La fábrica a la que da nombre Doug «Cosmo» Clifford, batería de la Creedence Clearwater Revival, quizá sea la más famosa de la historia del rock, por ser el lugar de ensayo del grupo californiano —una nave en Berkeley— que pone título a su quinto elepé, Cosmo’s Factory (1970), probablemente el mejor de su carrera, aunque cualquiera de los seis primeros —tiren un dado y dejen que sea el azar quien elija— podría ser candidato a dicho galardón.

«Ramble Tamble» esconde en sus siete minutos una de esas progresiones instrumentales que la banda de John Fogerty gustaba de incluir en sus trabajos, extraordinaria e inesperada ésta como pocas, pues se aleja mucho en su discurrir del motivo principal del tema hasta que lo recupera en el último tramo. Con el «Before You Acusse Me» de Bo Diddley pasa lo de siempre: el original del maestro se convierte en propio de la Creedence, al no existir versión que tras pasar por su cedazo no salga nueva. «Travelin’ Band» es uno de los emblemas del cuarteto (¿quién no conoce Travelin’ Band?), rock and roll conciso donde los haya inspirado en los de Little Richard. «Ooby Dooby» es una canción escrita por Wade Moore y Dick Penner tan breve como la anterior y mero divertimento que, pese a ello, suena al grupo por los cuatro costados y contiene un trabajo muy estimable de las guitarras de los hermanos Fogerty. Siguen tres composiciones de John: «Lookin’ Out My Back Door», una bellísima pieza de country rock; «Run Through The Jungle», curioso punto de encuentro entre la psicodelia y el blues primitivo; y «Up Around The Bend», ejemplo de rock clásico y pegadizo. «My Baby Left Me», de Arthur Crudup, sufre el mismo proceso de «Before You Acusse Me» para pasar a ser una canción adoptada y criada por la Creedence durante su adaptación y grabación. La inolvidable melodía y las guitarras acústicas de «Who’ll Stop The Rain» nos llevan al lado folk de la banda antes de que el R&B orquestado de Marvin Gaye se transforme en un monstruo de once minutos también titulado «I Heard It Through The Grapevine», swamp rock desmembrado en continuas jams que deja claro no, clarísimo, que la Creedence Clearwater Revival no se casa con nadie, porque nadie suena como ella, y que es uno de los grupos más excepcionales que haya existido. «Long As I Can See The Light», pedazo emocionante de soul, da por finalizada semejante exhibición artística, debida a cuatro músicos precisos y creativos al mismo tiempo, pero, principalmente, a uno de ellos. Compositor, productor, arreglista, cantante, guitarrista y encargado de los saxos, pianos y armónicas que se oyen en el álbum, John Fogerty no es el factótum del combo, pero igual que si lo fuera. Como para quejarse, entonces, porque su perfeccionismo le llevase a preparar día sí, día también los temas que aparecerían en Cosmo’s Factory, aunque bien sabía Doug Clifford que poco se parecía esa fábrica a las que explotaban a la clase trabajadora. No indican lo contrario, al menos, la foto de la portada —¡también diseñada por John!— tomada en el interior de la nave y los cuatro hippies melenudos que desde ella nos miran: cuatro maestros, en realidad, en su momento culminante.

Heard It Through The Grapevine

Rehearsal at Cosmo’s Factory

Texto por Gonzalo Aróstegui Lasarte.

Ilustración por Barce.

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