Entre el desfilar de discos que se suceden ante las narices de uno, a poco que se sea curioso, no es difícil haberse topado con el nombre de Jim O’Rourke. De no hacerlo en obras bajo su firma (recuerdo especialmente aquel Eureka, todavía del pasado siglo), al lector debería serle familiar de entre los créditos de, como poco, sus trabajos con Wilco o Sonic Youth (reclutado incluso temporalmente por ambas formaciones), más que nada porque con él ambas bandas editarían no solo algunos de sus mejores capítulos, sino de la música norteamericana de los últimos 20 años. El carácter catalizador de O’Rourke también se ha impregnado en obras de John Fahey, Smog, Superchunk, Stereolab o Fennesz, dejando siempre su indeleble huella. E incluso formaciones impropias se han visto beneficiadas por la personalidad instrumental y, ocasionalmente la voz del de Chicago, como los inolvidables Loose Fur, Gastr del Sol o, este mismo año, la banda de jam jazzística compartida con el saxo Akira Sakata.

Si bajo su firma se puede esperar una colección de electrónica minimalista, una improvisada sesión de avant-jazz, o un tratado de rock ruidista, esta vez (y como acostumbra cuando edita para el sello Drag City) el amigo O’Rourke entregaba este 2015 un álbum breve y terrenal, que pasa tangencialmente por sus hallazgos experimentales para acabar sonando a rock de los 70.

En Simple Songs encontramos pues al autor de canciones, al que modula su voz recia y clara. Así, en maravillas como “Friends With Benefits” o «Hotel Blue» despliega sus esquiva maneras conectando con sutil preciosismo sonoridades de hace 40 años (entre Robert Fripp y Van Dyke Parks) con el indie actual.

“That Weekend” se clava en la parte trasera del cerebro a base de martillazos de caja y fraseos de guitarra decorados por un puente donde las notas de piano caen como gotas de deliciosa belleza. “Half Life Crisis” – con esas guitarras dobles, tan características suyas – el autor bromea con los males de acercarse a los 50 tacos, haciendo gala en lo musical de una teatralidad que parece extraída de entre la purpurina del Psicomodo de Steve Harley & Cockney Rebel. «Last Year» es otra bestialidad llena de recovecos y giros a lo Television que aliviará la sensación de orfandad que todavía reside en aquellos que nos enamoramos del Born Again in the USA de los citados Loose Fur.

El cierre, preciosamente oscuro, esconde varias canciones en una sola, llamada ”All Your Love” (“Todo tu amor / nunca me va a cambiar») y con él se alcanza la inevitable conclusión de estar ante una obra especial a la par que extrañamente cercana. Según quien la escuche tal vez se asocie a lo mejor de Todd Rundgren, al A Ghost is Born de los propios Wilco sin ir más lejos o, como es mi caso, a aquella maravillosa joya de título New York City, You’re a Woman que firmaría el olvidado Al Kooper y de la que este Simple Songs parece un lejano heredero genético. Expansivo, cambiante y mágico.

Texto por Barce.
Ilustración por Zorro (aka El Ciento).

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