Pues sí, aunque muchos lo ignoraron, Kórdoba albergó durante un tiempo una de las bandas más sorprendentes y osadas –que no vanguardistas- de un parasítico panorama independiente nacional, siempre a la zaga del producto exterior o condicionado por los gustos de cuatro hippy-pijis de tres al cuarto.

Goodbye Planet, banda intelectualmente paranoica que sin embargo nunca trató de plasmar estos desvaríos mediante atracones sónicos, como es norma general de la casa, sino a través de textos llenos de desaliento existencial y sugestivas formas sonoras. Música para público exigente y de tendencias ascéticas; de una simpleza irresistible y sin embargo tremendamente inquietante. Sí señor, los mismos esquemas en que situamos a grupos del lugar como Sr. Chinarro o foráneos como Telstar Ponies, Mazzy Star, o mis adorados Smog.

Último recurso para quienes, como a mí, nunca nos excitaron las rubias australianas o ignoramos a inquilinos de poca monta. Por supuesto que hay otras opiniones más aceptables dentro de este paisaje nacional un tanto clónico y conformista, baste nombrar a las dos bandas con quienes compartieron sello y acompañaron en su última gira –Parkinson DC y Ross-. Pero si los primeros pecaron de pretenciosos los segundos lo han hecho de conservadurismo. Con Goodbye Planet se abría una tercera vía que no casaba fácilmente ni con el Boise más idiotizado y vacilón ni con los grupos anclados en sonidos de tiempos mejores; y encima se autoproducían sus propios trabajos.

Después de diferentes proyectos personales (su líder venía de militar en bandas como El Último Puente, Ruido Azul Blues Band o Dust), la trayectoria oficial de GP arranca con la publicación en 1995 de una excelsa maravilla en 7”: Goddbye Planet Earth (1995, Munster Rds.), hoy felizmente patrimonio de la humanidad en mi discoteca. Un single de ensueño que difícilmente encajaba en estilo alguno. Poco a poco, y no sin dificultad, fuimos trazando las referencias –siempre implícitas- de los dos sublimes temas. Veamos, fecha 1972-3; lugar Inglaterra. Algunos miembreos del grupo ya habían mostrado con anterioridad sus preferencias por Marc Bolan y es innegable que en la discoteca de Ben Thirkettle (voz y guitarra) tiene lugar privilegiado los primeros discos de Bowie y acaso los de Gary Numan. Pero, qué demonios de referencias, son dos canciones intemporales con validez propia; dos ejemplos de perfección pop en las que nada está de más: melodías, armonías, estribillo, voz, arreglos,… Todo con mesura, sin excesos, pura desnudez de estilo, pero aún así arrebatadores a más no poder.

La 2ª cita tiene lugar en 1996. A propósito de la publicación del single End of the Century Club (Munster Rds.), Juan Lu Miranda (batería) me comenta que habían mejorado el anterior. Mentira! Aquellas dos primeras canciones se habían gestado meticulosamente en la mente de su autor durante algún tiempo y difícilmente iban a ser superadas por unas advenedizas. Pero, en cualquier caso, habían hecho algo igualmente revelador; barajar nuevas posibilidades de expresión; más desgarro en las guitarras, arreglos de cuerda en la línea de Built to Spill, más densidad en definitiva.

Tercera cita: ese mismo año se publica el single Anaesthetic (Munster Rds.). Juan Lu (la formación la completa al bajo Salvador Martín-ndr) comenta en un programa de radio 3 que habían mejorado los dos anteriores. Verdad! Se acababa de publicar, en mi opinión, el mejor single nacional de los 90. Single que les otorgaba la inmunidad musical; ya estaban por encima de cualquier comparación o juicio. Mientras el 2º era más vacilón y menos definido estilísticamente, este era increíblemente personal; una parcela de autoría que casi habían conseguido en el 1º pero que ahora gracias a una producción más cuidada e imaginativa, delimitaban definitivamente.

Goodbye Planet en el Roxy Club (Junio de 1996). Foto: J.L Pestano.

¿Qué harían estos tíos en un LP? Supuestamente, darían mayor cabida  a su ideario musical. Lo cierto es que no desmerece en absoluto («Cover me in Roses», «Real»…) que bien podrían formar parte del repertorio de grupos como Sexy Sadie y otros de la misma calaña. Segundo; apenas incluían nuevos temas; la mitad ya habían aparecido en los ingles. Tercero; cometieron acto sacrílego al reinterpretar torpemente dos temas anteriores ya perfectos de por sí.

En fin, si Flow alcanzaban su madurez con el pluscuamperfecto Fuengirola, Goodbye Planet pedía a gritos (a guitarrazos, vamos) la jubilación anticipada.

La última cita era quizás la más importante y la obviaron. Iban a abrir junto a Flow el Festival e Benicassim pero antes, como quien no quiere la cosa, deciden separarse (según información de la época el inestable Ben deja tirados a sus compañeros sin previo aviso. Hoy está localizable junto a Eileen Daly en el dúo de gipsy-glam londinense The Courtesans -ndr-). Goodbye Planet decían finalmente “adiós al planeta tierra”. Pues eso, goodbye…

Texto por Carlos C.C. (Serie B fanzine Mayo-Junio de 1999).

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error: Content is protected !!