Recuerdo perfectamente escuchar a Sick Buzos a finales de los 90. Su sonido, aparentemente despreocupado, tenía ese deje lánguido de sinuosas guitarras patentado en NY a finales de los sesenta. Tirando del hilo empiezan a desfilar nombres: Luna, Galaxie 500, los últimos The Feelies, los Modern Lovers, etc. Así hasta llegar a la Velvet Underground post-John Cale. Los sevillanos hicieron suyo ese sonido y entregaron sobre todo un inolvidable mini llamado “Introducción en Blanco y Negro” donde plasmaban de forma brillante su impronta a base de canciones. «Watch Out Meredith» sigue grabada a fuego en mi memoria, ligada poéticamente a una época en la que todo era nuevo para nosotros.

Con el tiempo los componentes de aquella tímida asociación que hoy parece regresar acabarían disgregándose en nuevas aventuras. Los nombres de los hermanos Neria, Javi y Jaime se encuentran hoy en los créditos del aclamado y reciente debut de Miraflores, banda en la que han terminado tras pasos fugaces por, entre otros, Sr. Chinarro y Salieri. De esta última también era titular la baterista Diana Morales, mientras que Daniel Cascales se alistó en Midi Puro y Concha Laverán cambió la bandolera de su bajo por el de una cámara de fotos. De entre todos ellos hablamos ahora del líder Chencho Fernández, que se presenta en solitario (tras poner su voz al supergrupo Las Muñecas de la Calle Feria o a los discos de José Casas entre tantos otros), casi 20 años después de los Buzos, en un debut de pleno derecho, tras una primera intentona hace 8 años con Nuevo Debut, disco que no trascendió más allá de su entorno más cercano.

Teaser Nuevo Disco

En su primera referencia, el sevillano se sacude de encima todos aquellos mitos otrora venerados para prácticamente mirarlos de reojo, pues sus nombres quedan hoy tan atrás como aquellos años rememorados con despeinado gusto naif en «Radio Fun Club«. Dadá estuvo aquí está salpicado de momentos de verdadero tino. Minutos ciertamente luminosos susceptibles de acomodo entre oídos más acostumbrados al pop convencional -«La Estación del Prado» (de haberla escrito Calamaro, diríamos de él que ha vuelto por sus fueros a la gloria del inolvidable Honestidad Brutal), «Ese matrimonio no casa» (de filiación Chinarra)- o «Muchacha Rural«, historia esta de un affair inocente vestido de mimbres country-pop, género que por otra parte domina la alineación que le acompaña en la sombra, los músicos de All La Glory, zafados como están en mil batallas de dicho palo.

Pero definitivamente es en actos como «El rayo a punto de caer«, «Si alguna vez mueres joven» y «Una Buena Noche» (podio del disco a mi parecer) donde el sevillano se afianza como autor total, aunando en perfecta arquitectura letra y música. Desprendiéndose de versos nada fáciles con un estilo interpretativo de su exclusiva propiedad, chulesco y tímido a la vez, valiente en todo momento.

Si hubiera alguna duda, textos como los que siguen, lo hacen acreedor de un lugar que desde ya le pertenece por méritos propios:

Nadie ve tras tu coraza / está mal visto sufrir / pero aquella muchacha te delata / con rayos equis te ha visto venir

Te dan el mapa y se llevan el tesoro / recuérdalo si alguna vez mueres joven

Paso la noche caminando entre extraños / que me preguntan cómo estás / y ojalá estuviese contigo

La Estación del Prado

Texto e ilustración por Barce.

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