El pasado 24 de agosto salía a la venta el debut en solitario de Archy Marshall, alias King Krule, coincidiendo con su 19º cumpleaños. Hasta ahora, este post-adolescente pelirrojo con cara de perdedor había dado mucho que hablar en la prensa británica con un par de singles bajo el nombre de Zoo Kid, proyecto que comandaba junto a sus amigos Francis North y Thelonious McCabe. Tras un par de epés y una nominación a los premios Sounds of de la BBC por su single «Rock Bottom« del año pasado (ya con su nuevo pseudónimo King Krule) firma ahora 6 Feet Beneath the Moon, el larga duración con el que pretende consolidarse como algo más que una promesa.

El chico zoológico presenta aquí los mismos credenciales con los que arrebató el corazón de outsiders y borderlines, hipsters modernos y rockers sensibleros por igual, a saber: lánguidos y reverberantes acordes de guitarra de corte jazzy, una voz grave y desgarradora imposible de explicar bajo tan escuálido armazón, minimalismo rítmico y una mala baba, labia locuaz made in GB, heredera de bocazas como Joe Strummer, Morrissey, Edwyn Collins, Matt JohnsonDamon Albarn o Alex Turner. El caso es que el joven Marshall tiene un talento innato, también aprendido (estudió en algunas de las mejores escuelas de arte de Londres, Forest Hill y Brit School), capaz de crear emociones con el mínimo esfuerzo. Escuchen sino el single «Easy easy«, apenas basado en un par de acordes, con su sola voz barítona el imberbe se encarga de hacer el resto. Parece sencillo pero no lo es.

Esta música puede tocarte la fibra o no, se mueve entre esa frágil línea que puede parecernos absurdamente adolescente y estúpida, o pillarnos con las defensas bajas y penetrarnos por la grieta más insignificante cargando nuestro interior de dolor y amargura.

King Krule se ayuda de bases propias del hip hop y la electrónica para desgranar sobre ellas su desesperación, se deja la garganta en cada sílaba y escupe con rabia, actitud punk y honestidad. Su guitarra dulcifica y acentúa la carga emocional de sus textos, cargados de pena, soledad, incomprensión, desamor, existencialismo y alienación.  «Border Line» y «Has This it?» son claros y dignos ejemplos del tratamiento personal que Archy hace de la música, cercano por momentos al post-pop de Deerhunter. Más escorado hacia el swing y el jazz, es en baladas como «Baby Blue» donde mejor funciona su voz, alejándose de la abstracción que nubla varios pasajes del Lp, haciéndonos pensar que podría heredar con solvencia las maneras del crooner de Sheffield Richard Hawley, con una vuelta de tuerca extra y algún porro de más, eso sí.

«A lizard State«, situado a mitad del Lp levanta el vuelo justo cuando el disco está a punto de caer en la desidia más absoluta, con el pulso de unos Arctic Monkeys y el color que proporcionan unos exhuberantes arreglos de viento. Escelente muestra de genio.
Sin embargo, en 6 Feet Beneath The Moon hay mucha tela que cortar. A lo largo de los 14 cortes del disco todavía podemos encontrar preciosidades como «Ocean Bed«, puro pop británico bañado en acuosas y cristalinas guitarras, «Neptune Estate» y «Krockadile«, a medio camino entre el trip-hop, el jazz y el dub, o «Out Getting Ribs«, la canción con la cual sorprendió a la prensa inglesa por primera vez como Zoo Kid, añadida aquí para no dejarse nada fuera del tintero.

En conclusión, Krule precisa de receptores desprejuiciados, escuchas pacientes y cómplices, ofrece un discurso único con actitud y alma (y eso es decir mucho), más disfrutable cuanto más cercanos estemos de la duermevela y el insomnio, cuanto más jodido sea el domingo de resaca.

Texto e ilustración por Zorro de la dehesa

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