Es difícil precisar los motivos por los que Jayhawks son tan queridos en nuestro país. Ellos lo saben bien desde su primera vez en Madrid en febrero 2001, tanto que antes de que acabara aquél año ya habían cerrado otras 9 fechas para otoño. El flechazo fue tal, que el propio Louris acabaría haciendo de El Puerto de Santa María su segunda residencia. Nuesto país jugó además un papel determinante para que se concretara la vuelta junto a su colider Mark Olson en la edición del Azkena Rock vitoriano de 2009. Este idilio se prolonga hasta este feliz 2015 en el que emprenden una nueva gira con no pocas fechas.

Para completar el dossier que ya publicamos en Más Truenos, repasamos ahora 5 discos 5 creados en la órbita de Jayhawks y que complementan su espléndida discografía y ayudan a conocer más las circunstancias de los de Minnesota.


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Mark Olson – The Salvation Blues (2007, Hacktone)

En 2007 recibimos la noticia de la edición de Salvation Blues. Estreno bajo el nombre de Mark Olson y primero que edita tras su divorcio de Victoria Williams. Encontramos a un Mark ausente desde hace años, ya que se presenta aquí más próximo a sus inicios que nunca. Acústica en ristre, desnuda el alma, el de Minneapolis recupera los cauces del country para musicar una poesía agridulce. Triste como cualquier álbum pos-ruptura, Salvation Blues atesora la cualidad de visualizar la luz al final del túnel. “Algunos vienen aquí a morir/ nosotros venimos a vivir/ hay esperanza en nuestro corazón/ hay futuro en nuestras almas” (Clifton Bridge). El excelente álbum cuenta con la colaboración de Louris con quien coescribe la muy Jayhawks “Poor Michael’s Boat”, pero el barniz melódico sereno de piezas como «The National Express» o «My Carol» dinamitan la poesía de este ciudadano de Joshua Tree. En adelante le sucederán el continuista pero menor Many Colored Kite, y el reciente Good-bye Lizelle, su retorno a dúo con Ingunn Ringvold, su nueva esposa.

por Barce


vagabondsGary Louris – Vagabonds (2008, Ryko)

Louris hace lo propio un año después de manos de Chris “Black Crow” Robinson. Vagabonds sorprende a todos por un marcado cambio de registro. Construido en torno a la guitarra acústica con sutiles arreglos. Es un disco donde el autor experimenta con formatos de canción a los cuales no estamos acostumbrados, lo cual no quita que tenga su chicha, pero a uno le queda la sensación de que, conociendo al zorro de Minnessotta, si afina un poco más la puntería no tardará en recuperar las cotas de otras ocasiones.

Antes incluso de ver la luz este Vagabonds se registra Ready for the Flood, primer Lp a dúo de Olson y Louris. Pero para que salga a la calle antes se habrá de producir la reunión de Jayhawks, que tiene lugar en la edición de 2008 del Azkena Rock Festival.

por Med Vega


ready-for-the-floodMark Olson & Gary LourisReady for the Flood (2009, Hacktone)

Si es que en ocasiones 1+1 son 7, que decía Álex Ubago. Ha llovido mucho desde el Tomorrow the Green Grass y pese a las diferencias y disputas hay cosas que nunca cambian. Que Olson y Louris se pongan manos a la obra y el resultado sea una notable colección de canciones no debería sorprender pero aún así lo consigue, aunque quizás mis expectativas estuviesen bajo mínimos como consecuencia del mediocre Vagabonds de Louris. En la producción, Chris Robinson, tercera pata del banco y que comparte con el bueno de Drakoulias algo más que hermano Young (AC/DC) predilecto, Malcolm. Al igual que pasaba con el responsable del Tomorrow… la mano de Chris, no interfiere en el resultado, tan solo se intuye. Unas voces en perfecto estado, un ambiente cálido y calmado y sobre todo esa compenetración, perpetua y exquisita compenetración hacen que este Ready for the Flood cuente, pero pienso en lo que hubiese sido el disco arropados por Perlman, Tim O’Reagan y Karen Grotberg y babeo. Un adeudo por anticipos recibidos en su día del bolsillo del barbas Rick Rubin, capo de American Rds. podría tener la culpa de que no se editase al amparo del nombre Jayhawks.

Destacan “Bicycle” y “Saturday Morning on Sunday Street”, sin desmerecer para nada el resto de canciones.

Una grata sorpresa, que esperemos sea el anticipo de una nueva etapa de los de Minnessotta, sea bajo el nombre que sea, como si se hacen llamar Flying Cookies…

por Med Vega


Golden Smog – Stay Golden, Smog: The Best Of Golden Smog—The Rykodisc Years (2008, Rhino)stay-golden-smog

En 1989 se inicia Golden Smog, como proyecto de recreo. La banda, con sede en Minneapolis, ofrece conciertos temáticos como la noche de versiones de los Rolling y la de los Eagles. Sus miembros fijos son Gary Louris, Marc Perlman, Kraig Johnson (Jayhawks), Chris Mars (Replacements) y Dan Murphy (Soul Asylum). Pero por la banda desfilará a lo largo de los años una larga nómina de músicos que darán forma a algo así como el Americana All Stars. En 1992 debutan con el EP de versiones On Golden Smog (donde, entre otros, revisitan “Cowboy Song” de Thin Lizzy). En 1995 editan su 1er LP. Down By The Old Mainstream para el que cuentan con el líder de Wilco Jeff Tweedy en sus filas, y en el que firman con seudónimos. Destacan el dúo Louris/Tweedy en “Glad & Sorry” (The Faces), “V” o “Won’t Be Coming Home”, un descarte compuesto por Louris y Mark Olson.

Golden Smog se convierte en una especie de lugar común a donde los distintos componentes vuelven cuando sus proyectos principales dan tregua, y que supone una fuente de renovación que les reporta energía y vitalidad renovadas.

En 1998 editan “Weird Tales”, quizá su mejor trabajo con maravillas como “Until You Came Along” o “Lost Love”. A destacar la presencia para la ocasión de la recien incorporada a Jayhawks Jessy Greene y de Jody Stephens, nada menos que el batería de los imprescindibles Big Star.

No será hasta 2006 cuando la banda se vuelva a reunir para editar Another Fine Day, grabado en el Puerto de Santa María con la ayuda de Paco Loco, aunque parece no haber pasado siquiera una semana, ya que la banda se muestra fresca como un Calippo. Esta vez las agendas impiden que Tweedy colabore como miembro de pleno derecho (sólo lo hace en 2 temas), razón que suscita ciertos rumores de polémica interna.

Un año después se edita Blood On The Slacks, hasta el momento su última referencia, pero para iniciados la mejor recomendación es hacerse con Stay Golden, Smog… una compilación que excluye las 2 últimas referencias pero donde se suceden una detrás de otra verdaderas maravillas de powerpop ataviado de jeans y camisa de franela.

por Barce


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Tim O’Reagan – Tim O’Reagan (2006, Lost Highway)

Dentro de la historia Jayhawks, a nadie se le escapa que existen dos períodos claramente definidos (al menos hasta Mockingbird). Antes y después de Mark Olson. Por lo tanto desde que el rubiales partió con Victoria Williams a labrarse una carrera amoroso-musical, Louris tomaba el mando de la nave con total libertad para hacer y deshacer a su antojo (siempre beneplácito de Marc Perlman mediante) y el absoluto peso de la responsabilidad, agravado por el hecho de dar continuidad a los magnos Hollywood y Tomorrow.

Lejos de encogerse, Gary desarrolló una personalidad más afilada y consistente y un descaro impropio si comparamos con precedentes similares. La carrera de Jayhawks dio un vuelco pop sin dejar en la cuneta el tallo country-rock. A lo largo de los 3 discos siguientes de la banda encontramos ejemplos de sobra del talento de Louris, pero, a menudo se pasan por alto unas menudencias que no lo son tanto y es de justicia recordar. Esto nos lleva al puntual peso competitivo delegado, cuestión en la que cobra no poca importancia el señor Timothy O’Reagan, ex-batera de Joe Henry y parte indiscutible de los Hawks desde la gira del Tomorrow.

En Sound of Lies Louris firma la casi totalidad de los temas salvo tres a medias con Perlman (“Think about it”, “Dying on the Vine” y “Trouble”) y uno, “Bottomless Cup”, en que O’Reagan se estrena en solitario. Se trata este de uno de los tesoros ocultos del disco, ya que, sin ser una de las canciones más populares de la banda, su belleza es arrebatadora. Descubrimos a un cantante totalmente personal que no se amedrenta y reivindica mayor protagonismo tras los platos con una garganta prodigiosa, una especie de Lennon maduro a punto de romperse.

En Smile es coautor de “What led me to this town”, “Somewhere in Ohio”, “A break in the clouds” y “Mr. Wilson”, pero su mejor aportación es la voz de “Pretty Thing” que, pese a no ser una gran canción, tiene en la melodía de Tim su mejor credencial.

Finalmente, en Rainy Day Music, con la plantilla reducida a mínimos, Tim aporta “Don’t let the World get in your Way” (canción que, ligeramente modificada, aparecerá en su álbum homónimo como “Girlworld” ) y la preciosa “Tampa to Tulsa” donde una vez más es la voz y los dibujos trazados por esta la seña de identidad de un autor tímido pero de talento indiscutible. Además los coros al alimón con Louris hacen de él una especie de Olson versión pop. Rarezas como “Say your Prayers” o “Fools on parade” (dedicada al público español) lo atestiguan.

Tras la disolución de The Jayhawks registrará su único y homónimo álbum, una joya casi imposible de localizar:

El disco, cuenta con colaboradores del entorno del músico. Gary Louris, Marc Perlman, Mark Olson y el bajista de Son Volt Jim Boquist destacan en una obra de repercusión mínima (algunos recordarán su paso por España para reproducirlo en directo), pero acreedora de todos los adjetivos superlativos que sirvan para describir lo íntimo, delicado y puro que es crear música. Y es que esta maravilla debería reposar sobre la estantería de cualquier melómano que se precie junto a Sound of Lies, de la que es hermana (ligéramente) menor.

La sucesión de cortes nos descubre a un creador que dedica sus mayores ambiciones al plano meramente compositivo. Un ejemplo de clase, por ejemplo, es la progresión melódica de la inicial «These Things». Sus poco más de 4 minutos transmiten la misma calidez y los aromas de un café recién hecho en invierno y nos conducen embelesados hacia un estribillo que es una verdadera delicia, una combinación perfectamente equilibrada de textos y melodía. «Highway Flowers» acierta tan arriba que cuesta creer que los chicos no le hicieran un hueco entre el repertorio de la banda. ¿Más ejemplos? «Anybody’s Only» (Beatles circa Abbey Road), «That’s the Game» (Los Beatles pre-Rubber Soul tocando «Sweet Jane»), «Plaything» (más Lennon que el puto Lennon)… ¿Que el tímido O’Reagan te sube el azúcar? No hay problema. El hombre agarra la eléctrica y despacha «Just Like You» al modo en que lo harían sus admirados hermanos Davies. Para dar por liquidada tan fantástica rodaja «She’s gonna lie» ratifica que lo que hemos escuchado en la última media hora está lejos de ser un espejismo.

por Barce

Ilustración de Tim O’Reagan por Barce
The Jayhawks. Postales del Medio Oeste. Parte I

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