Por lo general, cuando el líder de una banda de éxito se desmarca de esta para publicar un trabajo en solitario se aligera la presión y el artista se ve desprovisto de corsés compositivos predefinidos. Si además, como es el caso, la banda madre es ya de por sí un animal de creatividad totalmente desbocada y un ente de salvaje lucidez, pues no te quiero ni contar.

Lo escuchado en Regions of Light and Sound of God es, no solo la confirmación del talento de uno de los grandes (en todos los sentidos) de la música indie-rock de la última década, sino un ejercicio de imaginación de latitudes difíciles de acotar. El contenido está inspirado por la pionera novela gráfica «God’s Man» (Lynd Ward, 1929), una historia autobiográfica de lucha personal del protagonista con su entorno para sacar a flote su faceta artística.

El álbum, primero en solitario de Jim James, si obviamos aquél EP de versiones de George Harrison bajo la firma de Yim Yames, es una valiente obra conceptual acerca de la relación del artista con su propio arte. Musicalmente es un paso adelante, o más bien una zancada. Otra más desde que My Morning Jacket editaran el grandioso Z.

Cada vez menos grunges, los de Kentucky, se han fajado a lo largo de 3 lustros logrando una meteórica discografía a base de energía, acentos de southern rock y un buen viaje de reverb para, en los últimos años, enfilar una trilogía de mutante experimentación formal (el citado Z y los enormes y disfrutables Evil Urges y Circuital).

La libertad estructural y la investigación de músicas ancestrales han sido los puntos de partida sonoros de este Regions... Piezas como «Dear One» o «A New life» son dos odas a la vida en pareja que respiran optimismo a pulmones llenos (una llena de sintes, otra una especie de gospel de reminiscencias africanas). «State Of The Art» repta infectada de funk rítmico aunque contenido. La expansiva «Know Til Know» es una preciosidad de pop electrónico de gran magnetismo que finaliza con una coda de pseudo-jazz que recuerda a aquel inefable experimento llamado When que perpetró el excéntrico actor Vincent Gallo.

El bueno de James optimiza los recursos a la perfección, toreando la tentación de convertir el experimento en pastiche excesivo. Sí en «Exploding» hay que desnudarse y quedarse en guitarra acústica con un sutil punteo eléctrico y jugar a estar en el disco blanco de los Beatles se hace. Si hay que tirar de psicodelia-pop como hicieron Flaming Lips o Mercury Rev, no hay problema, para eso está «Of The Mother Again».  El cierre con la dupla que forman «All Is Forgiven» y «God’s Love to Deliver»  dejan al oyente sumido en un estado de hipnosis cual serpiente embelesada por los arabescos que traza el sintetizador. Si es necesario añadir unas preciosas cuerdas a la ya de por sí arrebatadora belleza de esa «Actress» pues ya sí que se acaba uno de enamorar.

Si aún no conoces a My Morning Jacket deberías empezar por dejarte embaucar por su obra, pero si ya has disfrutado de su música déjate llevar por esta aventura gráfica futurista de la mano de un Jim James que suena sintético y humano, extraño y cercano a la vez.

Hoy se estrena el videoclip de A New Life

Texto e ilustración por Barce.

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