Veo a Chuck Prophet como a un francotirador, un artesano a la vieja usanza de esta contradictoria tarea que es el rocanrol. Es cierto que tardé en descubrir la carrera en solitario del ex guitarrista de Green on Red más de lo que debería y no fue hasta aquel alegato Chiltoniano (ya desde su portada) titulado Soap and Water (2007) que advertí las maneras del Sr. «Profeta» pilotando su propia carrera. Allí teníamos la socarronería de Lou Reed versión costa oeste, la puntería melódica de Tom Petty y el desparpajo de los Amantes Modernos de Jonathan Richman. Supuso, como imaginaréis, un más que agradable descubrimiento. Dos años más tarde, el rubiales de San Francisco reaparecía con Let Freedom Ring!, otro compendio de Rock’n’roll de gran factura. Desde que arrancaba el sonido cortante de las telecasters en «Sonny Liston Blues» no podías despegar la oreja del equipo, moviendo los pies al compás y tarareando hasta la última estrofa de «Leave the window open«. Un melocotonazo de álbum para el que escribe, y banda sonora original de gran parte de mis desayunos de aquella, todavía próxima, temporada 2009/2010. Ese último año además, recorrería junto a The Spanish Bombs (banda diseñada para la ocasión con Chris Von Sneider y Sergio Vinadé en sus filas) gran parte de la geografía española revisitando enérgicamente el London Calling Clashiano de «pé a pá» con excelentes resultados (alguno de nuestros redactores podrá dar fe de lo que digo).

Este 2012, Chucky y los suyos reaparecen con el maravilloso «Temple Beautiful«. Otra excelente colección Power-Pop que, tras haberse instalado en mi reproductor durante semanas y una vez bajada la euforia inicial, ratifico como la cima creativa de la banda. Tenemos aquí un disco conceptual dedicado a la ciudad de San Francisco en el que el autor da una auténtica lección compositiva, utilizando básicamente una guitarra a cada lado del estéreo, bajo y batería al centro y algún que otro arreglito más. «Castro Halloween» debería hacérsela mirar cualquier aprendiz del género antes de molestarse en colgar de su hombro el instrumento de las seis cuerdas. «Museum of Broken Hearts» es una preciosa lectura del alma rota de la ciudad californiana.  «Willie May is Up at Bat» es un homenaje al dos veces MVP de la liga nacional de beisbol, donde el slide y las guitarras dobladas dictan la senda de una melodía que parece coreada por los mismísimos Heartbreakers. «I Felt Like Jesus» te golpea en mitad de la frente y te despierta del letargo de la cotidianeidad con otra melodía de manual. Y podría seguir. Podría decir que «He came from so far away» esto, que «White Night, Big City» lo otro, pero diré que si no tenemos bastante con su música, saber que es ultrafan de los Flamin’ Groovies y que el propio Roy Loney colabora en la titular «Temple Beautiful» será motivo más que suficiente para venerarlo y reservarle un hueco en nuestra estantería donde colocar este Temple Beautiful una vez abandone el montón de los discos a mano, con la llegada del otoño.

Texto e ilustración por Barce.

Willy May is Up at Bat

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