En Más Truenos nos gusta estar al día en lo que se refiere a materia musical fresca, nos gustan los discos naturales, del tiempo, y seleccionamos minuciosamente nuestras prescripciones para no dejar receta sin sello de calidad. Pero a veces sucede que un disco pasa de puntillas por nuestros receptores y cae en el olvido como piedra en pozo. No podía permitirme que tal fuera el caso de Cabrini Green, última referencia de los asturianos Edwin Moses, editada el pasado otoño.

Cualquiera que conozca mínimamente a Edwin Moses (no confundir con el atleta afroamericano) coincidirá conmigo en lo injusta que es la escena indie patria. Decenas de bandas de estudiada y/o descuidada pose y escasos recursos, efectistas y efectivos, copan las páginas de las cuatro revistas y son llamados a encabezar festivales veraniegos. Bandas con ideas en tendencia que tocan muy mal o bandas horribles que tocan su basura con extrema perfección. Entre ellas se reparten el 80 % del pastel. 4 grupos pseudo-alternativos y 200 copias de X made in S-pain.

Sucede que uno puede cuestionarse seriamente si entre tanta ropa, tanto bigote, tantas referencias y tanta tontería queda hueco para amar la música. Recuerdo un tiempo en que eso era lo único importante, pero claro, como decían Jubilee en una de sus coplas, «you ain’t that cool when you follow the rules… Jubilee, Limousine o estos Edwin Moses son tres buenos ejemplos de lo que digo: amor y pasión por la música, la más absoluta y pura devoción por lo que uno hace, y un puñado de canciones que superan en calidad no solo a la mayoría de las nacionales, sino también a la mitad de eunucos foráneos que entran en nuestra epidérmica y cateta piel de toro alabados como dioses por toda la intelligentsia nacional.

Escuchen ahora este Cabrini Green, después del aperitivo, al atardecer o en plena madrugada y estarán conmigo, quizás en un futuro lejano alguien redescubra la maravillosa música de esta hermandad soul como lo que es, una inmaculada concentración de talento y exquisita musicalidad.

La labor de Pedro Vigil (ex-Penelope Trip), Pablo Errea (Australian Blonde) y compañía nunca se ha visto afectada por unas anecdóticas (por escasas) muestras de afecto desde la prensa, ellos han continuado investigando en la música del Edwin Moses del Soul, un alter-ego construido a medida, un combo entre Marvin Gaye, Muhammad Ali, The BeatlesTerry Callier. Si The African Gospel Years, su anterior trabajo, era un viaje interior que suponía la conversión al islam de Edwin, ahora Jamal Nafsum, este Cabrini Green es un abrazo a la vida más mundana y occidental, un homenaje a la violenta barriada de Chicago de mismo nombre donde creció el personaje, una celebración de todo lo vivido, con el mismo olfato pop y un ligero acento funk que huele a primeros 70 en cada sonido y en cada silencio. Irresistibles arreglos de cuerda, guitarras cristalinas, voces angelicales, teclados vaporosos y ni un pero a estas 11 canciones que confirman que lo suyo no es producto de revivales ni galerías. Por contra, esto es un trabajo de artesanos que hacen que parezca fácil, conviertiendo cada canción en una masterpieza extraída de otro tiempo, tiempo en el que la perfección tenía alma y estaba tocada por un halo espiritual que bendecía cada uno de sus pasos. Lástima que Edwin Moses hayan transmutado en banda maldita, desaparecida ya entre la neblina, dejando atrás un cancionero que no merecería precipitarse en el olvido.

Mis favoritas: «Edna», «Sunshine of your smile», «Edwin the loner», «Lonesome Rain» y «Keep on fire».

Aquí, Edwin Moses en «The Fake Sessions»


Texto e ilustración por Zorro de la dehesa

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