Mencionar increíbles discos como el Saturday Night (1987) de una banda tan personal y naif como Our Favourite Band (OFB), la belleza inmaculada y dolorosa de Satisfied Mind de los exquisitos Walkabouts y No Deeper Blue de Townes Van Zandt (el último genio maldito), el country soleado de Mavericks (Music for all ocassions).

Estrellitas popies rinden homenaje a sus ídolos: Prefab Sprout (“Faron Young” en Steve Mcqueen), Beasts of Bourbon (“The day Marty Robbins died”, en Axemman’s jazz), The Residents en el LP Stars and Hank Forever, bestias pardas como Royal Trux presentan odas cristalinas como “Junkie Nurse” de su primer LP, Edwyn Collins con “Country Rock” de I’m not following You, los díscolos Ween rinden tributo a la música que les vio crecer (12 Golden Country Greats) y julandrones del pop-art como Talking Heads les dedican parte de sus elepes Litle Creatures y True Stories con película incluida.

No podemos olvidarnos de los 4 mosqueteros que devolvieron el country al primer plano de la actualidad: Steve Earle (Exit-o, I feel alright), Randy Travis (No holding back), Lyle Lovett (I love everybody, Return to Ensenada) y Dwight Yoakam (Guitars, Cadillac, etc), ni señoras de postín que destrozan el arquetipo machista: Patsy Cline, Shawn Colvin (Fac City), Emmylou Harris (At the Ryman), Tammy Winnette, The Judds, la neumática Dolly Parton, Rosanne Cash (King’s record shop), Maria Mckee (Maria Mckee) que por cierto es hermana del cantante de Love, Bryan Mclean, Lisa Germano (Happiness), Marty Stuart, Cherallee Dillon, Loretta Lynn, etc…

Esto podría durar días… y como bien dice mi amigo Carlos, todavía queda Vic Chesnutt, Sparklehorse, Blue Rodeo, Golden Smog, Palace, Uncle Tupelo… Incluso Garth Brooks ¿por qué no?

PAISAJES CAMPESTRES

Hank Williams. 40 Greatest Hits.

El antiguo testamento. El padre del country moderno, convertido en mito, manifiesta sus frustraciones y desdichas en canciones imperecederas: “Jambalaya”, “You win again”, “Why don’t You Love me” y así hasta 40, una detrás de la otra.

The Byrds. Sweetheart of the rodeo.

El nuevo testamento. Los Byrds acompañados de Gram Parsons revolucionan el sonido vaquero realizando la primera obra que puede considerarse como country rock. Versiones de Dylan (“Nothing was delivered”, “You ain’t going nowhere”), Woody Guthrie (“Pretty Boy Floyd”) y Merle Haggard (“Life in prison”) conjugados con excelentes aromas campestres (“Blue Canadian Rockies”, “Hickory wind”) sazonan una obra que es toda una declaración de intenciones (“I am a pilgrim”, “The Christian Life”). Después de este disco la vida de Hillman, Clark, McGuinn ya no sería la misma, ni la de otros muchos.

Gram Parsons. GP/Grievous Angel.

Las dos obras de Parsons en solitario. Acompañado por músicos de postín entre los que cabe destacar James Burton (guitarrista legendario que ha tocado con grandes como Elvis, Jerry Lee, etc.) y por Emmylou Harris, son dos obras intensísimas que todo el mundo (incluso los no aficionados al country) deberían poseer. Imprescindiblemente imprescindible.

Elvis Costello. Almost Blue.

¡Voilá! El rácano McManus vuela a Nashville, se pone en manos de Billy Sherill y despacha una colección de clásicas countrysongs donde se dan la mano el propio Sheryll, Haggard, Don Gibson, Hank Williams tamizadas por su británica personalidad. Especialmente brillante en “Good Years for the Roses”, “How Much I Lied” y “Honey Hush”.

Poco. Rose of Cimarron.

Surgida de los rescoldos de Buffalo Springfield (Ritchie Furay) y emparentados directamente con Eagles (Randy Meisner). Poco fueron uno de los grandes grupos countryrock de los 70’s. Alcanzaron su cima con este espléndido disco. Un disco agradable, alegre, con magníficas voces, perfectas guitarras que suben como el éter, ágiles steel guitars que contagian optimismo desde la primera escucha.

Neil Young. Harvest.

Quizá Comes a Time y Old Ways sean más puristas pero, amigo, Harvest es otra cosa. Solo hay que ver la contraportada del disco para entender muchas cosas. Increíble manifiesto de autenticidad el que demuestra el tío Young con los Stray Gators, además de colaboraciones de David Crosby, Stephens Stills, Graham Nash (¿te recuerdan algo?), James Taylor y Linda Ronstadt. ¿Las canciones? Todas. Pero por encima del resto “Heart of Gold” y “Are You Ready for the Country?“.

Bruce Springsteen. Nebraska.

En todo su esplendor. El boss, que aquí pierde su banda, aúlla cual lobo herido haciendo suyas las perversidades y desgracias de la América profunda. Im-pre-sio-nan-te-men-te a-co-jo-nan-te.

Jason & The Scorchers. Fervor.

No es tan incendiario como su segunda entrega (Lost and Found) pero contiene todos los ingredientes que les hizo referente de la música vaquera demasiado complaciente. Vitamínicas revisiones de Dylan (“Absolutely Sweet Mary”) junto a obuses protopunk (“Help there’s a Fire”, “I can’t Help Myself”, “Hot night in Georgia”) y enternecedoras baladas (“Pray for Me, Mama“) que hacen suponer que los cowboys no viajan a caballo sino a lomos de potentes Harleys.

Texto por Antonio Groovieland Jimeno.
Ilustración por Barce.

El country es el blues de los blancos (Parte I)

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