¿El niño de la Tomasa? ¿Neymar? ¿Venezuela? No amigos, hoy toca hablar de Mark Lanegan. ¿Si no a qué el título de la entrada o la ilustración de El Ciento? Mark Lanegan, cojones ya. Porque cuando todo apunta a que el mundo está hecho polvo y que nada tiene más sentido que el dulce olvido, nos sigue mereciendo la pena pasar noches apurando botellas de whisky y matando colillas contra el cenicero, amparados en los viejos discos de Screaming Trees y abrazados a los nuevos trabajos de Mark Lanegan. Maldita sea, Mark Lanegan, ahora y siempre. Si el apocalipsis va a llegar, resguardémonos en la pétrea voz del coloso de Ellensburg. Él tendrá cuidado de nosotros.

Gargoyle, décimo trabajo de Mark Lanegan en solitario (o casi), nos trae de vuelta a un viejo lobo luchando contra sus eternos demonios. El crooner gótico de la nocturnidad está en plena forma… y que nos dure.

En Gargoyle, Lanegan no se nos presenta del todo solo. El disco, por cuarta vez en su carrera, viene  firmado como Mark Lanegan Band. En esta ocasión, hace pandilla con viejos secuaces como Greg Dulli, Joshua Homme, Jack Irons, Duke Garwood o Alain Johannes, que también produce. Debuta como colaborador el británico Rob Marshall (Exit Calm) que co-escribe la mitad del álbum junto a Lanegan y cuya aportación se antoja decisiva para que el resultado sea tan jugoso y orgánico. En Gargoyle, el Lanegan electrónico más reciente, casa como nunca con su esencia de bluesman gótico escapado de un aserradero de las afueras de Seattle. Los búhos no son lo que parecen. Nuestro crooner de cabecera de la nocturnidad y los infiernos, tampoco.

Este nuevo trabajo amplia y extiende la senda marcada por Blues Funeral y Phantom Radio. Aquí, confluyen percusiones electrónicas repetitivas que crean atmósferas insanas, ecos krautrock que dan profundidad a la propuesta, sintetizadores, arreglos y producción siempre al servicio de esa inconfundible y estremecedora voz de cemento y cuero. Toma forma y se hace palpable la influencia de los New Order de Low Life, de los Echo & the Bunnymen Sisters of Mercy más oscuros, e incluso de los Primal Scream de ‘XTRMNTR‘. Entre las sombras que proyecta esta gárgola se nos aparece el espíritu de Martin Hannett.

Sombras, sonidos, ambientes y terrenos donde Lanegan se desenvuelve con naturalidad y soltura. Afrontando en las letras viejas temáticas de adicción y redención. Historias de medianoche protagonizadas por demonios que no dejan dormir y diablos de neón, leyendas de un catolicismo, como ya se apunta desde el mismo título del disco, gótico (Blue Blue Sea). También deja lugar para cierta ironía y hasta sentido del humor (Beehive). El hermético tipo eternamente amarrado al pie del micrófono también sabe dibujar sonrisas torcidas.
Mark Lanegan Band - GargoyleNocturne es enorme. Se nos insinúa con una percusión ochentera y martilleante, comienza poseída por una línea de bajo que podría venir firmada por el Peter Hook de los días en Joy Division y pronto aparece un fraseo vocal que recuerda, y homenajea, al mismísimo Leonard Cohen. La canción explota recordando a muchos referentes, pero es elevada por la personalidad de Lanegan y su amenazante murmullo. La vampírica Beehive resulta sorprendentemente inmediata, vibrante y urgente. En ella Mark confiesa, entre escenas de muerte, que mire a donde mire todo le parece un fastidio y que sólo quiere colocarse. Honey

Emperor es una chulería que rezuma una cadencia tan Kinks como del Iggy Pop más pasajeroEn cuanto aparecen los coros se descubre que es el corte donde ha metido mano un Joshua Homme que aún nota los efectos de superar la Post Pop Depression junto a la Iguana. Goodbye to Beauty es un baladón con fuerte aroma Lanois/Joshua Tree. Una preciosidad. Pura belleza envuelta en despedida.

El disco lo cierra Old Swan, una canción gloriosa y que sirve de perfecto ejemplo de cómo el lobo puede alcanzar grandes cimas con viejas/nuevas armas.

El último Lanegan nunca suena a rockero trasnochado que se refugia en la electrónica en un burdo intento de mantener cierta vigencia, nunca se trató de un ridículo tirabuzón estilístico para resultar moderno. Mark lleva esta música en las venas, en el alma, en las entrañas y este disco es un esfuerzo vivo y resplandeciente.

Mark Lanegan BandBeehive

Med Vega (Do you miss me, miss me, darling? God knows I’m missing you).

Mark Lanegan Band - Gargoyle
4.3Nota Final

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