La Revista BORONÍA vuelve con un número, el último, titulado «Te lo juro por la crisis» (http://www.mymajorcompany.es/projects/boronia) dedicado tal y como se desprende de su denominación a esa alargada sombra instalada desde hace más de un lustro sobre nuestras cabezas. Antes de poder hojear la exquisita edición habrá que salvar el doloroso trámite financiero. Para sufragar el nuevo alumbramiento sus encargados han optado por el micro mecenazgo. Injusta paradoja para este ambicioso empeño tener que ir con el dinero por delante pero los tiempos mandan. Contactamos con Gabriel Núñez Hervás, editor de esta deliciosa e IMPRESCINDIBLE publicación.

El próximo número identifica a gran parte de los culpables de la llamada crisis pero, ¿acaso no son la pasividad e inacción de la sociedad cómplices de algún modo de todo lo que nos está ocurriendo? Observando las realidades actuales en Ucrania y Venezuela, ¿se imagina usted una España levantada así ante tal represión?

Lamentablente no, no me imagino tal cosa, pero nada me daría mayor aliento y esperanza que una reacción valiente por parte de la sociedad española (es decir: por cada uno de nosotros). No entiendo cómo no se ha articulado, por ejemplo, una insumisión fiscal general ante la política de amnistía fiscal con los grandes defraudadores o los privilegios de la Iglesia y las SICAV . Y por supuesto celebro acciones concretas y directas como la de la PAH, los vecinos de Gamonal o los criminalizados escraches. Dicho esto, este número parte de la obra de Cristóbal Ruiz, y él centra el foco donde lo centra, y me parece muy bien centrado. En un primer momento pensamos en complementar su punto de vista encargando textos que analizaran la responsabilidad de los que menos sufren los dardos de Cristóbal Ruiz: los de antes, los de fuera y el propio pueblo. Al final, por las características de Boronía, y también por cierto cansancio de teorización pasiva sobre la crisis, decidimos recurrir a un enfoque habitual de la revista: la interpretación artística del asunto. Creo que un verso de Ajo, una foto de García Alix o un graffiti de Suso33 pueden resultar más inmediatos y sugerentes.

«Te lo juro por la crisis» se prevé todo un cóctel molotov, una explosión creativa altavoz de la frustración y malestar generalizados. Aún entendiendo las dificultades propias de financiar hoy día una edición en papel tan fina y bien hecha como acostumbran, ¿no cree que el hecho de anunciar el próximo número de Boronía como el último número puede entenderse como la asunción de cierta derrota?, ¿debemos creer que será el último número?, ¿qué intención hay detrás de su publicación?

Posiblemente el último número de Boronía debió ser el segundo «Libro de Morente«, ya que nos llevó a la ruina y nos metió en una promoción desesperada y llena de frustración y momentos amargos. Pero nos resistimos a aceptar esa derrota y, a la vez, queríamos morir, si no «matando», sí al menos molestando. Por otra parte, conozco a Cristóbal Ruiz desde hace muchos años, y siempre pensé que su fabuloso trabajo tenía que quedar recogido en Boronía. Y sí, debemos creer (y yo soy el primero que debe creérselo) que este es el último número, lo que no implica que Boronía no vuelva a hacer más cosas. Mi intención es dejarla de momento en la web, donde podremos ir revisando muchas de las cosas que hicimos e informar de las cosas que nos importan. Necesito desconectar tras estos cinco años tan intensos, y quiero encontrar tiempo para dedicarme a un nuevo proyecto de Borja Casani: El Estado Mental, una revista que me motiva e ilusiona ahora mismo más que ninguna otra cosa. Pero me conozco y sé que no tardaré en inventarme algo vinculado con Boronía: un libro, una serie de conciertos, una fiesta…

Aunque la filosofía Boronía lleva implícito un posicionamiento, ¿en qué momento su visión cultural y creativa decide cargar sus armas apuntando hacia la clase política en lugar de trabajar en un monográfico de, por ejemplo, gastronomía?, ¿Háblenos algo más de Cristóbal Ruiz y los demás artistas que colaboran en «Te lo juro…«?

La decisión de publicar «Te lo juro por la crisis» es de hace ya dos años. Durante este tiempo hemos aplazado, retomado y adaptado muchas veces el proyecto y también hemos considerado y descartado otros, entre ellos, precisamente, uno sobre Gastronomía, muy especial, que preparábamos con Kisko García y que no fue posible por irresolubles complicaciones técnicas. Finalmente, «Te lo juro…» tiene ese enfoque sociopolítico, pero el tratamiento es eminentemente creativo, con más de 30 obras de ilustradores, fotógrafos, poetas, etc. Cristóbal Ruiz es un artista brutal que tiene decenas de libros escritos y solo uno publicado (El Loco Wonder, Espasa 2000) y que lleva siete u ocho años diseccionando diariamente la realidad en: http://lowon.blogspot.com. De ese material hemos seleccionado una galería de retratos literarios y en imágenes (por cierto, que pinta tan bien que mucha gente cree que sus obras son fotografías retocadas, y nada de eso), pero en su blog hay muchas más cosas, como una serie fantástica sobre su barrio (Lavapiés). Junto a su obra queríamos añadir dos o tres visiones de la crisis y, como suele suceder en Boronía, según fuimos contando la historia se fue sumando gente que quería participar en el proyecto. Como también es costumbre, hay nombres muy conocidos (Alberto García Alix, Leopoldo María Panero, Toni Garrido…) y obras de artistas emergentes, y también hay colaboradores habituales (Tete Álvarez, Ana Castro, Bruno Galindo…) y muchas firmas nuevas en la revista, con una clara apertura internacional (Liniers, Stephanie Scholz, Claire Falkenberg…) que ya iniciamos en el segundo Libro de Morente, en el que participaron Hans Ulrich Obrist, Holton Rower Calder o Lee Ranaldo.

«Rajoy siempre está pensando» por Cristóbal Ruiz

¿Qué motivó el nacimiento de Boronía en la primera época y porqué volvió 20 años después?¿Qué añora de los primeros pasos y qué diferencia al Boronía actual de aquél?

Me siento muy pesado recordando todo eso. Me fui a Madrid en el 85, y mi amigo Pablo Gallego vino uno o dos años después. Queríamos contar en Córdoba lo que descubríamos en Madrid, y contar en Madrid lo que hacían nuestros amigos de Córdoba. No teníamos conocimiento ni vergüenza, pero contactamos con Luis, hermano de Pablo, con Esther Casado, con Aurora Gámez y con su novio, Rafa Hueso, que tenía un Mac, y sableamos a todos los dueños de bares y tiendas de Córdoba. Volvimos para examinarnos, para emborracharnos primero, claro, y para comprobar qué habíamos aprendido en dos décadas. Añoro la juventud, y todo lo que conlleva: la inocencia y las ganas, acabar el número dos bailando con Luis Gallego el «Sign ‘o’ The Times«, de Prince, los viajes de madrugada en un R5 abollado, los nervios al acercarnos a la gente que admirábamos, la soberbia y la mala leche, la curiosidad insaciable.

Usted que conoció de cerca la humanidad de Morente, ¿qué rasgo destaca de su personalidad que tal vez no hayamos advertido aún?

Era muy generoso. Era increíblemente generoso. Y tenía mucho compás, tanto compás tenía que tenía su propio compás, y eso le fastidiaba a mucho flamencólico.

¿Qué opinión le merecen las aproximaciones al flamenco en general y al propio Morente en particular surgidas desde granada por Los Planetas, Arias y sus distintas reencarnaciones? ¿Percibe cierto oportunismo en esa tendencia «andalucista» que se desprende de bandas de pop andaluzas (los propios Planetas, Chinarro, Solynieve, Pony Bravo) o aprecia en ellas algo sugestivo, natural y verdadero?

No aprecio nada impostado. No veo postureo. J lo ha explicado muy bien, muchas veces. Morente dio todas las claves para que este ejercicio no fuese una bufonada. Y sus discípulos lo saben y lo respiran. Soy incondicional de Los Evangelistas. Su apuesta me parece un ejercicio de valentía y de respeto inmenso. El primer día que Antonio Arias se puso a cantar «Yo, poeta decadente«, en La Corredera, entendí que era su heredero natural. Más flaco, pero de la misma pasta.

¿Además de un clásico de John Ford, quién era El Hombre Tranquilo y qué queda de él?

El Hombre Tranquilo (así se bautizó su breve pero intenso periplo discográfico -ndr-) iba a llamarse Tambor de Arena, por lo imposible, por lo inmaterializable. Había nombres más apropiados para mi ignorancia empresarial, pero irrespetuosos con los artistas: me propusieron «Cáritas Records» o, aún peor, «Ayuda al Tercer Músico«. Queda un trabajo inmenso, y unos resultados desastrosos. Quedan cinco discos que no puedo dejar de escuchar. Y quedan las fascinantes canciones de «On The Radio«, de Tarik, y esa espantosa portada que diseñamos (una mala tarde la tiene cualquiera) el artista y los productores.

Como en Más Truenos lo que nos pirra es principalmente la música, estamos obligados a formular un par de cuestiones: ¿Cuáles son sus 5 obras favoritas, géneros aparte, facturadas en nuestro país?, ¿Qué nombres acaparan su atención aquí y ahora?

Hasta hace pocos años, no tuve mayor pasión que la de hacer listas. Un día, sin más, desapareció. Ni siquiera intervengo en las listas de Rockdelux, tal vez por no sentirme cómplice de sus (s)elecciones. Para mí, no hay disco más importante que «Omega«, evidentemente. En Córdoba conozco tres aprendices de genio: Tarik, del que ya hemos hablado, y del que seleccionaría sus cincuenta canciones editadas y las más de cien que tengo en maqueta, Fernando Vacas, del que me gusta todo lo que toca, y el gran Juan Antonio Canta; también tengo una debilidad insana por el primer álbum de Limousine. De mis años mozos rescato a Radio FuturaLa canción de Juan Perro» o mejor: «De un país en llamas«) y el emocionante legado de Golpes Bajos. Y aunque ya van más de cinco también incluiría «My Devotion«, de Malcolm Scarpa.

¿Algo que añadir?

Que muchas gracias por prestar esta atención a Boronía y que, por favor, pongáis muy visible el enlace de nuestra campaña de crowdfunding:

http://www.mymajorcompany.es/projects/boronia

Nada más por nuestra parte, Gabriel. Muchísimas gracias y mucha suerte con la edición.

«Gabriel acorralado por la promoción del próximo Boronía» (foto: Cordópolis.es)

Web + tienda de Boronía

Texto e ilustración de Gabriel por Barce.
Fotografía: Cordópolis.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error: Content is protected !!