El pasado lunes veía la luz el tercer trabajo de Guadalupe Plata, disco bautizado con el mismo nombre que sus predecesores y que sirve para dar continuidad y expansión a un cancionero endemoniadamente vivo, pantanoso como las fuentes de las que beben y tan vibrante como la oscuridad y la imaginería a la que invocan. El trío ubetense fue a Austin a registrar en el estudio de Ryan Anderson un nuevo compendio de sucio, sudoroso, descarnado y más genuino blues que se puede escuchar sin importar el lado del río, oceano, charco o la alberca que se tome como referencia.

Guadalupe Plata vuelven a seducirnos dándonos lo que más nos gusta y mejor saben hacer, 13 canciones 13 donde las guitarras y slides de Pedro de Dios serpentean como la mismísima cola de Satanás, las líneas de bajo o barreño de Paco Luis Martos son diabólicamente asesinas y las demoníacas percusiones y cambios de ritmo son brutales e hipnóticas a cargo de esa bestia a los tambores que es Carlos Jimena. Hay algo podrido en la atmósfera que tejen, hay algo muy jodidamente oscuro que se postula atractivo e irresistible ya desde las muy sugerentes portadas del CD y el Vinilo que son diseños únicos según el formato, arte de Pedro de Dios y Beatriz Sánchez respectivamente.

El disco arranca con «Lamentos» que si bien podría firmarla un Ry Cooder deambulante por La Loma tras dar buena cuenta de muchas cervezas y unos ochíos rellenos de morcilla y chili es una introducción inmejorable, obra y gracia de nuestro trío favorito. El sin par blues de los Plata se antoja en esta nueva encarnación aún más primitivo, dicho esto en el mejor de los sentidos. Ahondando más que nunca en la esencia, con paso firme hacia adelante pero sin olvidar las viejas enseñanzas de John Fahey, Elmore James, Hound Dog Taylor, Skip James, de la Virgen de Guadalupe patrona de Úbeda y del mismitico Belcebú.

«Rezando» rezuma vértigo, oscuridad, devoción y cuenta con un endiablado e infeccioso ritmo que encandilará a cualquiera que se atreva a acercarse a esta aparición de los Plata, también empiezan a resonar las personales y características conjuras de Perico hasta romper con el bravo inicio de «Rata» «…Maldita rata malnacida no te comprendo, vengo a escupir sobre tu tumba…» Que diga y piense Arturo Valls lo que le venga en gana, pero proclamas así son sencillamente fabulosas, máxime cuando fluyen en perfecta e instintiva comunión con una música que hará agitar sus huesos a más de un demonio interno y externo. Le sigue «Oh My Bey!» a grito pelao arropado por un cavernoso riff, entrañas blueseras, carne de directo. «Demasiado» y «Funeral de John Fahey» son purita tradición, magia atemporal, excitantes alucinaciones donde el Delta y el Guadalquivir vuelven a darse la mano gracias al alma corrompida de estas 3 joyas de músicos que tenemos por este sur.

«Esclavo«, todo un temarral del que más abajo podrán disfrutar de su cojonudísimo vídeo-clip, una pasada, nueva muestra de la versatilidad y buenísimo saber hacer de una banda sin parangón miren donde miren. Los Plata serán directos, pasionales, el instinto, los impulsos y el corazón vencerán a la razón pero sin duda convencen, porque aquí hay poso que no pose, aquí hay una propuesta de calidad a prueba de suspicacias, del tiempo y de las modas. «El Blues Es Mi Amigo»  y yo diría más, el Blues es mi vida, la suya, la nuestra… otra canción rebosante de ardiente luz, abrasador sol que fundirá caderas y facilitará un contoneo impúdico y lascivo así se sea Santa Teresa de Jesús. «Voy Caminando» viene presentada con unos bombos de Semana Santa, recurso que también aparece en la final «Santo Entierro«, pues ni con tan sagrado elemento pueden estos diablos esconder su negrísimo corazón ni su endemoniada personalidad. El acojonante paso semanasantero da ídem a una debilidad personal desde que la presenciase en directo, «Milana«, otra letra y música que funciona a las mil maravillas. Desde los inevitables ecos a Los Santos Inocentes de Mario Camus hasta los intrigantes recovecos que escupen los entrenados instrumentos de los de Úbeda.

La terna que da cierre a tremenda obra comienza con una revisión de «Jesús Está Llorando» cuya primera versión se puede encontrar en aquel 10″ que en 2009 supuso su primera referencia discográfica. La canción es una inevitable de sus furiosos, enérgicos y recomendabilísimos directos y en estudio, pues igual, que esta gente sólo sabe hacer las cosas como está mandao, bien. En «No Me Ama» que es otro momento a destacar, aparece la siempre bienvenida armónica de Walter Daniels (Oblivians…) demonio hermanado en la carretera, alma que comparte ascendencia artística con los ubetenses. El candadazo hasta que volvamos a darle la vuelta al vinilo corre a cargo de «Santo Entierro«, perfecto epílogo, de nuevo una oscuridad embriagadora que se torna irrestible, un silbido que evoca al mismísimo Reverendo Harry Powell, una atmósfera que sugiere paz, muerte y óxido.

No queremos dejar pasar la ocasión de mencionar que la mezcla del disco tuvo lugar en Málaga, en el estudio de otra de nuestras bandas predilectas, los fantásticos The Hollers y que fue tarea de nuestro queridísimo Mike Mariconda (Raunch Hands, Devil Dogs…).

Será enero, pero les apuesto lo que gusten que no va a haber un disco igual a Guadalupe Plata en  todo 2013.

Aquí el fantástico vídeo de «Esclavo» realizado por Beatriz Sánchez

Aquí podéis escuchar directamente el disco:

Más información en:

Guadalupe Plata en Facebook

Guadalupe Plata Bandcamp

Diario de Gira de Guadalupe Plata

Por Med Vega

(Leaning, leaning, safe and secure from all alarms; Leaning, leaning, leaning on the everlasting arms.)

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