Qué mal acostumbrados nos tiene el bueno de Charles Bradley, maldita sea. Se corona con Changes como una de las más fiables voces de nuestro tiempo. No falla. El nuevo disco, tercero de una carrera tan tardía como inmaculada, es la demostración fehaciente de una conjugación sónica. Una cohesión que podemos tocar con las yemas de los dedos… Mientras el buenazo de Charles vendría a ser el alma y la piel (desgastada y marcada por el paso del tiempo), su banda, la Menahan Street Band (o para el caso sus Extraordinaries cuando lo acompañan en directo), es el cuerpo, el músculo subyacente.

“Changes” de Black Sabbath parece haber sido escrita para ser cantada por la jodida garganta de Charles Bradley

El pasado diciembre nos volaba las jodidas cabezas con la publicación del single “Changes”, su particular versión del clásico Sabbathiano que ahora capitaliza su nuevo album. Y volvía recordándonos lo poco acomodaticio de su carácter (en su día hizo lo propio con el “Stay Away” de Nirvana) haciendo suya una pieza de origen tan remoto. No obstante, la deliciosa balada parece haber sido escrita para que la jodida garganta del de Florida pronuncie una y otra vez un más que emocionado “I’m going thru changes”. Y es que cuando el cantante de 67 vocaliza aquello de “He perdido la mejor amiga que he tenido nunca”, el dolor se vuelve tangible al recordar a su madre, recientemente fallecida. 

Cuenta Bradley que, aunque la relación con su madre nunca fue fácil, compartió con ella sus últimos años, en los que se mantuvo a su cuidado. La mujer así pues, pudo ser testigo del éxito de su hijo tras toda una vida malviviendo en trabajos mal pagados para finalmente ser descubierto por Gabriel Roth, de Daptone, cambiando su destino para siempre.

CHANGES

Aún siendo “Changes” el momento más certero del álbum, el reconfortante abrazo de Bradley se prolonga a lo largo de esta nueva colección para decirnos que el mundo (y los States en concreto –“God Bless America”– ) es un lugar podrido, sí, pero que aún atravesando los más dolorosos momentos de soledad (“Nobody but you”), la música sigue siendo ese extraño compañero de viaje que nos sonríe y alivia, capaz de arrancarnos una breve mueca de confort y hacernos seguir adelante (“Ain’t gonna give it up”) mientras a nuestro alrededor todo se vaya al carajo.

De nuevo la pulsión rítmica, guiada por la mano maestra de Thomas Brenneck, marca la pauta a lo largo del conjunto (“Ain’t it a sin”,  “Good to be back home”,“You Think I Don’t Know (But I Know)”), donde los pasajes oscuros de soul cinemático se reparten el minutaje con momentos más delicados (el doo-woop de “Thing we do for love”, o las exquisitas “Crazy for your love” y “Slow Love”) donde los matices y la temática amorosa acaparan el protagonismo.

Háganse un favor, regálense música de verdad, regálense Charles Bradley.

Charles Bradley - Changes
4.2Nota Final

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