La banda más cachonda de España (hablo muy en serio) presentaba hace poco menos de un mes su nuevo Lp. Los Chicos se han granjeado a lo largo de 12 años de existencia una fama más que justificada: amantes del buen comer y de la cerveza en cantidades industriales, responsables del rock and roll más sudoroso y festivo de todo el estado y artífices del mejor directo nacional con carácter underground.

En este caso vuelve a editar Dirty Water, produce y masteriza nuestro admirado amigo Mike Mariconda y colaboran ilustrísimos Hendrik Rover, Javi Fumestones y Josele Santiago. Tras su anterior disco, el celebrado We sound amazing but we look like shit, brebaje fermentado a base de pub-rock, rhythm and blues y punk-rock, el combo se encontraba en estado de gracia, si bien igual no físicamente, al menos en cuanto a sonido, composición y ejecución, que es lo que nos importa. Ahora han facturado un nuevo cóctel de alta gradación, tanto eléctrica como etílica. Más Truenos ya ha dado buena cuenta de sus efectos y sabemos que lo mejor para pasar la resaca es seguir bebiendo, esto es, pinchar una y otra vez In the Age of Stupidity.

Para servidor, Los Chicos serían algo así como una versión castiza de los Flamin’ GrooviesSportman’s Paradise«), de los Beat de Paul Collins o los Dr. Feelgood, los Replacements más beodos («On my face«) o unos Pogues sin querencia por el folclore local («Fire in our soul«), que aquí no hay rastro de chotis. Un orgullo nacional que encandiló al  mismísimo Beck y que venera a Bo Diddley Willie and the handjob«) no puede pasarse por alto, una verdadera bestia del directo con gran experiencia internacional (antológicos son sus pasos por Australia y épicas sus visitas a Inglaterra).

Para cualquiera que haya estado en uno de sus rituales de la carne en vivo esto no es ninguna novedad, pero es nuestra obligación advertiros a los que aún los desconocéis que se trata de la mejor elección posible si se cruzan por delante de vuestras narices.

Este In the Age of Stupidity contiene además un buen número de pildorazos de punk-rock del bueno («War on Party«, «Motel Ford«, «Hear it Again«) o reminiscencias country (en «Age of Stupidity» o «One Bourbon, One Scotch, One Beer«, himnos indiscutibles ambos, temazos que corearemos enfervorecidos con gusto en sus futuros directos).

Poco importa que rocen el desafine en más de una copla, aquí lo que cuenta es que las guitarras suenan crujientes como turrón del duro y la base rítmica crudita como un buen chuletón antes de caer en aceite. Con tal cantidad de trallazos, que no superan los 3 minutos y van directos a tu cráneo, no hay lugar para otra cosa que el desenfreno y la celebración. En la era de los políticos ineptos y los banqueros analfabetos no hay mejor escapismo que una buena ración de verbenero rock and roll como la que proponen los Chicos, y van 5 de 5… ¡Larga vida a Los Chicos!

Por cierto, ¡Salud y feliz año para nuestros lectores!

Texto e Ilustración por Zorro de la Dehesa

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