Sueño húmedo el que se cumple hoy en la redacción de Más Truenos con la comparecencia de Jaime Gonzalo (Bilbao, 1957), pluma afilada como pocas y referente del periodismo musical bien hecho (cofundador y ex-director de Ruta 66). Hemos sacado a paseo nuestro mejor látigo y propinado con él un par de azotes que sacudieran del letargo a nuestro querido colaborador y amigo Antonio Groovieland Jimeno, profundo conocedor del universo rutero y, por ende, de las maneras gonzalianas. Este es el honroso resultado de tan ansiado diálogo.

* ¿Eran los primeros Rockdelux tan malos como para salir corriendo y fundar una nueva revista o hubo algo más? Sea honesto y dígame qué piensa realmente de Santi Carrillo y su Rockdelux.

Yo no diría malos, sino divergentes de la línea editorial en la que a mí me interesaba perseverar en aquellos momentos. Pero sí, hubo algo más, una fea maniobra de la empresa —de la que entonces no formaban parte todavía ni Santi Carrillo ni Juan Cervera— que acabó en magistratura. Se ha contado mil veces. Querían librarse de mí, ya que obstaculizaba sus planes, y no se les ocurrió nada mejor que dejar de pagarme y someterme a acoso laboral. Actuaron con toda la bajeza de la que fueron capaces: mi último artículo aparecido en aquel Rockdelux, el primero que sobre Sonic Youth se escribía en España, lo publicaron una vez yo ya estaba fuera de la revista…y lo hicieron borrando la firma. De Carrillo no pienso nada en particular. No le conozco lo suficiente como para opinar a nivel personal. En lo profesional le respeto. Hemos tenido nuestros más y nuestros menos, piques sin importancia, miserias propias del gremio. Ahora mantenemos una cortés relación laboral. Rockdelux no me parece ni mejor ni peor que cualquier otra revista. Como todas, tiene sus virtudes y sus defectos. El problema, salvo excepciones, no son las revistas, sino la música y los músicos de los que tienen que tratar.

* Uno comienza queriendo convertirse en el nuevo Lester Bangs y acaba escribiendo en el suplemento de El Mundo y firmando críticas en el RockdeLux, ¿cuánto de cabrona es la vida del crítico de rock? Sáqueme de dudas, ¿es rock o rockandroll?

Nunca he querido convertirme en el nuevo Lester Bangs ni en el nuevo nadie, tengo mi propia personalidad de la que ocuparme, y, créame, no es ésta nada fácil de manejar. Uno acaba en El Mundo, en Rockdelux, en Popular y en donde haga falta si pretende hacer de esto su medio de vida. A la gente le gusta atribuir ideologías a las revistas musicales, pero la única que conocen es la de conseguir el máximo de publicidad posible. No tengo prejuicios en ese sentido, ni puedo permitírmelos ahora mismo. Además, publicar en El Mundo o Rockdelux puede ser tan digno o indigno como hacerlo en Le Monde Diplomatique o en Mojo, todo dependerá de lo escrito. Lo relevante es ser uno mismo se escriba donde se escriba. La vida del crítico no es más cabrona que la vida en general. En todas partes se encuentra uno con indeseables y problemas. Ni rock, ni rocanrol: tango o milonga, a lo sumo.

* Dígame, ¿qué es lo peor y lo mejor –si es que lo tiene- de su profesión? Usted tiene fama de arisco, ¿tiene más enemigos que amigos en el negocio? ¿Cómo se lleva, actualmente, con Ignacio Juliá?

No creo que la de crítico sea diferente en esto a otras profesiones. Nada sale gratis, siempre hay precios a pagar. No sabría decirle. Hay mucho de malo, tanto como de bueno. Dejémoslo en que lo peor sea lo mansamente que se ha dejado devaluar y trivializar el oficio. En cuanto a lo mejor, en mi caso, que hasta ahora me ha permitido vivir a mi aire, dentro de lo que cabe. ¿Arisco? Supongo que eso se debe a que nunca he querido pertenecer a ninguna capilla, ni siquiera la rutera, y también a que me siento incómodo en el ambiente del negocio musical. Siempre he ido por libre y me he negado a entrar en el juego de amiguismos del que muchos suelen servirse para medrar. En el negocio, y en la vida, tengo muy pocos amigos, y ninguno surgido del amiguismo. Enemigos supongo que los tendré, aunque deberíamos especificar que es la enemistad. No es algo que me preocupe. Su guerra es unilateral. Hace mucho que decidí no llevarme con Juliá.

* ¿Es la religión el opio del pueblo? Leyéndole uno diría que sí. ¿Por qué su columna de opinión en el Ruta se llama Voy a correrme en tu boca? ¿Es el sexo consustancial al rockandroll al igual que las drogas?

La religión es un cáncer, no descubro nada. Mi columna se llamaba como usted dice, porque hace ya un par de meses que pasó a mejor vida. Era la frase con la que Kim Fowley intentaba ligarse a adolescentes. Más directo imposible. El sexo y las drogas son consustanciales a las personas. Unas lo admiten y otras no. Y no se engañe, en el rocanrol, como en la ópera, solo mojan los más guapos y los que más rostro le echan.

* Creo recordar que usted ha escrito que Fun House es el disco más intenso de toda la historia del rockandroll. Si es así, ¿cuál es el segundo? ¿Hay discos de grupos españoles que puedan comparársele o al menos acercársele? ¿Qué se siente al escribir un libro sobre tu grupo favorito o uno de tus grupos favoritos?

Funhouse fue eso, el disco más intenso bla bla bla, cuando lo descubrí. Es un recuerdo que conservo muy nítido y que me ha acompañado desde entonces, pero ahora mismo podría citarle otros ejemplos, entre ellos Raw Power, una obra superior a Funhouse en muchos sentidos, como sabría luego. Ni en España ni en ninguna otra parte ha habido nada parecido a los Stooges de 1969-74. Ni siquiera los que ahora se hacen pasar por Stooges. Del libro, ya me disculpará, me aburre hablar. No sentí nada especial, sólo me guió el prurito de hacerlo lo mejor posible. Una vez concluido, como todos los libros, dejó un vacío similar al de esa mujer, hombre si lo prefiere, a quien ya no te vas a follar más.

* ¿Le gusta la Ruta actual? ¿Cree, como tantos fieles seguidores, que el color la desnaturalizó y la vulgarizó? ¿Fue una concesión al mercado o ya se cansaron de ver la vida en blanco y negro? ¿Qué ha aportado la versión on line de la misma?

No estoy muy atento a la prensa musical, ni siquiera la internacional. En Ruta, y en otras revistas, solo leo aquello que pueda interesarme, que suele ser muy poco. Me da la sensación de que el de la crítica rock, y me incluyo en el lote, es un lenguaje agotado, como la música que supuestamente analiza. Pero el problema de base, insisto, es a mi parecer lo poco o nada inspiradora que resulta la música actual, y la reticencia generalizada a aceptarlo. A mi el color no me supuso ningún trauma, hay concesiones a la lógica mercadotécnica mucho peores. No frecuento la versión on line, nada puedo decirle al respecto.

* ¿El rockandroll está muerto? Si es así, ¿cuánto tiempo lleva insepulto? ¿Sigue la actualidad rockandrollera o no le interesa lo más mínimo? ¿Es verdad que cuando uno se va haciendo viejo va dejando la música para centrarse en otras artes? ¿Es por tanto el rockandroll una música para jóvenes?

El rock está tan muerto como las religiones, solo vive a través de sus fieles, de la mera y pura creencia en su existencia, de las elucubraciones que de él desarrollamos. Es materia inerte que, como un músculo de cadáver reaccionando a una descarga eléctrica, cobra movimiento, que no vida, en cada relevo generacional, aunque no puedo decirle hasta cuándo. Tarde o temprano el rock acabará tan vetusto como la polca. Yo diría que el sepelio se consumó en los 80, pero los hay que van mucho más atrás. Va a gustos. Ya he dicho antes que no sigo especialmente la actualidad, no me motiva. Tendríamos que determinar no obstante el concepto de actualidad, una ilusión como otra cualquiera. Hay mucha música del pasado que sigue siendo actual. Naturalmente mis intereses han ido creciendo con los años, pero sigo dedicándole mucho tiempo a la música. El necesario, que conste. Tengo otras cosas que hacer y siempre he aborrecido la militancia unidisciplinar. El rock es actualmente para todas las edades y en cada edad puede significar una cosa diferente. Se supone que la adolescencia es el momento más receptivo a sus encantos, pero también se puede disfrutar en la edad adulta, e imagino que hasta en la senectud. El problema es la poca dignidad con que crecen los “rockeros”, su incapacidad para trascender los tópicos, la casposidad que desprenden. Y luego está la escasez de artistas que hayan sabido adaptarse a la madurez. A mi cada vez que los Rolling Stones sacan a pasear la momia me da dentera.

* Ruta 66 está subvencionada. ¿Qué opinión le merecen las subvenciones? ¿Puede una revista como Ruta subsistir sin ellas?

Lo de la subvención ha sido reciente, y ha llevado mucho tiempo obtenerla. Particularmente soy enemigo de las subvenciones y siempre me opuse a mendigarlas. La que usted se refiere se gestionó una vez yo había dejado de dirigir la revista. Durante más de veinte años Ruta subsistió sin ayuda de nadie, de modo que además de deseable, prescindir de subvenciones también es posible. De todas maneras no debería preocuparnos este asunto. En breve las subvenciones, al menos para publicaciones como Ruta, habrán desaparecido.

* ¿En qué medida Poder Freak está influenciado por Rastros de Carmín y El asalto a la cultura? ¿Comparte la afirmación de que la cultura será burguesa o no será? ¿Qué se puede esperar de las llamadas clases populares?

En ninguna. Había leido previamente ambos libros, claro está, pero solo tuve en cuenta mi propio guión, que estaba en mi cabeza antes de desarrollar Poder Freak y perseguía una óptica y unas conclusiones personales. De lo contrario, ¿donde estaría la gracia? La cultura será de todo aquel que llegue a los medios de acceso al conocimiento, o sea la educación, y hoy en día uno puede autoeducarse, si así lo desea, sin necesidad de pasar por el mercado académico burgués. De las llamadas clases populares, me temo, solo se puede esperar lo peor. No merecen otra cosa que lo que están recibiendo. Le remito a las palabras de Palomares, uno de los fundadores de la Far Away Farm: “Conozco a los burgueses, pero también conozco a los obreros, y no espero nada ni de los unos ni de los otros. La liberación del obrero, si es en el año de gracia 3000, para mí carece de sentido. Desde que he tenido ocasión de conocer a los obreros y muchos de los que se llaman camaradas, he adquirido un respeto especial por los monos de la selva virgen”.

* Le he leído más de una vez que hace tiempo que no vota, pero ¿cómo pueden cambiar las cosas si gente como usted se abstiene de votar? ¿Qué piensa de movimientos como el 15M? ¿Dichos movimientos son reaccionarios o libertarios?

No he votado nunca. Las cosas no se cambian con votos, la historia se ha hartado de demostrárnoslo. Votar es participar en la estrategía del sistema dominante, depositando tu confianza en manos de un parásito que luego no va a cumplir nada de lo prometido con tal de poder seguir viviendo a tu costa. Las cosas nunca han cambiado ni cambiarán, son un estado permanente. Del 15M pienso que son unos ingenuos, colaboracionistas, involuntarios o no, de la escenografía social que coreografía el poder. Las protestas no sirven para nada. Solo cuentan los hechos.

* Tiene que elegir, no puede jugar al escapismo. Elija: ¿capitalismo o socialismo?

Cualquiera de los dos serviría, con tal de que sus gestores fueran personas decentes —si es que alguna queda— y el pueblo menos estúpido.

* Defina en pocas palabras el concepto situacionismo ¿Vivimos en una sociedad que es puro espectáculo? ¿Quién era en realidad Guy Debord?

El situacionismo es un pensamiento crítico, un sub-marxismo que predijo con científica lucidez el rumbo que tomaría el capitalismo en la segunda mitad del siglo veinte y los efectos que eso tendría sobre el individuo. Siempre hemos vivido en una sociedad de apariencias y proyecciones que se toma muchas molestias para encubrir la verdad o las verdades, pero sin duda la sociedad del espectáculo que dilucidó Debord se encuentra hoy en su apogeo. Y me temo que no ha hecho mas que empezar. Todavía no sé quién soy yo en realidad, no pretenda que le diga como fue Debord.

* A ver, cinco discos que recomiende a sus nietos y que no sean Fun House y Tago Mago. Y otros cinco que no recomendaría ni a sus peores enemigos.

Nunca hago recomendaciones. Solo puedo sugerir que cada uno se busque y se encuentre a si mismo y a sus gustos. El instinto resulta muy útil.

* Y si le digo que para mí el Ruta y los artículos que usted ha firmado han significado tanto como los libros de Revel y los discos de los Flamin’ Groovies, ¿qué me responde? ¿Sigue opinando que los Groovies son la mejor de todas las mejores bandas de rockandroll?

Pues muy agradecido, oiga. Precisamente hace poco me repasé al completo toda la etapa Chris Wilson de los Groovies. Sí, en muchos aspectos siguen siendo lo que dije que eran.

* Gracias. Ha sido un placer.

El placer ha sido mío.

Entrevista realizada por Antonio Groovieland Jimeno.
Ilustración por Barce.

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