En este país tan talibán y clasista musicalmente hablando parece que siempre haya que estar justificándose ante el personal: si eres rocker no puedes ser mod, si eres indie no puedes ser masivo, si eres folkie no puedes enchufar tu instrumento…

Maika Makovski, artista con una personalidad abrumadora y una inquietud envidiable, por el simple hecho de ser mujer ha tenido que convencer doblemente con cada paso.

Por suerte, aunque cada nuevo trabajo de la mallorquina parezca apuntar intencionadamente en dirección opuesta al anterior, su zigzagueante trayectoria, vista con perspectiva (5 albumes en 7 años), no responde a otro interés que no sea su propio desarrollo: no hay nada más natural y coherente que evolucionar, buscarse a uno mismo, equivocarse y corregir errores, explorar terrenos pantanosos, reafirmar aciertos, crecer en definitiva tanto artística como personalmente. Natural y coherente sobretodo si cada escollo se supera con solvencia y queda claro que las etiquetas, como en la ropa, si molestan, se cortan de raíz.

Tras ser presentada en sociedad (estúpidamente, solo por compartir productor) como la PJ Harvey española con el tremendo Maika Makovski (2010, Origami Records), leer que ha fichado por Warner Music y después de escuchar “Language”, el primer single de su nuevo disco, podrían saltar las voces de alarma. Y quizás todavía haya quien piense que este “Thank You For The Boots”  es una obra menor por el hecho de ser un disco más luminoso y desprejuiciado que cualquiera publicado anteriormente.

Language

Pues bien, para servidor “Thank You For The Boots” es un paso adelante sin dejar de ser Maika 100%, a saber: hay lugar para el blues bastardo (más Nick Cave que PJ, por favor), para el rock desbocado, los medios tiempos, las baladas íntimas, algún toque experimental, hasta folk rural banjo en mano; esta vez se sabe plena de confianza y optimismo y precisamente en “Language” reside la clave: se trata de un hit incontestable, ella se divierte y eso se transmite en el estéreo hasta tal punto que a uno le dan ganas de bailar. Esta Maika es nueva, el corsé rockero le queda pequeño y no importa porque todo encaja en este disco. Desde el primer momento el piano sustituye a la guitarra como protagonista principal, ampliando su paleta armónica con una nueva faceta teatral (que el año pasado la llevó a musicar nada menos que a Allan Poe en “Desaparecer”obra de Calixto Bieito en la que acompañaba en escena al bueno de Juan Echanove) que a mí me remite, sin exagerar, a nombres de la talla del Bowie de Hunky Dory o el John Cale de Fear . Palabras mayores.

Tampoco los textos tienen tanta carga emocional, hay ironía, amistad, amor-desamor pero lejos quedan ya los excesivos dramatismos de sus dos primeros discos. Y como última reivindicación, lanzo una puya a la intelligentsia crítica nacional, ¿por qué nadie habla del enorme trabajo de producción de este disco?

Cierro esta reseña con esta subjetivísima coda:
Raúl Pérez>>>John Parish

Puedes seguir el diario con las andanzas de su segunda incursión teatral en su blog

Texto e ilustración por Zorro de la Dehesa 

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