Cuando el trío vigués Dixie Town pasó por el PlantaBaja granadino acompañando a Los DelTonos hace unos meses, en Más Truenos pusimos por testigo al mismísimo Howlin’ Wolf de que no les íbamos a perder de vista, entraron por la puerta grande en nuestro radar y no se nos escaparán, así que aquí y ahora estamos para cumplir…

O Furacán supone la cuarta referencia de una banda llamada a seducir a todo aquél que se derrita por las mejores sonoridades setenteras, el rock, blues y la psicodelia más genuinamente americana, con más poso y alma, que además se dejan acariciar por el garage, el country o el funk cuando la ocasión lo requiere formando un cóctel delicioso.

Un power trío absolutamente salvaje que si bien en directo rezuma buen gusto, furia y actitud, en el disco que nos ocupa no se quedan cortos, haciendo honor a tan potente título, provocando un impactante huracán sónico inapelable en el que sabe a gloria perderse. En Más Truenos bien nos gusta una tormenta y cuando las fuentes de las que se alimenta su rabioso poder de destrucción son tan cojonudas como Grand Funk Railroad, Blue Cheer, Johnny Winter, Cream, Rory GallagherTen Years After, el impepinable Hendrix, Don Van Vliet con toda su corte y si encima viene todo ello acompañado de un aporte de personalidad propia e incendiaria energía abrasadora no podemos más que rendirnos, cuadrarnos y aplaudir.

Los vigueses han contado en las labores de producción de O Furacán con nuestro querido Mike Mariconda y de semejante choque de trenes resultan 14 temas que son pura pasión y desenfreno. Rabia eléctrica de la que se te mete por las venas y es capaz de hacerte vibrar, convulsionando tu cuerpo sin compasión y acompañando tu mente a aquellos lugares donde sólo los grandes del rock son capaces de llevarte. Pueden pegarle un orejazo en el bandcamp del grupo, vamos, aquí: Dixie Town Bandcamp.

O Furacán se trata de un discazo estupendo y redondo, como ya anticipaba, tras presenciarlos en directo estábamos convencidos de que sería un trabajo al que prestarle atención pero no hay lugar a fisuras aquí, sólo temazos, trallazos empapados en mucha personalidad, talento y trabajo. Cambios de ritmo fabulosos (“The Pills“), unas guitarras alucinantes que sin duda conocen los caminos y encrucijadas del blues (“A Life, A Lie“; “The Place I Call Home“; “Hill County Breakdown” o  “Troublemaker” por citar un puñado, que ya digo que el disco no tiene desperdicio) y una voz acojonantemente dotada para invocar las más diabólicas de las ensoñaciones, para acompañar las más inflamable de las explosiones guitarreras, para exorcizar las emociones más primarias y necesarias. Mencionar que el bueno de Hendrik Röver mete una pedal-steel en la también excelente “Letter to My Daughter”. Un lujazo poder disfrutar a estas alturas del partido y en estas latitudes de una música cuya alma no desentonaría ni un ápice en los tiempos que la Hendrix Experience ponían Woodstock a sus pies (“Gorilla“).

Sentimiento puro y duro, mucha clase tras cada arrebato de este huracán que sin duda deseamos traiga cola.

Como las palabras no son más que palabras, aquí tienen “Troublemaker“:

Texto por mED Vega 

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