Foxygen parecen surgir del mismísimo punto donde confluyen ambición, desfachatez, una pasión desmesurada por la música de los 60’s, el sol de California y grandes cantidades de THC. Un punto donde influencias, homenajes, guiños, apropiaciones y descarada imitación se convierten en un ácido batido tan espeso como refrescante. Los culpables de semejante artefacto de retro-pop-rock de alucinado tinte psicodélico y algún arrebato garagero son dos jóvenes, Sam France y Jonathan Rado. Claramente obsesionados con otra época, colores, sustancias y sonidos y, por supuesto, con las sensacionales enseñanzas de los Brian Jonestown Massacre y su sin par cabecilla, Anton Newcombe.

Sin sentir el más mínimo vértigo -ya desde el título del álbum apuntan que verse cohibidos no es su rollo- los californianos sacan en sus canciones a pasear a toda la corte: Kinks, Beatles, ZombiesLove, Bob Dylan, Bowie, Lou Reed, cualquier época de los Rolling Stones,  Syd Barrett, el dulce pop francés de los 60’s, todo lo que les ha tocado, todo lo que son capaces de reproducir… Como si sólo les importase más que las canciones el demostrar toda la música que han devorado en sus no tan lejanos años de instituto.

El arranque con «In the Darkness» es tan familiar que asusta. No me sorprendería que al escucharla por primera vez Ray Davies telefonease a Ringo Starr y le preguntase, oye, Ringo, tío, ¿Cuándo demonios grabamos esto? y ¿por qué? Tras esos 2 minutos viene «No Destruction» y ahora es el momento de cantar usando el fraseo más característico y propio de Lou Reed o incluso de la Nico que imitaba a Reed. El tercer corte, «On Blue Mountain» por su parte evoca al Jagger de «Under my Thumb» al principio para convertirse después de forma absolutamente descarada y sin el menor atisbo de escrúpulos en «Suspicious Minds«. ¿Qué necesitamos un estribillo con gancho y pegajoso? Pues ahí tenemos este que interpretaba Elvis, que lo tiene todo, le metemos unos teclados empapaditos en psych y listo, que se entere todo el mundo.

«San Francisco» encierra guiños a granel a Love y posee cierto sentido del humor cuando cantan eso de «I left my love in San Francisco» a lo que le una voz femenina contesta indistintamente «That’s okay, I was bored anyway» o «That’s okay, I was born in L.A.» Un tema instrumental después, «Bowling Trophies«, que incide y remarca que tener 20 y pocos no está reñido con vivir en otro plano temporal si tienes a mano lo necesario. Acto seguido nos toparemos con «Shuggie«. Otro interesante corte que combina  elementos del pop de piruleta francés, el glam de los 70’s y la chulería de un Mick Jagger que no ha padecido los 80’s o que no se quiere acordar de aquello al menos. El glam, la purpurina y la querencia por Jagger continúa en «Oh Yeah«. Una intersección en la que también parecen haber colisionado The Rocky Horror Picture Show y el soul.  Para el corte que da título al álbum, «We are the 21st Century Ambassadors of Peace & Magic» sacan su vena más garagera, gamberra y corrosiva. Cierran el disco con «Oh no 2» descacharrante, solemne, expansiva y teatral.

Grupos que viven en el presente haciendo bandera de sus influencias musicales de glorioso pasado son enorme mayoría hoy día, The Black Angels, Tame Impala, los mentados Brian Jonestown Massacre o Dr. Dog por no hacer la lista interminable. Que unos tienen/transmiten más personalidad que otros es innegable aunque si bien es cierto, dependerá en gran medida de la percepción de cada uno. Con Foxygen, un servidor, aún no sabe cómo tomárselos, ¿chiste? ¿revival forzado? ¿pasión desbocada? Lo que sí que tengo claro es que sus canciones son adictivas, muy frescas, infernalmente familiares y la mar de disfrutables.

San Francisco

Med Vega

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