Parece ser que Columbia ha dado con el nuevo nombre soul de la temporada. Leon Bridges, así se llama el muchacho, venía de compaginar pequeñas actuaciones en garitos texanos de micrófono abierto con un currito de friegaplatos. Poco a poco empieza a dar forma a un material consistente que pronto se hace tangible en formato demo, grabado con equipo analógico gracias al interés de un par de colegas. “Coming Home” y “Lisa Sawyer” ven la luz por primera vez vía SoundCloud y su perfil alcanza el millón de reproducciones.

Entre otros 40 sellos, Columbia se presenta en diciembre de 2014 con un contrato sobre la mesa que le llevará definitivamente a publicar el single “Coming Home”, canción que acabaría alzándose como una de las más reproducidas vía Spotify. Y es que desde su irrupción en el pasado festival SXSW, la sensación de estar ante la next big thing no hacía sino crecer y así se han ido sucediendo: premio a grupo revelación en 2014, sold out en el Troubadour de LA y, en solo un minuto, venta de todo el papel para su actuación en el Mercury Lounge de NY.

¿Hay para tanto? Pinchamos Coming Home y no hay que mirar mucho las fotos y el diseño con que se han prensado sus 10 canciones para percibir el referencial gusto por lo retro y el respetuoso sonido a clásicos como Otis Redding, Sam Cooke y demás soulmen con solera. El también bailarín y coreógrafo Bridges remite en este escueto y disfrutable lote a direcciones tan dispares como hace un par de temporadas hizo Michael Kiwanuka: Gospel, blues y soul del pasado siglo envuelto en un empaquetado impecable (premium, que se dice ahora). Carne fresca, sin grasas, para consumirse hoy. No obstante van a ser esos colores ocres, esa instrumentación tan acertada y esa clase vistiendo los que acabarán declinando la balanza del lado de los hypes que realmente importan. Y, por supuesto, canciones. De lo contrario no perderíamos el tiempo hablando de él aquí.

Y es que, el mero hecho de recordar a los orígenes en el Bronx de Dion DiMucci (doo-woop en clave blues) con las preciosas «Lisa Sawyer» y «Twistin’ and Groovin»» es motivo más que suficiente para confiar en el muchacho. Otros trajes que le vienen al dedillo son esos exquisitos rocanroles de canónicas hechuras («Flowers», «Smooth Sailin'»), o disfrutable R&B (obvio a lo Van Morrison en»Brown Skin Girl«), por no hablar de esas dulces baladas («Shine» y «River»), atrevimiento para el que Leon Bridges parece también capacitado, y con las que nuestro chico liquida ambas caras del roscón. Las sensaciones son las mismas que con el añorado Roll with it de Paperboy: colección impoluta, derroche extraordinario de clase y savoir fiare, exento eso sí, del arrebato y la volatilidad de, por ejemplo, la Winehouse (el joven está siempre en su sitio, demasiado comedido) y de algún que otro single que le haga explotar. Si llega vivo al 2º disco, lo hablamos.

Smooth Sailin’

Texto por Barce.
Ilustración por El Ciento.

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