Con sólo cuatro discos en su haber, los Faces, muy queridos en esta casa virtual, dejaron una huella indeleble que es fácil de percibir en muchos grupos, canciones y riffs surgidos tras ellos. La suma de Rod Stewart y Ron Wood —que venían de grabar los esenciales Truth y Beck-Ola con el Jeff Beck Group— a los Small Faces sin Steve Marriot, en 1969, dio como resultado una de las más deliciosas bandas de rock and roll que la humanidad haya conocido. Tanto Ronnie Lane (bajo) como Ian McLagan (piano y órgano) y Kenney Jones (batería) mantuvieron los instrumentos que tocaban, pero Ron Wood cambió el bajo por la guitarra que le haría entrar  a mediados de los setenta —en el caso de que alguien no lo sepa, que diría Lemmy— en los Rolling Stones. Añadan la voz del sex symbol británico —pretérito proyecto fallido de futbolista, futuro cantamañanas— y tendrán el quinteto responsable del que para mí es su mejor elepé: A Nod Is As Good As A Wink… To A Blind Horse…, publicado en un año, el de 1971, en el que ya habían salido a la venta los también excelentes Long Prayer, de los propios Faces, y Every Picture Tells A Story, de Stewart en solitario. Casi nada.

Wood y Stewart nos regalan cuatro de las nueve perlas —pues todas son enormes— que conforman el álbum. Aunque es difícil destacar alguna entre «Miss Judy’s Farm«, «Too Bad», «That’s All You Need» y «Stay With Me«, permítanme quedarme con esta última por sus virtudes melódicas y rítmicas (incluido el aceleramiento final) y por recordarme que unos años después los Dictators grabarán un tema de mismo título e igual grandeza, pero disímil contenido. Ronnie Lane es el autor de «Lasts Orders Please» y la soberbia balada «Debris», y coautor, junto a Ron Wood y Rod Stewart, de la nostálgica «Love Lives Here» y, junto a Ian McLagan, de «You’re So Rude», una de las canciones más prototípicas del grupo. «Memphis, Tennessee», de Chuck Berry, llevada al terreno del medio tiempo de los Faces, completa el trabajo con una inmejorable llamada al maestro de maestros.

Sentimiento, sabor, elegancia, placer… Muchos son los vocablos que acuden a mí mente para describir la música de A Nod Is As Good As A Wink… To A Blind Horse…, en particular, y de los Faces, en general. Sin embargo, todos parecen poco cuando los temas de su tercer disco te derriten al volver a escucharlo. Quizá peque de cursi, pero hasta los altavoces parecen más felices mientras lo amplifican, y no tan circunspectos como habitualmente me miran desde la parte alta del mueble. E, incluso, quizá le digan —bajito, que yo no lo oiga—, como la canción: «Stay with me, quédate conmigo». Quizá.

Stay With Me

Texto por Gonzalo Aróstegui Lasarte.
Ilustración por Barce.

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