Noches así son más que necesarias de tanto en cuanto, esenciales incluso para la cordura humana en tiempos como los que vivimos. El Great Googa Mooga!! de la Booga volvió a ser una fiestaca impepinable, incendiaria, bañada en cerveza, rodeado de la peor calaña imaginable y con Los Chicos y Puño Americano repartiendo de lo lindo como sólo ellos saben, ofreciéndonos toneladas de energía, buen rollo, mejores vibraciones, el mayor de los desparrames y los ritmos más envenenaos que se puedan disfrutar.

Los malagueños Puño Americano & His Puñettes abrían la velada supurando sucio rock & roll, punk garage y mucho rockabilly de lo más desenfadado y explosivo. Que se autoproclamen “la peor banda del mundo” no debe conducir a engaños porque para perpetrar un espectáculo tan cojonudo hay que ser muy bueno, muy fino y gozar de un sentido del humor de puta madre. Imposible no divertirse y disfrutar del buen hacer de esta gente, que poseen un gusto exquisito para elegir versiones y la irreverencia justa para imprimirles una cachonda personalidad, porque esto va de mover el culo señores y para ello los Puño son ideales. Atacaron versiones como  “Too Drunk To Fuck” de los Dead Kennedys, “Casting my Spell“, un “Demoler” acompañado de invasión del escenario y por supuesto se rindió tributo y pleitesía a los inevitables Dr. Feelgood. Hubo tanto homenaje a las mujeres “Que Vivan Las Mujeres” como a todos aquellos que sabemos lo que es lidiar con una mujer, digamos, “especial”. Descojonante el speech introductorio a cargo de Dani (voces, tabla de lavar, lanzallamas cucal…) para “Take your medication“. Yo te comprendo Dani, vaya si te comprendo. El sin par Dani estuvo escoltado por las bellas Puñettes, por la flameante guitarra de Mario, el bajo quebrantahuesos de  Pelu y los ritmos desenfrenados de un Juanillo Basura que cumplía años por todo lo alto. Cuentan además con curiosísimas sorpresas como esa fantástica “Helio Shake” en la que Dani se abraza a una bombona de helio y canta de la desternillante manera que te estás imaginando, todo un señor chou que te pondrá a cuatro patas y si no…¡sacarán el lanzallamas!

Lo de Los Chicos es sencillamente escandaloso. Con ellos no hay lugar a la más mínima duda, son siempre apabullantes, un jodido rodillo del mejor rhythm roll, pub-rock o la etiqueta que se le quiera endosar que da lo mismo, lo que está claro es que no hay en todo el pellejo de toro nadie que se les aproxime a la hora de despachar fiesta e infecciosos sonidos como ellos. Además que ya puedes asistir a uno de sus conciertos pensando gilipolleces del palo “a quién más quiero no le importo“, “no debería beber tanto“, “no me van a dar esas prácticas“, “no me llaman de esa entrevista de trabajo donde me humillaron” que ya te quitan ellos la tontería con un hostiazo de buen rollo tremendo y sales de allí nuevo y listo para patear culos como ha de ser, cojones ya. Dieron buena cuenta de uno de nuestros discos favoritos del año que nos dejó, su flamante In The Age of Stupidity. Repasaron temas ya míticos como ese legendario “We Sound Amazing but We Look Like Shit“, que encima sólo es una verdad a medias. Sonar suenan increíbles porque son increíbles, punto no hay discusión…pero qué cojones ¡también lucen de puta madre! Igual los pijospollas de los Strokes tendrán fama de atractivos pero matarían por transmitir las jodidas buenas sensaciones que irradian Los Chicos, por disfrutar y lanzar esas risas de complicidad entre la banda, ese buen rollo innato y contagioso que gastan y qué demonios, saber tocar y componer como ellos. Así que quede claro, ser feliz siempre lucirá mejor que ser un triste y por tanto Los Chicos lucen de puta madre. Qué pollas, por seguir con la odiosa comparación sin sentido, los Strokes no serían capaces de sacarse de la manga una versión de los Hard-Ons sobre la marcha con tantos cojones como hicieron nuestros queridos Chicos el sábado pasado ni soñándolo y eso por no mentar ese “Shake Some Action” de los Flamin’ Groovies directamente colosal.

Una celebración con Los Chicos siempre será un lugar especial, un lugar donde tendremos la oportunidad de gritar a los cuatro vientos que Rajoy es un cabrón, la televisión una puta mierda e incluso recibir consejos de ligoteo del tronchante Rafa Suñén, mencionar que yo también creo que si no le hablas a tu chica de Paul Collins es que no la quieres lo suficiente. Todo un frontman y showman sin parangón. Arropado como nadie gracias las guitarras de los gemelos Urchaga, que suponen una puta máquina de electricidad, atronadoras descargas que se te meten en el buche y te recorren el cuerpo como si de litros de cerveza fresquita fresquita se tratase, poniendo tu cuerpo, mente y alma en la mejor de las disposiciones para saltar, poguear, bailar y abrazarte con los allí presentes y claro para cuadrar el círculo hay que contar con los brutales y bestiales ritmos de Piña y Manu. Fiesta, coño, fiesta. Por cierto y según creo recordar se nos advirtió que era su penúltimo concierto con Los Chicos del bueno de Piña, vayas donde vayas, muchísima suerte.

Por supuesto, no quedó ahí la cosa, un fiestarral de tal magnitud no se puede dejar así como así y el maestro de ceremonias y responsable de tremendo desparrame Matarife se marcó una sesionaca 100% marca de la casa. De lo mejor que podemos encontrar en Granada a los platos sin duda, una delicatessen para todo buen amante del garage, twist, Rhythm Blues, Mambo y demás evocaciones afrodisiacas.

Nadie te monta un jaleo con tanto tino, que sean muchos más y que nosotros los veamos.

Texto y fotos por mED Vega.

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