Allá por abril de la presente temporada publicaba el bueno de M. Ward  A Wasteland Companion, que iba a dar continuidad a aquella vibrante, bella y deliciosa maravilla que era y es Hold Time (2009, Merge Rds). Con esta nueva entrega sigue alimentando este californiano afincado en Portland una más que interesante e impecable colección de discos de una factura hermosísima. ¿Sus principales armas? Una dulcísima y personalísima voz, una elegancia fuera de toda duda, una clase esplendorosa, una modestia envidiable y un buen gusto exquisito.

Porque en esta casa nuestra que es Más Truenos, sólo podemos tachar así, de un buen gusto exquisito esa collejura de detalle que es comenzar su nuevo disco acordándose de Alex Chilton y El Goodo como hace en “Clean Slate”. Un primor de copla donde la luminosidad de su guitarra y sus delicados susurros arropan una letra tan esperanzadora como oscura, como el contraste del peso del error, la duda del borrón y la ilusión de la cuenta nueva. Es esa elegante mezcla, de sombras que brillan con tanto sol, una de sus principales virtudes y a lo largo de este A Wasteland Companion encontraremos una buena dosis de esa soleada oscuridad sombría.

Se hará la luz en la muy beatlePrimitive Girl”, donde colabora Jon Parish y se romperá en “Me And My Shadow”, donde Ward da su particular visión de la fama y sus focos. Hace coros la otra mitad de She & Him, Zoey Deschanel (She). Señorita cuya voz adquiere más protagonismo en el siguiente corte “Sweetheart”. La que supone una nueva revisión por parte de Ward de un tema de Daniel Johnston. Ya grabó “Story Of An Artist” para un disco doble tributo al propio compositor tejano (The Late Great Daniel Johnston). Puestos a invocar a Daniel Johnston permítanme recomendar uno de sus últimos trabajos Is And Always Was de 2009, una absoluta y arrebatadora joya de disco.

Tras “Sweetheart”, canción que funciona a las mil maravillas con el enfoque que Ella y Él ofrecen, viene la otra versión con la que cuenta el album, el “I Get Ideas” que otrora interpretase Louis Armstrong, a su vez una adaptación del tango Adiós Muchachos, que se note que por las venas del señor M. corre sangre latina.

Bordeando el ecuador del disco encontramos “The First Time I Ran Away”, sencilla y delicada canción 100% marca de la casa, la pieza más Hold Time quizás, dentro de su último trabajo. Un cruce de caminos privilegiado donde se encuentran su personal visión del country, folk, blues, rock, pop e indie, como si de una especie de cocktail imposible entre Nick Drake, Tom Waits y Paul Simon se tratase. Si es usted, mi muy querido lector, de los que sufre vértigos con las comparaciones entre artistas más o menos contemporáneos y vacas sagradas, relea por favor este último párrafo. Gracias.

El corte que da título al album es una bella reflexión en clave country-blues desértico con una pizca de Morricone sobre la amistad, de una sencillez y pureza tales como honesta e incluso divertida es la letra: “I love my friends, they know how, they know when, if they ring I’ll answer their call, oh here it comes, what now, just stay, walkin’ right up to my door, I gotta end this song, I gotta see what it all is for”. La amistad amigos y amigas, precioso.

No tan preciosa es la historia que encierra “Watch the Show” donde un trabajador de un canal de televisión harto de llevar una vida insustancial añadiendo risas enlatadas tras el chiste de turno de la sitcom que a nadie le importa, decide secuestrar la cadena para contar delante de las cámaras a los televidentes su rabiosa verdad.

There’s a Key” y sobre todo “Crawl After You”recogen el testigo de la nostalgia, la emoción clave. Delicada y potente, tal y como no sé quién le dijo una vez a Don Draper: “nostalgia en griego significa literalmente dolor de una vieja herida, una punzada en tu corazón más poderosa que la memoria” Pues eso. Para hacer esa punzada tan devastadora como centenas de agujas deslizándose por el esófago, incluye  en “Crawl After You” unos arreglos de cuerda bien sensibles y preciosos cuan luceros.

Wild Goose” y “Pure Joy” por su parte dan más brío y calidez al cierre del disco, ojo, no alcanzará en el cómputo global los 37 minutos, pero no por ello deja de ser menos disfrutable. Pura alegría, pura emoción.

He apuntado un par de colaboraciones, las de John Parish y Zoey Deschanel, no son las únicas, meten mano también Howe Gelb, Steve Shelley de Sonic Youth o Tob Leaman de Dr. Dog pero la personalidad de Ward es tal que empapa el disco dándole la cohesión y solidez necesaria para que el ir y venir de amigos y colaboradores no resienta el resultado total de la obra. Obra que es una maravillosa acompañante para momentos oscuros y/o lugares inhóspitos.

Servidor ante el triunfo del hombre tímido, humilde, educado y callado no puede más que cuadrarse y aplaudir con respeto. Fíjense si es tímido que para una vez que sale en la portada, y es ya su octavo disco, aparece tan sólo su silueta.

Señores y señoras, M. Ward es mucho más que la mitad de She & Him, muchísimo más que un Monster of Folk.

The First Time I Ran Away, video animado como ya pasase con el genial Chinese Translation. 

Arturito Ward 2

Med Vega (..Pure Joy just to see you again…Last time I ran away, well I hope it is with you… )

Fotos por Castigada Sin Postre que retrata a Arturo Powell. Don Juan gatuno, macho entre machos, gato de mundo.

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