Vaya por delante que The Gun Club no tienen disco que no sea superior. Fire of Love (1981) es uno de los trallazos definitivos de la historia del Rock & Roll. Miami (1982) una maravilla inapelable repleta de temazos (¡¡”Mother of Earth” demonios!!), Pastoral Hide and Seek (1990) y Lucky Jim (1993) pantanosas barbaridades sin desperdicio y Mother Juno (1987) un disco verdaderamente hermoso. Si bien el hecho de escoger The Las Vegas Story para rendir pleitesía a tan especial banda y a un personaje tan incomparable como fue Jeffrey Lee Pierce responde al consabido “los descubrí con este album”. He de reconocer que una vez inmerso por completo en su universo su tercer disco sigue teniendo una magia especial para mi que me hace sentirlo completamente único. El sonido de la banda había evolucionado desde un crudo Punk Rock a un seco, nocturno y más pulido Rock Alternativo pero donde siempre estuvo presente y hubo un sitio de excepción para la alargada sombra del Blues.

En el atormentada alma de Jeffrey Lee Pierce colisionaban como en nadie las lecciones de Son House, Skip James, Charley Patton, Tommy JohnsonHowlin’ Wolf o Bo Diddley y los inflamables sonidos de los Blondie, The Saints o Johnny Thunders & the Heartbreakers. Pierce que siempre caminó junto a la bestia nunca dudó de cuál era la auténtica música del diablo y su particular y visionaria forma de entenderla sigue suponiendo hoy día un cóctel incendiario irresistible.

The Las Vegas Story supuso la vuelta del guitarrista original y gran responsable junto a Pierce del inigualable sonido de The Gun ClubKid “Congo” Powers (The Cramps, Nick Cave & the Bad Seeds) y se contó con una alineación de lujo para su grabación completada por Terry Graham a las baterías, la bajista Patricia Morrison (The BagsSisters of Mercy, The Damned) y la colaboración a la guitarra de Dave Alvin en un par de temas.

Un disco que supura tensión, peligro y nocturnidad. Angulosas guitarras y ritmos primitivos arropan unos inspiradísimos textos a cargo de un artista que siempre tuvo una mente genial para las letras. Tras una breve e interrumpida presentación el disco arranca con una de las canciones más representativas de la banda angelina, la fantasmagórica “Walkin’ with the Beast” donde Pierce abordaba su decadente y autodestructivo paseo vital  que acabaría consumiéndolo antes de tiempo. “Eternally is Here” nos demuestra que JLP también cabalgaba con soltura y naturalidad entre desérticos y asfixiantes parajes country-blues. La desafiante “The Stranger in Our Town” nos devuelve la hipnótica oscuridad del sin par universo de los Gun Club. No habría belleza sin peligro, verdades sin mentiras, amor sin dolor ni leyendas sin sueños, pues todo eso puede percibirse y sentirse cuando uno se asoma a la magnífica “My Dreams“. En el ecuador de la obra se incluyen dos versiones, una pesadillesca e instrumental “The Master’s Plan” (originalmente “The Creator Has a Master Plan” de Pharoah Sanders y Leon Thomas) que va a desembocar de manera perfecta en “My Man’s Gone Now” de George & Ira Gershwin donde Pierce volvía a demostrar su innegable clase a la hora de empapar en una personalidad única cualquier batalla y salir victorioso. Las guitarras vuelven a la carga en “Bad America” para enfilar un final de album vertiginoso. El país se desmorona, tiñendo de color nuestra violencia, podía haber muerto allí totalmente solo, pero no me importa… “Moonlight Motel” adrenalina pura, “Give Up the Sun” magia negra y “Secret Fires” una perfecta despedida bañada, como no podía ser de otra forma, en Blues.

La influencia de este tremendo maldito del rock se extiende hasta hoy día, su música, letras, actitud y personalidad llegó a calar hondo y a imprimirse en grupos y artistas como Mark Lanegan, R.E.M., Henry Rollins, The Pixies, Jack White, 16 Horsepower, Noir DésirThe Jesus & Mary Chain, los Whiskeytown de Ryan Adams o Kurt Cobain. Se dice que Kurt tenía entre ceja y ceja grabar un disco de Blues que incluyese versiones de Leadbelly, quizás lo que Kurt quería era hacer como Jeffrey Lee Pierce y tener su singular Ramblin’ Jeffrey Lee and Cypress Grove with Willie Love. Un más que recomendable disco donde JLP revisitaba clásicos de la música del diablo que tan seducidos nos tiene.

En 2009 el sello Cooking Vinyl re-editó The Las Vegas Story junto al segundo trabajo de la banda, Miami y el aclamado EP del ’83 Death Party. Estas reediciones incluyen conciertos íntegros que son una auténtica pasada y quizás la mejor manera para iniciarse en los imprescindibles The Gun Club. También es altamente recomendable ese documental de 2006 llamado Ghost on the Highway donde se repasa la vida de Pierce.

Walkin’ with the Beast

En 2009 se publicó un disco tributo a Jeffrey Lee Pierce muy especial, We Are Only Riders, the Jeffrey Lee Pierce Sessions Project. Realizado a partir de canciones inéditas, bocetos y letras del desaparecido artista angelino y contando con nombres tan ilustres como impregnados del espíritu de Lee Pierce para darles vida, como son: Nick CaveMark LaneganDebbie Harry, David Eugene Edwards de 16 Horsepower/Wovenhand, Lydia Lunch, Mick Harvey, The Sadies, The Raveonettes o Crippled Black Phoenix. Tuvo una segunda entrega el año pasado, The Journey is Long donde volvían a participar algunos de los artistas del primer disco (Cave, Harry, Lanegan…)  y además de nuevas incorporaciones como  The Jim Jones Revue, Steve Wynn, Barry Adamson o Bertrand Cantat junto Warren Ellis y Pascal Humbert.

No se trata de los típicos discos tributo sino de una serie homenaje muy especial realizada con todo el mimo y el cariño del mundo y una gran ración de sentido común en memoria de un artista que bien merece tener presente. Siempre.

Med Vega (for the Love of Ivy).

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