamente una década siendo una de las propuestas musicales más interesantes, singulares y excitantes que puedan encontrarse ahí fuera sin importar estilos o etiquetas. Así, los buenos de Omar Rodríguez López, Cedric Bixler-Zavala y compañía van engrosando cada poco tiempo un universo sonoro inigualable a base de discos sencillamente únicos. Discos de los que merece la pena embriagarse y significando cada uno de ellos un mundo en si mismo, siendo cada una de sus referencias una pequeña gran joya cargada de energía e inspiración. Inspiración que buscan/encuentran en temas como la muerte de un amigo, una tabla de Ouija, el diario de un fallecido, o el film Calígula y eso por citar alguna, curiosísimas las historias subyacentes de cada una de las obras de esta gente. De hecho, en la que nos ocupa todo parece partir del héroe divino mitológico Jacinto y de la canción infantil Solomon Grundy.

En marzo de este año y tras algún retraso iba a publicarse Noctourniquet, el que es ya su sexto trabajo y que llegaba en una temporada chocante, la de la vuelta en directo de la bandaca con la que se dieron a conocer nuestros pelochos favoritos, At the Drive-In. Digo chocante porque The Mars Volta son una suerte de ente vivo que no ha hecho más que evolucionar desde aquel Tremulant EP y cuyo sonido no ha hecho más que enriquecerse. Mientras At the Drive-In eran poderosos, contundentes y viscerales los trabajos de The Mars Volta son fascinantes, enormes, misteriosos y complejos y así es precisamente este Noctourniquet. Quizás uno de sus mejores trabajos si no fueran todos y cada uno de ellos pues eso, fascinantes.

En Noctourniquet vamos a toparnos y disfrutar de 13 temas impregnados de la sin par personalidad de los Mars Volta, unas melodías estratosféricas (véase/escúchese «Imago» como prueba) a cargo de un Cedric que cada vez es mejor cantante y que domina y explota más registros, una cuidada y maravillosa producción por parte del propio Omar Rodríguez López o unos arreglos electrónicos que a alguno le pillará desprevenido pero que sin duda aderezan un cóctel sonoro de excepción. Hay muchísimo más dentro de esta obra, un riquísimo mosaico repleto de capas, sonoridades, detalles y destellos por los que dejarse atrapar, por los que perderse y abrazar. Con todo y junto a Octahedron (2009, Warner) puede ser el trabajo más accesible de los Volta, además sólo una canción supera los 7 minutos lo que facilitará la digestión de su propuesta para aquél que decida acercarse a ellos por primera vez.

Noctourniquet nacerá en parte gracias a la mitología griega pero no hay lugar a laberintos aquí, todo tiene una clara dirección y un camino definido, hacia adelante. Contenidos y directos arrancan con «The Whip Hand» que tiene un riff que al goloso Trent Reznor seguro le recuerda otros tiempos y una letra como poco explosiva «…I’m a landmine, I’m a landmine, so don’t just step on me, so don’t just step on me…» Destacar que en este disco el encargado de las baterías es Deantoni Parks, un señor de poderoso golpe y vigorosos ritmos que encaja a la perfección con la personalidad de Noctourniquet y buena prueba de ello son «Aegis» y «Dyslexicon» atronadoras cascadas rítmicas que complementan a la perfección dos temas adictivísimos. El cuarto corte «Empty Vessels Make the Loudest Sound» es una bella y oscura balada. Cuidado con el repertorio más pausado de esta gente porque es apabullante igual, «Asilos Magdalena«, «Since We’ve Been Wrong» o esta misma son más que inequívocas pruebas de que esta gente se desenvuelve con la misma facilidad en terrenos sosegados que cuando la energía, el nervio y el caos les posee.  «The Malkin Jewel» fue el encargado de presentar el disco antes de su salida, un rico pepinazo que transpira rabia de la buena, con una muy buena letra, fábula de sacrificio no ya recompensado, directamente ignorado (Yeah, for you!). «Lampochka» es otro trallazo con un enfermizo «How Long Must I Wait?» que se te clava en el alma. A estas alturas del disco ya debes estar rendido ante la colección de grandes temas con la que cuenta Noctourniquet, pero la cosa no hace más que crecer y crecer y así descargan «In Absentia» e «Imago«. Qué jodidamente gran vocalista que es Cedric y qué poco considerado se le tiene. «Vedalamady» o «Noctourniquet» con una guitarra que provocaría alguna ensoñación a los mismísimos Pink Floyd son otras piedras preciosas que pueden encontrarse en este universo mundo que es el hasta ahora último trabajo de The Mars Volta. Dicen que ahora es tiempo para tomarse un descanso. Así que nos dejaran huérfanos de su talento hasta ellos sabrán cuándo aunque viendo lo bien que le sienta al tiempo a sus discos, Noctourniquet será tremebundo para cuando decidan retomarlo. Aunque tal y como exprime Rodríguez López sus ideas y los sonidos que crea cuando pase un tiempo verá desfasada este gran momento de los Mars Volta

Una de mis apuestas fijas cada vez que sale a la luz el debate de las «mejores bandas de los dos miles«, me lo podrán discutir todo lo que quieran y les escucharé pero el recuerdo de aquella INCREÍBLE actuación de tres horas y pico por parte de semejante grupazo en el Olympia parisino presentando el no menos apoteósico The Bedlam In Goliath (2008, Universal) seguirá probándome que no estoy equivocado.

Aquí un «The Malkin Jewel» extendido de forma fetén.

Texto por mED Vega. Donde hay pelo hay alegría y donde no hay mata no hay patata.

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