Lluvia y Truenos (2016, Subterfuge). Con semejante título el nuevo disco de McEnroe junto a The New Raemon estaba destinado a sonar en nuestra redacción. Los adelantos “Gracia” y “Montañas” nos pusieron los dientes largos y la recepción del álbum completo que firman Ramón Rodríguez y Ricardo Lezón ha sido una de las sorpresas del tramo final de este 2016. Estábamos obligados por lo tanto a emplazar al de Getxo a una conversación largamente ansiada por el que firma. El resultado es el que sigue.

Debe ser extraño abrir tu mundo a otra persona para colaborar en un disco compuesto a medias como Lluvia y Truenos. Tal y como yo lo entiendo las canciones son algo muy íntimo y personal e imagino que para desnudarse así debe haber un vínculo previo lo suficientemente fuerte con la otra persona o en su defecto tener gran confianza en uno mismo o una firme convicción en lo que se hace…

Pues de las opciones que leo creo que todo va por la de la convicción. Hacer canciones que me emocionen siempre ha sido la única razón para hacer canciones que he tenido y no iba a cambiar ahora. Desde que empezamos a hacer canciones con McEnroe siempre supimos que queríamos hacer algo íntimo, que contara cosas nuestras, que nos movían por dentro de alguna manera. Compartirlo ha resultado natural, creo que Ramón también lo hace a su manera y que si decidimos hacer este disco juntos fue porque coincidimos en eso, en la convicción de que lo que hacemos es lo que queremos hacer, lo que nos lleva a la conclusión de que ese vínculo previo existía. Lo de la confianza en uno mismo es otra historia jajaja, eso va y viene.

Gracia

El disco suena inevitablemente a cosas que ya se sugerían en McEnroe. Siguen estando ahí (“Malasombra”, “Gracia”) los primeros New Order, The Smiths, The Cure… En ese sentido os veo muy cercanos a mi época favorita de Sr. Chinarro, la de El porqué de mis peinados (1997, Acuarela) ¿Es una influencia para vosotros el sevillano? ¿Qué grupos españoles te tocan la fibra?

Sr Chinarro, sobre todo la época de la que hablas, fue muy importante para mí, ese mundo tan personal y mágico que sonaba a todo lo que me gustaba pero a su manera fue todo un descubrimiento muy especial. He sido y soy muy musiquero, me encanta la música, parece obvio en un músico pero a veces se olvida. Creo que era Borges quien decía que estaba más orgulloso de lo que leía que de lo que escribía y a mi me pasa un poco lo mismo a veces. The Smiths, The Cure sobre todo, Silver Jews y después el folk americano de Will Oldham, Jason Molina o Damien Jurado, he disfrutado tanto de ellos que de alguna manera estarán en lo que después me sale al componer. También Luque seguro, “Malasombra” tiene mucho de aquella época en que escuchaba “Informe para un barco Vikingo” en mi Opel Corsa. Sigo escuchando mucha música y teniendo curiosidad por encontrar cosas nuevas, de lo que se hace en España me emocionan siempre Ursula y todo lo que hace David Cordero, me gustan mucho Pumuky, Tulsa, Nudozurdo, El Verbo Odiado y Ramón evidentemente. Hay más, ya te digo que me gusta mucho escuchar música.

“Malasombra” tiene mucho de aquella época en que escuchaba “Informe para un barco Vikingo” en mi Opel Corsa

Musicalmente tus nuevas canciones me parecen las más luminosas que has hecho (“Barcos” por ejemplo empieza como una balada muy Nacho Vegas, pero de repente un volantazo dirige el estribillo hacia un plano distinto). En ocasiones son los coros los que dan un toque de color inaudito a tus canciones (el estribillo de “Malasombra” por ejemplo). ¿Por qué no habíais planteado segundas voces anteriormente en McEnroe?

Ramón tiene mucha culpa de ese brillo, él domina el tema de las voces, es un cantante cojonudo y tiene gran confianza en su voz, algo que a mí me falta por ejemplo. Trabajar con otros músicos ha hecho que esas canciones hayan encontrado matices diferentes. McEnroe tiene un tempo y un peso propio y al haber abierto la puerta a otras miradas ha hecho que ese peso y tempo se haya alterado de alguna manera, una quizás ha sido el brillo. “Barcos” por ejemplo se parte por la entrada de ese brillo del que hablas, es un estribillo muy melódico al que los coros de Ramón le iban que ni pintados y le ayuda a explotar toda esa melodía. En McEnroe nos vamos quizás más a esa intimidad que da el que sea una sola voz quien te cuente algo, hemos explorado otras cosas como que Miren Iza cantara una de nuestras canciones o hacerlo a duo pero el tema de los coros solo cuando hemos sentido que podían aportar. He aprendido muchas cosas en la grabación de Lluvia y Truenos y seguramente las aplicaré de una manera u otra a lo que pueda venir con McEnroe, si es que viene algo.

“La Carta” diría que es mi favorita, me encanta. Es una canción corta con una estructura muy lineal, de hecho renuncias a sacar más partido a un estribillo perfecto. ¿Por qué?

“La Carta” es una canción que grabamos para el disco Las Orillas (2012, Subterfuge) de McEnroe, o que intentamos grabar mejor dicho. Sucedió algo extraño con ella, era una canción mucho mas larga en la que el estribillo se repetía y donde había una parte instrumental larga. Grabamos la guía pero paramos antes porque no la veíamos clara. La recuperé para Lluvia y Truenos porque es una canción que me gusta mucho. Raúl me la pasó y al escuchar esa versión corta pensé que de esa manera ya estaba todo contado y así se quedo. Creo que no hacía falta más. 

“McEnroe tiene un tempo y un peso propio y al haber abierto la puerta a otras miradas ha hecho que ese peso y tempo se haya alterado de alguna manera”

Como cordobés que soy, resulta inevitable preguntarte por “Cristo de los Faroles”, ciertamente un precioso homenaje a la ciudad, con sus estrofas llenas de imágenes que contextualizan una historia a la que luego dotas de un tratamiento más personal en el estribillo. ¿De dónde surgió?

Cuando llegamos al estudio “Cristo de los Faroles” no existía, la escribí allí y la incluí en el último instante. Llevaba tiempo con esa melodía en la cabeza y es una melodía que me hace sentir bien. Me gustaba la idea de que el disco terminara con luz y esa canción la desprende. Habla de una ciudad que he descubierto hace poco y a la que voy mucho gracias a una historia personal, la que cuenta el estribillo. Me siento bien allí, menos en verano claro jajajaajaj.

El tono de las canciones de Ramón es más intrincado y oscuro, aunque extrañamente familiar. Hay algunas que me recuerdan a El gran blanco de The Baltic Sea (2010, Cuac!), banda sevillana ya extinta que no sé si conocerás (liderada por Esteban I am Dive y donde Raúl Pérez ejercía de bajista además de productor). ¿Qué discos te han podido influir recientemente?

Sí conozco a The Baltic Sea. Las canciones de Ramón tienen mucho nervio y músculo. Están muy bien cantadas y desprenden una extraña calma dentro de toda esa fuerza. Son un poco rollo Afghan Whigs o Neil Young en On the Beach. Luego está la parte más luminosa como la que abre el disco que es una canción preciosa. Creo que enseña una parte suya que es nueva y con mil posibilidades. Respecto a los discos que me han influido, te puedo hablar de los que más he escuchado pero no sé si les ha dado tiempo a influirme; he flipado mucho con el de Mark Kozelek y Jimmi Lavalle, el de Sufjan Stevens, hay un grupo australiano de jovencitos llamado The Ocean Party que me gustan muchísimo (creo que soy el único en el mundo), me recuerdan a The Goo Betweens, The Smiths, esa época, y podría decirte muchos Kevin Morby por ejemplo o el ultimo de The Antlers.

“Las canciones de Ramón tienen mucho nervio y músculo. Están muy bien cantadas y desprenden una extraña calma dentro de toda esa fuerza. Son un poco rollo Afghan Whigs o Neil Young en On the Beach.”

Hay algo que me encanta de vuestras canciones y que muy pocos saben hacer. La música te lleva de la mano por un terreno y de repente te sacude con un cambio de dinámica, tono o una progresión totalmente distinta siempre correlativos a una inflexión en el texto. El disco está repleto de giros brillantes (el tramo final de “Fantasía Heroica”, la muy Afghan Whigs “Cuadratura del Círculo”…). ¿En tu caso a la hora de componer es algo natural? ¿Buscas romper la estructura conscientemente o te dejas llevar sin prejuicios?

Me dejo llevar a la hora de componer, llega una melodía, llega una frase y llega una canción. No busco nada en concreto mas allá de que me atrape de alguna manera. McEnroe ha tenido siempre un funcionamiento muy inmediato, influido por nuestra manera de ser, por la distancia, ya que siempre hemos vivido en ciudades diferentes y la falta de tiempo para ensayar. Todo eso nos ha llevado a no dar muchas vueltas a las cosas y a confiar en nuestro impulsos. Tocamos las canciones cuando las llevo al local y van cogiendo su forma a medida que las tocamos. Hablamos un poco, cada uno cuenta lo que piensa y después las tocamos otra vez. Me gusta que sea así. Me gusta mucho el primer impulso, confío mucho en él.

El disco se grabó la primavera pasada en la Mina, estudio sevillano del que ya salió Rugen las flores y el disco de Viento Smith ¿Qué tiene la Mina de especial que no tengan otros estudios? ¿Qué destacas de Raúl Pérez como profesional y persona?

También grabamos Las Orillas, de hecho la primera vez que fuimos fue para grabar Las Orillas. La Mina es Raúl y con Raúl hubo conexión desde el primer minuto. Cuando decidimos bajar a La Mina era para aislarnos una semana de nuestra vida cotidiana y dedicarnos al disco, queríamos un sitio tranquilo, alejado, luminoso, inspirador y que quien nos grabara compartiese nuestra manera de vivir esto. Y dimos en el clavo. Ahora Raúl es mi amigo, toca con nosotros de hecho y es una parte del grupo. Como profesional solo puedo decir que no podemos estar más felices con los discos que he hecho con él y como persona que es mi amigo.

Particularmente hay una cosa que, entre otras, me toca las narices del músico indie español, y es que parece necesitar ser cool todo el tiempo o al menos demostrarlo. Algunos parecen haber nacido escuchando a la Velvet Underground, Robert Johnson o Nick Drake cuando, efectivamente, todos o casi todos tenemos un pasado (yo, sin ir más lejos, empecé por Los Chanclas, Duncan Dhu o U2). ¿Qué música escuchabas de adolescente? ¿Algún secreto inconfesable?

Yo he sido muy de los melódicos, Julio Iglesias me encanta y le escuchaba mucho, Dyango y luego cosas muy raras como A-Ha o Chicago, Supertramp, etc. No siento ninguna vergüenza de eso. Jajajaja, me encantaban. No sé muy bien lo que es ser indie, aún hoy prefiero escuchar “Hey” de Julio Iglesias que a Nirvana o a Grizzly Bear. Los Chanclas eran terribles, eso sí he de decirte.

Siempre he pensado que con tu forma de cantar, ese modo de convertir palabras llanas en agudas (mi mujer lo llama estilo tántrico), haces un quiebro métrico a la eterna dificultad de encajar versos en castellano. Supongo que eres consciente de haber patentado un estilo único y personalísimo.

Yo canto como sé, no sé hacerlo de otra manera. A mi me gusta y a los demás del grupo también así que palante. Me costó disfrutar cantando porque me tocó de rebote pero ahora disfruto haciéndolo. No soy muy consciente de muchas cosas, lo de comerme sílabas por ejemplo no lo hago conscientemente, es así y ya está. 

“…Aún hoy prefiero escuchar “Hey” de Julio Iglesias que a Nirvana o a Grizzly Bear”

¿Cómo tiene lugar el click de dedicarse a la música a tu edad? Es una decisión vital imagino pero, si no me equivoco, hace meses afirmabas tener claro que no ibais a vivir de la música, aunque entiendo que te referías a McEnroe como banda.

Siempre he tenido y comentado la idea fija de que es imposible vivir de la música que hago, ahora, por vicisitudes de la vida se me presenta como el camino casi único de hacerlo y me he lanzado pensando que va a ser muy complicado pero que si no lo intento nunca lo sabré con absoluta seguridad. Hay cosas que me dan miedo en este cambio, la música es algo importantísimo para mí y el hecho de convertirla en mi manera de ganarme la vida me da mucho respeto en cuanto a dejar de disfrutarla de una manera pura, por llamarlo de alguna manera. Es una idea que me tortura pero también se que nunca dejare que eso me ocurra y que si ocurre que dejo de disfrutar de ella entonces parare. Es una decisión complicada y fascinante al mismo tiempo. Si no hubiese quien dependiera de mí también me lanzaría más tranquilo pero los hay y también sé que si consigo hacerlo bien será un triunfo vital muy importante que también disfrutarán los que me rodean. No hay nada más edificante que tener a alguien feliz cerca.

En cierta ocasión, nuestro compañero en Más Truenos Med Vega con la intención de impresionar a una chica que le molaba, le regaló al compañero de piso (¿?) de la muchacha un disco de Damien Jurado… Por lo visto dicho compañero sólo escuchaba música de McEnroe… ¿Crees que acertó? ¿Qué disco le regalarías tú a un fan de tu música que ya tiene todo lo que se puede tener de McEnroe?

Pues el Lioness de Songs:Ohia que es el que estoy escuchando mientras contesto a esta entrevista por ejemplo. Creo que el de Damien Jurado es una buena elección también. O el de rarezas de McEnroe que sale el próximo 7 de Diciembre y que es imposible que aún lo tenga, jajajajaaj.

Enhorabuena por el discazo. Gracias por la entrevista y mucha suerte. 

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The New Raemon & McEnroe - Lluvia y Truenos (2016, Subterfuge)
4.2Nota Final

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