A primeros de año aterrizaba en Europa, después de hacerlo el año pasado en los States vía Burguer Records, Soul Power, debut de Curtis Harding. Este chico, originario de Michigan, ya venía enfilando el buen camino, alternando la capa menos superficial del mainstream (haciendo coros desde la retaguardia al vozarrón de Gnarls Barkley, Cee Lo Green, y a los Outkast) y el underground gamberro junto a Cole Alexander de los sinvergüenzas más cool de toda Atlanta (Black Lips) en su proyecto común Night Sun.

Este debut lanza al muchacho como autor valiente y despreocupado que, si bien hace gala de cierta bipolaridad, no renuncia a nada en un firme salto al vacío sin titubeos más allá de géneros. No podemos decir lo mismo del debut de otro soulman de última generación, Liam Bailey que, de prometer muchísimo con un par de singles incontestables, ha pasado a pergeñar un refrito que (Definitely Now, -Sony, 2014- ), de tanto palo de ciego, acaba disolviéndose en el limbo. Por contra, la colección de Harding se beneficia de sus claroscuros a lo Dr. Jekyll y Mr. Hide. Pasa así, sin despeinarse, del classic soul de fino corte y confección, a una desbocada faceta electrificada, entre la Experience de Jimi Hendrix y el garage puro y duro. La travesía discurre por una montaña rusa de emociones y estados de ánimo.

Demuestra Curtis un perfecto manejo y control de su talento obviando los excesos propios del singer ególatra. No sobreactúa en las distancias cortas de las baladas soul, ni siquiera se deja llevar por la afectación cuando la cosa pide que uno se arrime. “Next Time” es un bombazo soul, activado por Harding con pólvora funk desprovista de la más mínima mota de nostalgia y una evidencia sensorial del desparpajo adquirido junto a su mentor Green que se subraya con un solo final de hammond con el que relamerse. Igualmente hará las delicias de los que celebraron el volantazo soul de los Black Keys. Por su parte, la melodramática «Castaway» crece pausada ganando hechuras de prototípico y clásico soul, pero con un regusto amargo y taciturno más propio de nuestro tiempo. La fender jaguar de Harding se encarga de acentuarlo con un decadente fraseo eléctrico del que solo nos evaden los rayos de luz que se cuelan por su pseudo-estribillo.

La cosa se va poniendo caliente cuando irrumpen las cadencias rítmicas de «Keep on shining» (vitamínica bebida energetica) y «Freedom» (de rollo asantanado) y uno no sabe si es la primavera, a la vuelta de la esquina, o es que lo que entra por nuestros poros es una jodida maravilla. En cualquier caso, no hay lugar para la relajación pues, cuando parece que el hombre nos va a deleitar con todo un catálogo de ejercicios de academicismo nos noquea, cual peso pluma, con un doble gancho frenético: “Surf” – anfetamínico chute de rock intravenoso- y  “I dont wanna go home” -garage blacklipsiano- con las que da el portazo a la cara A.

Keep On Shining

La 2ª parte del roscón decae un poco, no obstante la magnética, aunque monótona “Beautiful People”, con ese bajo elástico y voluptuoso, y el tono Blues de “Drive My Car” servirán para confirmar a Harding como la figura más estimulante de la música de corte R&B ahora mismo. Aunque bueno, pensándolo bien… tal vez suene exagerado. Al menos hagan como yo y déjense impregnar por el espíritu hedonista y veraniego de “Heavens on the other side“ y vayan desabrochando el primer botón de la camisa, que el buen tiempo está próximo.

P.D.: Y como el jovenzuelo tiene tipín, los ojeadores de la marca Saint Laurent, lo han fichado como imagen y han lanzado un videoclip para “Next Time” con moza en topless incluído.

Next Time

Texto por Barce.
Ilustración por Zorro.

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