Tras un debut en solitario en clave crooner indie-rock (“Black Hours”, 2014) que no convenció a la feligresía Walkmen, llega ahora I had a dream that you were mine, una continuación con lo necesario para impulsar la carrera de Hamilton Leithauser y reengancharnos a su causa.

Hamilton Leithauser vuelve homenajeando y rindiendo pleitesía a todos los creadores absolutos de esa norteamérica que ya no volverá.

Es en este disco, firmado a medias con Rostam de Vampire Weekend (responsable de la producción, pianos y gran parte de la instrumentación), donde Leithauser recupera el mojo y, como grita en la excepcional “Sick as a Dog”, usando la misma voz que siempre tuvo. Aquella voz que se desgañitaba entre el reverb en “The Rat” y que nos hizo suyos para siempre, o tal vez hizo a The Walkmen nuestros, que tanto da.

I had a dream… es, digámoslo ya, un pepinazo de disco. Un puto “greatest hits” donde nuestro rubio favorito nos invita a un banquete descomunal a costa de la música norteamericana. Y lo hace a golpe de canciones, no de dramatismo. Desde el doo-woop  50’s made in distrito del Bronx, calle East 187th, hasta el gélido folk que alimenta las indie-labels de la costa oeste. Pasando por country, punk y hasta música de cámara.

Hamilton vuelve inspirado, homenajeando y rindiendo pleitesía a todos los creadores absolutos de esa norteamérica que ya no volverá. Impregna de su mirada melancólica, madura y seductora (con clase se decía antes), a una sucesión de números que quitan el hipo y presentan respetos a Dylan (“The Bride’s Dad”), Cash (“In A Black Out“), Cohen (“You Ain’t That Young Kid”), Nilsson (“When The Truth Is…”), DiMucci (“Rough Going (I Won’t Let Up)”) y por qué no, a The Walkmen (“The Morning Stars”). Acaso la última gran banda de los USA, la última genuinamente auténtica. Nunca lo diremos lo suficiente, la inmaculada carrera de los caminantes merece constante reivindicación por parte de sus acólitos. Háganse un favor.

Recupera lo que hizo a The Walkmen la última gran banda de los USA, la última genuinamente auténtica

Volviendo a la música, no vaya a pensar el lector que nos encontramos ante un objeto de nostalgia retro. La brillante y muy cinematográfica producción de Rostam Batmanglij (escuchen la espectacular belleza de “1959”), con experiencia en géneros tan posmodernos como el calypso-indie, afropop y demás abstracciones tan del gusto del RDL es garante de pegada en tiempos donde Youtube ha monopolizado el consumo musical del globo.

A falta de The Walkmen, I had a dream that you were mine.

A 1000 Times

Hamilton Leithauser & Rostam - I had a dream that you were mine (2016, Glassnote)
4.3Nota Final

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