Con el tiempo Dan Auerbach ha ido desprendiéndose de sus pieles de animal blues. Y lo ha hecho conforme iba creciendo su notoriedad y reputación (¿o fue al revés?). Desde Attack & Release, el cantante de The Black Keys ha podido verse implicado en decenas de proyectos de toda índole. En aquella chaladura rap acreditada a Blakroc (The Black Keys + Mos Def+RZA+Billy Danze..), en Yours, Dreamily de The Arcs (su aventura con Leon Michaels, de Truth & Soul Records) y produciendo a artistas como Nikki Lane, Ray LaMontagne, Lana Del Rey, Dr. John o Jessica Lea Mayfield, entre otros.

La canción titular dispara las expectativas trasladándonos a la esquina de Peralta St. con Hollis Street, en Oakland, justo donde se tomó la fotografía de portada del glorioso Willy and the Poor Boys.

Entretanto, Daniel tuvo tiempo para, en 2009, obsequiarnos con el lúcido Keep it Hid, que le sirvió de respiro en solitario, justo en el punto álgido de su banda principal. Este Waiting on a Song bien podría ser la continuación inmediata de aquél. O al menos bien podría retomar su esencia justo en el optimismo de la maravillosa “My Last Mistake”. De hecho, la canción titular dispara las expectativas trasladándonos a la esquina de Peralta St. con Hollis Street, en Oakland, justo donde se tomó la fotografía de portada del glorioso Willy and the Poor Boys.

Dan Auerbach’s eyes wide open.. Ilustración: BARCE.

El disco parece estar empezando otra vez con la magnífica “Malibu Man”, de luminosos arreglos soul. Una gozada con la que nos frotamos las manos. Justo después nos toparemos con “Livin’ in Sin” un rocanrol vacilón cojonudo, pero ya empezamos a intuir que algo ha cambiado. Ni el Dan Auerbach de ahora es el mismo de 2009, ni nosotros somos los de entonces.

Waiting on a Song es un goloso capricho que encantará a los fans de Tim Buckley, Jim Sullivan o Sixto Rodriguez, a la sazón singer-songwriters con solera, a los que poco tiene que envidiar el genio del menudo Auerbach.

Las anodinas “Shine on me” (ni su divertido clip la salva), “Stand by My Girl” y “King of a One Horse Town” apenas dejarán rastro en la memoria del oyente, dado el tufo a déjà vu que desprenden, desaprovechando así una magnifica oportunidad para compactar la alineación.

Shine On Me 

El disco, no obstante, adquiere de nuevo relevancia con “Never in My Wildest Dreams”, una genial balada con la que recuperar la fe en el ser humano. Bonita a más no poder. Sin lugar a dudas la joya de la corona. Más adelante serán la arquetípica “Undertow”, delicioso bombón soul decorado con cuerdas made in Superfly, y el funkie negroide de “Cherrybomb” las que pongan nuestras caderas en marcha.

Entre el folk y el soul, este Waiting on a Song es un goloso capricho que encantará a los fans de Tim Buckley, Jim Sullivan o Sixto Rodriguez, a la sazón singer-songwriters con solera, a los que poco tiene que envidiar el genio del menudo Auerbach. No tanto por lo demostrado aquí, como hemos dicho ya, sino más bien por el buen puñado de elepés que le preceden y que el lector ya conocerá debidamente.

King Of A One Horse Town

Dicho esto, comparado con su anterior disco en solitario, este Waiting sale mal parado, difícilmente volveremos a él tanto como lo seguimos haciendo con su predecesor. Eso sí, mal disco no es, ojo, ni siquiera podemos decir que haya perdido el swing. Las 4 o 5 canciones rescatables del paquete pueden salvarte de un mal día, cosa con la que servidor se conforma, aunque eso signifique que nos hayamos vuelto menos exigentes.

Dan Auerbach - Waiting on a Song (2017, Nonesuch Records)
3.5Nota Final

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