Este singular proyecto tiene su germen en Benalúa de Guadix (Granada), donde Antonio “El Oso” Travé e Isaac “Sonri” Fernández venían repartiendo mambo desde inicios de siglo en forma de versiones de bluesmen como Leadbelly, Casey Bill Weldon o Big Bill Broonzy. En un momento dado adaptaron al castellano un texto del jefe indio Noah Selt y se abrió la veda: el folk, el blues rural, las roots e incluso el gypsy jazz tienen sitio en su métrica para los mejores y más naturales textos en castellano que servidor haya escuchado en años. Sólo se me ocurre un precedente y es electrificado, el “Ferpectamente” de los primeros Enemigos.

 Desfilan por sus letras personajes de toda índole: perdedores, borrachos, habituales del bar Vagomundo, el polaco, Johnny Cash, Bud Spencer, un rey capaz de llorar viendo Dumbo, Clint Eastwood, Canned Heat y un largo etcétera. No ofrecen nada particularmente novedoso, rocanroles, blues, country, acordes de toda la vida, sonoridades añejas y ajenas que hacen suyas, eso sí, con un desparpajo propio del que conoce a la perfección la materia y la reproduce con fidelidad y pasión.

El disco es capaz de levantar el ánimo al más deprimido de los mortales, refrescando el mercurio con anís o bloodymary y convirtiendo este infierno estival en un akelarre que no deja ni rastro de resaca. Al contrario, deja al oyente con ganas de seguir “privando”. En su discurso abogan por el cachondeo y el carpe diem, la sostenibilidad, la amistad carbona (y verdadera) del que te dice lo que no quieres oír pero debes escuchar, la de la mala follá y el respeto. En definitiva, una sucesión de fábulas sureñas que son celebraciones de la vida musicadas por talentos incontestables, puestos siempre al servicio último de la canción.

Puede parecer liviano por su carácter festivo y sus maneras desprejuiciadas, pero basta echar un vistazo al elenco de músicos que acompañan al dúo (ahora convertido en quinteto) para comprobar que la cosa va muy en serio: Antonio Pelomono, Daniel Díaz, Molina Gonzalez, Alfreedom, José “Malcamino” Cabrera, Mati Balboa, Mikowlaj Kownacki, José Bonilla, Pedro de Dios o el “padre” del blues en Granada, el mítico Joaquín Sánchez. Toda una caravana de fenómenos conforma este sugestivo artefacto que no es sino una recopilación de sus dos primeras grabaciones, disponibles hasta ahora en su página de bandcamp.

Válvula de escape más que necesaria en una tierra dominada tradicionalmente por el indie y el pop-rock, esta Granada (capital y provincia) desconocida por el gran público subsiste a la sombra de aquella y debiera ya salir a la luz por méritos propios.

 

Texto por Zorro
Dibujo por Mikowlaj Kownacki

*Originalmente publicado en Rock I+D

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