No podemos dejar pasar este 2012 tan cojonudo musicalmente hablando sin mentar el último disco del maestro Dr. John, Locked Down, publicado en abril y por tanto anterior al nacimiento de esta vuestra web. El músico de New Orleans es uno de esos mitos vivientes que parecen perdurar incólumes habitando en una existencia paralela, un limbo donde no existen el presente ni el futuro, sin ninguna cuenta que rendir ni mucho que esperar de la vida a parte de seguir pisando regularmente los escenarios de medio planeta, acompañado de su inseparable piano.

Sobrevive revisionando épocas mejores, colaborando con su banda de directo The Lower 911, con quienes editó Tribal hace sólo un par de años, o participando en todo tipo de jams, fiestas y homenajes benéficos (conocidas son las aportaciones que hizo a su ciudad por la catástrofe del Katrina, incluido el álbum City That Care Forgot, con colaboraciones de Clapton, Willie Nelson y Ani Di Franco, o Sippiana Hericane, curiosamente grabado en NY). Por mucho que lo intente, poco puede hacer el Doctor, nacido Mac Rebennack, para evitarlo: siempre será recordado por la archiconocida «Such a Night» del marciano In the Right Place (1972). Injusto o no la canción es inmortal, aunque yo prefiero la tradición espontánea de su disco Dr. John’s Gumbo (1973) o el irrepetible debut Gris Gris (1968).

Poco podía hacer… al menos hasta ahora, pues resulta que este 2012 como digo viene un tal Dan Auerbach, alumno aventajado de la nueva generación Blues-rock, líder de los masivos The Black Keys y destacado productor, que se encarga de quitarle el polvo, o mejor dicho, ensuciar y untar de grasa al demasiado pulcro sonido del pianista, escorado hacia la autocomplacencia del jazz moderno en sus últimas entregas.

Se trata de una estrategia inteligente puesto que la edición de este Locked Down le abre al Dr. John camino hacia un nuevo público que quizás no hubiera oído hablar jamás de él de no ser por la presencia del Tecla Negra de Ohio. La maniobra afortunadamente no viene orquestada por ninguna mano negra de la industria sino que es fruto de la admiración mutua que se profesan estos dos perlas con talento y alma. El reconocimiento para el septuagenario en cualquier caso es más que merecido, parece ser que más de 3 décadas después vuelve a ser cool y hasta tiene hueco en la maravillosa serie de HBO Treme, quién se lo iba a decir.

A mí estas circunstancias me importan bien poco porque aquí lo que manda es la música, y en este disco, para nuestro placer y fortuna está más que viva. La producción y el acompañamiento instrumental rejuvenecen al músico de Louisiana, que suena humeante, orgánico y pantanoso como no se le recordaba.

Teaser Locked Down

Funk espacial, afrobeat, guiños al pop etíope, gospel y sobretodo blues en esencia es lo que encontramos en su interior, el piano pasa a un segundo plano en favor de rhodes, wurtlizersfarfisas y todo tipo de teclados analógicos, ritmos sinuosos, el omnipresente bajo del impresionante Nick Movshon (Charles Bradley, The Impressions, The Black Keys) y ecos sugerentes al sonido New Orleans (el más reconocible en la preciosa «Big Shot«), nunca meramente reinterpretados, sino actualizados con ese nuevo espíritu y espacio que tiene y reclama la ciudad. El sello del señor Auerbach queda patente en  la soulera, espectacular, «Getaway«, en la que además interpreta uno de sus espectaculares solos de guitarra. La pieza exótica tipo del Doctor viene con «Eleggua«, en la cual es difícil no acordarse del buen Captain Beefheart.

Todo esto y mucho más es lo que suena en un Locked Down fresco, sudoroso, moderno y respetuoso con el ayer, no podía ser de otra forma teniendo en cuenta los músicos involucrados y el origen de alguien tan especial como el Dr. John, el cual está de enhorabuena porque con este disco ha recuperado el Mojo. Esa cosa tan necesaria e intangible que la mayoría de músicos pierden con la madurez y que sólo a un puñado de ellos les guía y hace arriesgar cuando saben que la partida la tienen tan perdida como ganada, porque el peligro no reside tanto en el resultado como en quedarse sin jugar. Quedarse sin diversión al fin y al cabo.

Revolution

Texto e ilustración por Zorro

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