Hay voces que poseen una capacidad única para abrazarte, voces que parecen querer cubrirte en un manto de nostalgia buscando reconfortarte ante cualquiera de los inevitables que tenemos que afrontar. Vale, no te solucionarán nada pero sí que harán el camino mucho más transitable, más llevadero. Cuando una voz de tamañas cualidades va, además, acompañada de un talento especial para componer pequeñas, delicadas, grandiosas, bellísimas joyas, primorosas canciones que enhebran un poso de melancolía y un haz de esperanzadora luz, poco más se puede pedir. Desde que la voz y las canciones de José González se pusieran en nuestra línea de fuego, lo hemos sabido, este chico lo tiene y estas canciones, lo valen. Junip es el segundo disco junto a su banda de toda la vida: Junip. Una obra cargadita de folk-pop de primerísima calidad con irresistibles aires de dulce psicodelia. Un trabajo que supone un paso adelante o que sube un escalón con respecto a su predecesor, Fields (2010, Mute), o que sencillamente apuntala y expande todo lo bueno que ya venía demostrando el trío sueco, la reafirmación de Junip como la gran y buena banda que es.

El caso de Junip es de esos tan particulares y extraños que sólo pueden darse en el mundillo de la música y el espectáculo. El grupo se formó en Göteborg allá por 1998 pero no debutaría con un LP hasta 2010 -con el mencionado Fields– antes de eso tan sólo sacarían un EP, Black Refuge. Tan largo viaje y tremenda espera supuso que su cantante y principal compositor, José González, publicase un par de trabajos en solitario la mar de recomendables. Finas obras de suave y deliciosa introspección, de esa clase de las que ya no se estilan, de esa misma de la que Nick Drake y Elliott Smith nos dejaron huérfanos hace ya tanto tiempo. En ellas, la plácida y estupenda voz de González junto a sus exquisitas y sinuosas guitarras, tan frágiles como tensas, de las que casi puedes sentir el nylon acariciando y rasgando tu propia piel, hacían presagiar que el bueno de José no pasaría inadvertido. La publicidad y la televisión acabarían precipitando los acontecimientos y así la inclusión de un tema de su debut en solitario, Veneer, en un anuncio de Sony protagonizado por pelotitas de colores darían a González un plus de popularidad, ventas y repercusión. El tema era/es una personalísima y genial versión de «Heartbeats«, original de The Knife.

Tras su segundo disco en solitario, In Our Nature (2007), José volvió a su principal ocupación, Junip y si algo no le ha faltado a los suecos desde entonces han sido grandes canciones y amantes del «lo que molaba era la maqueta -en este caso- los trabajos en solitario del cantante». Más allá de que se pueda estar en mayor o menor desacuerdo, como digo son 2 buenísimos Lp’s o de lo cansado que está el propio González de que traten a Junip como su «proyecto paralelo», creo un acto de justicia reconocer que este disco es una cosa bárbara. Aislándolo -o no- de comparaciones con cosas ya hechas por esta gente o alguno de sus componentes, Junip, es un gran lanzamiento y una colección de canciones sencillamente sensacional.

Se abre la obra de forma inmejorable, «Line of Fire«, una de esas canciones que pueden llegar a importarle a uno, aparentemente ligera, fácil incluso, pero cuya presencia es capaz de vampirizar por completo un disco, cosa que por suerte y a mi parecer no ocurre. Obsesiva, de fría sensualidad, una envenenada bossa nova, un crescendo de emoción que hace despegar este Junip. El segundo corte, «Suddenly» parece rodearte de una nocturna serenidad que se romperá en mil pedazos con la expansiva y espacial «So Clear«. «Your Life Your Call» vuelve a sonar imponente, sobria, inquietante y punzante. «Villain» en sus apenas 2 minutos encierra primitivas percusiones y ese halo de oscuridad tan característico que Flaming Lips imprimen como nadie a los ángulos más, aparentemente, luminosos y desprovistos de peligro. «Walking Lightly» es una pasada, una auténtica y verdadera pasada. Evoca a cantos indígenas, a irresistible y verdadera paz y parece capaz de crecer hasta el infinito desde una hipnótica y liviana tensión. En «Baton» nos toparemos con una ondulante línea de bajo, más aullidos susurrados y silbidos conformando otra excelente canción. Casi llegando al final, nos encontramos los comienzos, «Beginnings«, pureza y encantadora dispersión. Se cierra el álbum con «After All is Said and Done«, otra gran pieza cuyo pausado, casi congelado tempo no le resta ni un ápice de intensidad.

Fantástico disco y a tener muy en cuenta el perpetrado por José González, Elias Araya y Tobias Winterkorn,  Junip.

Line of Fire

Med Vega

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error: Content is protected !!